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martes, 12 de febrero de 2019

Sabina y mi primo Manolito

No sabía que hoy era el cumpleaños de Joaquín Sabina. Me he enterado porque ha salido en todos los informativos de televisión que he visto, y en algún programa más de otra índole. Y la verdad es que no me extraña porque estamos ante uno de los iconos musicales que ha tenido y tendrá este país, e incluso puede que de más allá.
La música de Sabina me cautivó hace muchos años, y de un tiempo a esta parte también disfruto con sus escritos. Creo que, como todos los genios, Sabina tiene ese punto (no sé si grande o pequeño) de locura que en ocasiones nos hace mantener las distancias con él; pero dejando a un lado todo lo que no sea su arte, me pongo de pie y me quito el sombrero.
Una lástima que a su voz no le pase como al vino, pero así es la vida. Aunque ese hacerse mayor que no le va bien al cantar es un lujo en el escribir.
Hacia la música de Sabina siento devoción. Creo que es porque la descubrí gracias a mi primo Manolito. Cada vez que escucho una de sus canciones es como si él estuviese junto a mí, disfrutando juntos. Se trata de dos personas muy parecidas porque ambos eran rebeldes, iban contracorriente (Manolito era portero de balonmano en Jaén hace 27 años. ¡¡Ya te digo!!), vivían el presente, y exprimían la vida al máximo. Lástima que mi primo se quedara en el camino, en la flor de su vida, por un jodido accidente de tráfico...  Sabina pisa hoy los 70 años, aunque lo hace renegando de la vejez. ¡¡Disfrútalos, carajo, que otros no llegan ni a la mitad!!
Cuando Sabina se nos vaya, nos quedará en su música. Igual que Manolito porque se hace presente (al menos en mi mente) cada vez que oigo cualquier acorde del de Úbeda. No, si al final van a ser iguales hasta en el final.
Escudos.

jueves, 31 de enero de 2019

Doctor Sillero

El doctor José María Sillero habría celebrado su cumpleaños hace algunas semanas de no haber sido por esa jodida enfermedad que tanto daño está haciendo, y que nos lo arrebató de este mundo va ya para varios años.
Desde el punto de vista personal puedo hablar poco sobre su figura porque nuestro trato fue eminentemente profesional debido (y doy gracias por haber tenido la oportunidad) a aquellos años en los que participó en las tertulias de Ondajaén Radio. Fruto de esa hora semanal descubrí quizá a la persona más culta que he conocido en mi vida. Erudito en música clásica, consumado lector, dominaba varios idiomas, era un experto conocedor y analista de la situación política nacional e internacional, pero no de aquel momento sino que las lecciones de historia que nos impartía (relacionándolas con el presente y con el futuro) me hacían sentir en ocasiones analfabeto.
Médico internista era su profesión, y si en las demás artes que he citado anteriormente destacaba, en esta lo hacía especialmente.
En ocasiones anteriores os he traído alguno de los recuerdos que me genera echar la vista atrás a aquellas intervenciones que tenía Sillero en la radio. Ahí va otro.
No se me olvidará jamás aquella vez que soltó algo así como que "el mundo se va a pique por culpa de la mujer".
Un titular que consiguió el objetivo pretendido: llamar la atención de la audiencia. Por lo menos de todos los que estábamos en el estudio la atrajo, y de qué manera.
A continuación explicó su idea. Era más o menos lo siguiente: "el poco sentido común que ha habido en el mundo a lo largo de la historia es gracias al que ha ido aportando la mujer. Aunque hemos vivido, y aún vivimos, en sociedades dirigidas por el hombre, la mujer ha hecho una inmensa labor desde la sombra. Sin embargo, de un tiempo a esta parte la mujer (quizá por el ir a la moda, por reivindicar su figura, por hacerse un hueco...) está copiando alguna de las peores cosas que ha hecho y hace el hombre". Por eso apuntaba Sillero que el mundo se iba a pique si la mujer, en lugar de seguir siendo ella misma, se dejaba influir por el hombre.
Uno de los ejemplos que usaba Sillero para ilustrarnos era algo tan simple, y quizá tonto, como es fumar. Hasta no hace demasiados años fumar era cosa de hombres. Y fumar ha sido una de las prácticas a las que con más fuerza se ha sumado la mujer en su objetivo de reivindicar la realidad femenina. 
El doctor Sillero se indignaba con este asunto porque decía que era copiar las cosas malas, negativas, totalmente innecesarias para alcanzar ningún objetivo, pero que como "vestía", ahí estaban las mujeres fumando como los hombres, e incluso más. Ya por aquellos años traía Sillero las estadísticas, y destacaba el incremento tan espectacular que estaba habiendo de casos de cáncer de pulmón en mujeres a causa del tabaco.
Hace unos días, años después de lo que decía Sillero, encontrábamos en los medios de comunicación que "El cáncer de pulmón se convierte en el segundo tumor que más mata a las mujeres. Los casos de cáncer de pulmón crecen en los últimos cuatro años un 8% en los hombres, y casi un 18% en las mujeres".
Se ve que el Doctor Sillero tenía razón. Por cosas como esta, él no está pero su recuerdo sigue vivo entre nosotros.

martes, 13 de febrero de 2018

in memoriam

"Me han tangado". Ese fue uno de los últimos pensamientos de un chaval de mediana edad que no hace muchos meses fallecía a causa de la peste que tanto daño está haciendo desde el pasado siglo XX. 
Moría joven, dejando viuda e hijas de corta edad. Tras pocos meses, demasiado pocos -o quizá fueron una eternidad- luchando contra su enfermedad, y aún sin perder la esperanza de ganar la batalla, quizá se dio cuenta de que la cosa no iba bien, y fue cuando pensó que "me han tangado". No se refería a los médicos por haberle aplicado -tal vez o tal vez no- el tratamiento inadecuado, o no el mejor posible. No se refería al sistema sanitario por no poder hacer algo más por él. No se refería a los investigadores que no logran una cura. Hablaba de la vida. La vida le había tangado. No era justo que alguien así muriera tan joven, tan rápido, tan lleno de vida, con tantos proyectos por hacer, siendo tan necesario para su familia... Era una estafa en toda regla, la peor que nadie puede sufrir.
No era justo. No es justo. Nunca será justo.
Hoy, hace apenas unas horas, han tangado a Ana Rosa.
Se la ha llevado una de esas que llaman enfermedades raras. De las que afectan a muy pocas personas, y por ello no resulta rentable investigarlas. Aunque no sé bien cuánto cuesta la vida de un ser humano.
Se la ha llevado pero le ha costado porque Ana Rosa se ha resistido hasta el último momento como esa grandísima luchadora que era; ha disfrutado hasta el último segundo las cosas buenas de la vida que son las más insignificantes pero realmente las más importantes.
Hablé con ella por última vez hace... ¡8 días! Me enreó en su enésimo proyecto. Se llamaría Esencia. ¡Qué bonito! A mí ya me tenía -como, supongo, a tanta otra gente- porque era imposible darle un no por respuesta.
8 días antes de morir... y seguía inventando
¡¡Joder!! ¡¡Nos han tangado a todos!!
Por cierto. Que San Pedro se agarre los machos porque le va a poner el cortijo patas arriba. Aunque, cuando pasan cosas como esta me pregunto si realmente hay alguien o algo ahí arriba.

lunes, 4 de diciembre de 2017

José María Sillero

El 1 de diciembre está declarado como Día Mundial de la lucha contra el SIDA. Fue el pasado viernes, y cada vez que llega esta jornada me acuerdo de José María Sillero.
Era un médico de gran prestigio, de quien había oído hablar a mis mayores mucho y bien. Tengo que reconocer que por ello, porque era una eminencia, me dio miedo invitarlo a que asistiera a las tertulias que cada mañana, hace ya unos años, hacíamos en Ondajaén Radio. Rápida y muy amablemente nos dio su sí, y pronto lo tuvimos en el estudio, cada viernes, para la tertulia cultural.
Además de médico era una persona tremendamente culta, y en ese momento, en su etapa ya de jubilación que es cuando más tiempo tienes para tus cosas, y más cosas puedes decir sin tener que ser políticamente correcto, nos daba una lección magistral cada siete días. 
Pero hablar sólo de cultura era demasiado lujo, de ahí que para la siguiente temporada Sillero pasó a los jueves, a una tertulia ya sin condicionante temática, y compartiendo micrófono con Ángel Sanz (entonces, subdelegado de Defensa en la provincia) y Paco Palacios (entonces, responsable de Justicia de CSIF en Jaén). Como diría mi compañero Rafa Rus: ¡¡TERTULIACA!!
Hablaban de lo que querían, y con un nivelazo tal que podrían haber sido sin ningún tipo de duda protagonistas de cualquier tertulia de ámbito nacional.
Conocí por tanto a Sillero en la etapa final de su vida, pero su lucidez, preparación, criterio, implicación, conocimiento... unido al plus que te da los años le hacían un tipo único y extraordinario en todos los sentidos.
Su áurea positiva prevalecía sobre ese lado oscuro que todos tenemos, y pese a lo mucho que se le ha ensalzado a lo largo de los años, tanto en vida como en muerte, creo que ni de lejos nos hemos aproximado a lo que se merecía.
Entre las cosas que pude compartir con él, me quedo con dos ideas:
UNA.- Como médico, dejó la sanidad pública porque le obligaban a destinar 2 minutos a cada paciente, y él se negaba a estar menos de 20 minutos con cada persona que acudía a su consulta.
DOS.- Como ávido lector, pronto aparcaba aquellos libros que no le gustaban siguiendo la máxima de que "hay tanto que leer, y tan poco tiempo en esta vida...".

José María Sillero también era una persona profundamente religiosa, algo que no sólo no ocultaba sino que exteriorizaba con gran normalidad. Ese sentimiento le llevaba a cuestionarse muchas cosas; siempre me llamó la atención aquella conferencia suya sobre la resurrección de Lázaro. Interesante qué tendría que decir un prestigioso doctor sobre la vuelta a la vida de una persona. Si no recuerdo mal, la conclusión a la que llegó fue que Lázaro no resucitó porque no llegó a estar muerto.
Siempre me quedé con las ganas de preguntarle su opinión, como médico, investigador y científico, sobre la otra resurrección, la de Jesucristo. Y también sobre la de su concepción (de Jesucristo). Jamás me atreví a planteárselo, y no sé bien por qué. Quizá por rubor. Ahora, me arrepiento. De eso y de tantas cosas...
Acabo volviendo al principio. La curiosidad de José María era tal, que mientras otros diagnosticaban y trataban el mal de aquel chico dentro de la normalidad de lo que se conocía en la época, Sillero no se quedó conforme, y siguió analizando y trabajando hasta descubrir el primer caso de SIDA que hubo en la provincia de Jaén.
Creo que, ante todo, fue un ser inquieto. Un ejemplo a seguir.
Descanse En Paz.


martes, 21 de marzo de 2017

En el Día de la Poesía... poesía

Me he enterado por las noticias de que hoy, 21 de marzo, es el Día Mundial de la Poesía. A mí no me gusta la poesía; nunca me ha gustado. Pero desde que supe que hoy era su día me he acordado de que yo una vez me atreví a escribir.
Más que un atrevimiento fue una cabezona, un reto, una apuesta, una especie de prueba masoquista en la que el objetivo era trabajar algo que rechazaba. 
Tengo que reconocer que me costó, y mucho (más todavía). Fueron tres meses (a mí me parecieron años) de pensar casi a todas horas para al final crear 14 líneas. ¡¡14 LÍNEAS!!!
En el Día Mundial de la Poesía me ha apeticido regresar a aquella creación, mi única creación, de la que no había vuelto a saber nada desde que la publique aquí aquel 3 de julio del año 2009.
¿Sabéis una cosa?... Me ha gustado.
Os/me la recuerdo.

            Soneto a Cristina
¿Es fuerte un heart roto, mujer? Sorprende.
Noches en vela ante el vivir pasado,
días en vela ante el venir soñado.
Busca porqués. Duerme. Por fin lo entiende.

¿Es fuerte un puño de mujer? Depende.
Tonto el pegar para vengar: cansado,
estéril porque siempre fue viciado
el más cercano. Callas, haces... ¡¡¡Duende!!!.

Moteada no a mi gusto, jaca flaca,
no te conozco pero sí te canto
atreviéndome a darte algún mensaje.

Conduce siempre tú. Bien sabes, tiaca,
más vales. Haz un sayo de tu manto
pero no pierdas nunca el norte oleaje.

jueves, 21 de julio de 2016

Peleados con Dios

Es perfectamente entendible, y hasta lógico, que cuando se nos va un ser querido estemos en guerra con el mundo. No paramos de plantearnos preguntas. ¿Por qué? ¿No podía haber sido otro? ¿Con la cantidad de cabrones que hay por ahí, le ha tenido que tocar a él?...
Son cuestiones de las que sinceramente no creo que esperemos respuesta. Es más, dudo que sepamos a quién se las estamos planteando.
En esas andamos desde anoche. Se nos ha ido un gran tipo.
No nos toca a nosotros decidir quién tiene que morir y quién vivir, pero cuando hablamos de una persona que se nos marcha con 46 años, dejando mujer y dos hijos (una a punto de iniciar su propia vida, y otro con la adolescencia recién superada), y que su paso de la enfermedad al más allá apenas si ha durado año y medio... digo que con estas consideraciones sí tenemos al menos el derecho a quejarnos, el derecho al pataleo. ¿No crees que te lo has llevado demasiado pronto?
Para su mujer ha sido un golpe durísimo. Y no es el primero que recibe este maldito 2016. Hace unos días, cuando no había más opción que esperar la llegada de lo inevitable, ella reconocía estar peleada con Dios.
Además de conocernos de toda la vida y tener vínculos familiares, con Juanjo he compartido dos de los momentos más importantes de mi vida: un accidente de tráfico y una romería.
El accidente fue hace años, jodido, pero como consecuencia de que ocurrió mi vida se encauzó en todos los sentidos por un camino que me ha llevado hasta donde hoy me encuentro: familia, vivencias, experiencias, sinsabores, alegrías, amigos... No lo cambio por nada. Por nada. Es más, de poder viajar en el tiempo y tener la capacidad de que no ocurriera, no lo evitaría.
La romería fue hace dos meses. Jamás experimenté otra mejor; ni en los dos días de fiesta ni durante las muchas jornadas de prepativos marcadas -y marcados todos- por la puñetera enfermedad. ¡Viva San Isidro!... aunque en estos momentos no estoy tan seguro.
¡Qué ganas de vivir hasta el último momento! Y siempre poniendo la mejor de las caras para hacerle más llevaderos los días y la situación a quienes le rodeaban sabiendo que ellos se quedaban y que él se marchaba.
Hoy no solo ella sino todos estamos peleados con Dios.

viernes, 3 de julio de 2009

Soneto a Cristina

¿Es fuerte un heart roto, mujer? Sorprende.
Noches en vela ante el vivir pasado,
días en vela ante el venir soñado.
Busca porqués. Duerme. Por fin lo entiende.

¿Es fuerte un puño de mujer? Depende.
Tonto el pegar para vengar: cansado,
estéril porque siempre fue viciado
el más cercano. Callas, haces... ¡¡¡Duende!!!.

Moteada no a mi gusto, jaca flaca,
no te conozco pero sí te canto
atreviéndome a darte algún mensaje.

Conduce siempre tú. Bien sabes, tiaca,
más vales. Haz un sayo de tu manto
pero no pierdas nunca el norte oleaje.