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domingo, 29 de mayo de 2022

Asics RoadHawk FF: 885,4 kms después

Me cuesta jubilar zapatillas, pero no ha habido duda de cuál era el momento adecuado para pasar a segunda actividad mis Asic RoadHawk FF. Basta con ver las dos fotografías que incluyo en este catite, especialmente la de abajo donde se aprecia perfectamente el deterioro de la suela.

Fue el 21 de febrero de 2020 cuando os las presentaba aquí. Tenían muy buena pinta, y en las diferentes páginas en las que me había informado sobre sus características creí encontrar el modelo adecuado para destinar a la competición y también a las series apretás

Me gustaba el hecho de que eran zapatillas ligeras, con el matiz de mixtas, muy parecidas a las Brooks Launch 3 (de las que he tenido varias y me encantan)... aunque también me atrajo el nombre: el Halcón de la Carretera. ¡¡Qué chulo!!

Empecé a usarlas el 17 de febrero de 2020, y la última tirada que he realizado con ellas fue el 6 de febrero del año 2022. En total, 2 años menos 11 días en los que he recorrido con ellas un total de 885,4 kms.

Mi intención era correr con ellas el Medio Maratón de Toledo, previsto para domingo, 22 de marzo de 2020. Llevaba buen entrenamiento, conseguía mis mejores marcas, y mentalmente estaba genial. Para aprovechar el buen momento físico y mental, planeé estrenar zapatillas para la carrera, pero lógicamente había que adquirirlas antes y hacerles el rodaje necesario para afrontar la prueba con garantías, y sobre todo teniendo en cuenta que nunca se debe estrenar zapatillas en una competición

Si habéis puesto atención a la fecha en la que estaba previsto el medio maratón, entiendo que habréis deducido que no se celebró porque justo una semana antes todos quedamos confinados a causa del Covid-19. Para mí fue una putada, no sólo por todo lo demás que hemos vivido, sino desde el punto de vista del atletismo porque estaba, quizá, en el mejor momento de vida de atleta popular y todo se vino abajo.

Desde aquel parón por el Covid sólo he participado en 3 carreras, y una de ellas ha sido de trail, por lo que mis Asics RoadHawk FF apenas si han disfrutado de la competición. Las he utilizado casi exclusivamente en entrenamientos, y las he apurado quizá más de lo que hubiera debido, de ahí que se hayan deteriorado tanto por la suela.

El hecho de ser zapatillas mixtas hace que su amortiguación no sea demasiado intensa. De ahí que aunque están recomendadas para distancias de entre 10k y maratón, también se aconseja usarlas precisamente para eso: competición y algunos entrenamientos exigentes. Es decir, no las usemos en exceso especialmente si nuestro peso ronda los 80 kgs o más. Yo las he destrozado más de la cuenta porque, como os he dicho antes, las he utilizado bastante, incluso más allá de lo deseable. 

Asics RoadHawk FF


Son zapatillas muy ligeras, estables, fáciles de manejar, con buen agarre... y un Drop no demasiado elevado (8mm) que ayuda a conseguir ritmos un poco más rápidos (frente a los mayores drops de zapatillas de mayor amortiguación).
Me he quedado con las ganas de usarlas más en competición y en un estado de forma adecuado. El parón por el covid y la falta de carreras tras el confinamiento me ha llevado a un mal estado físico que estoy intentando reconducir. A ver si voy remontando, y quizá en un futuro no demasiado lejano pueda volver a adquirir un nuevo modelo Asics RoadHawk FF que me permita llegar a tiempos interesantes porque son un buen modelo.

viernes, 21 de febrero de 2020

Llega el relevo: Saucony Triumph ISO y Asics RoadHawk FF

Hace unos días jubilaba las zapatillas con las que he venido corriendo desde hace más de un año (pulsar AQUÍ para ver catite). Y como dice el viejo proverbio chino: "A rey muerto, rey puesto". Ya ha llegado el relevo.
Mantengo el sistema, es decir, unas zapatillas para los entrenos, y otra para las competiciones y las series más exigentes.
Si para entrenar mi última opción fueron las Asics Gel Glorify 3, sus sustitutas son ahora las Saucony Triumph ISO. Zapatillas de mucha amortiguación, de total confianza para corredores algo pesados y de ritmos no demasiado rápidos.
Para la competición y días de series apretás me he decantado por las Asics RoadHawk FF (sustitutas de las Brooks Launch 3). Según dicen los papeles, son adecuadas para mis condiciones físicas y fisiológicas, y para alcanzar mis objetivos deportivos.
En principio, cambio unas zapatillas por otras del mismo estilo.
Ya os contaré si es así, y cómo me va.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Jubilación merecida: Asics Gel Glorify 3 y Brooks Launch 3

De un tiempo a esta parte suelo usar a la vez dos tipos de zapatillas. Uno, de mayor amortiguación, para los entrenamientos diarios; y otro, más ligero, sólo para las competiciones y entrenar algunas series. Recientemente he jubilado los dos juegos que venía usando.
Hacía tiempo que no utilizaba unas Asics, de ahí que decidiera adquirirlas a ver cómo me iba con ellas. Y la experiencia ha sido más que buena. Adquirí las Asics Gel Glorify 3, y once meses y un día después dejé de usarlas tras haber recorrido con ellas 1.376,3 kilómetros. 
Creo que han sido las zapatillas con las que más kilómetros he recorrido en mi vida. Debo reconocer que estuve a punto de dejarlas algún mes antes, pero leí en algún libro que lo ideal es correr sin amortiguación, y opté por apurarlas más de la cuenta. Lo cierto es que aguantaron perfectamente esas últimas semanas, corría muy cómodo con ellas, y no las dejé de utilizar hasta que un día notaba cierta molestia en la planta de los pies.
La experiencia con las Glorify 3 ha sido muy positiva porque han sido casi 1.400 kilómetros exclusivamente de entrenamientos, unos cortos y otros largos, alguna serie, por asfalto y algo de carrileo, y siempre han  cumplido. 
Quizá sean un poquito más pesadas de lo deseable, pero es que este tipo de zapatillas -con mucha amortiguación- no tienen más remedio que pesar; de ahí que para las competiciones usara unas más ligeras. O quizá es que me estoy acostumbrando a correr con menos amortiguación y, por tanto, zapatillas menos pesadas. En cualquier caso, ya digo que mi satisfacción ha sido alta.
Los entrenamientos los he hecho con las Glorify 3, y para las competiciones he usado unas Brooks Launch 3.
Ya tuve unas Launch anteriormente, una de las mejores que he tenido nunca, de ahí que cuando pensaba que estaban descatalagodas, o tras rechazar comprarlas cuando las había visto en algún expositor por su precio prohibitido... digo que tras unos años buscándolas sin éxito, no dudé en comprarlas cuando las encontré a un precio razonable.
Ligeras, flexibles, cómodas, transpirables... ha vuelto a ser un lujo usarlas.
Las he utilizado durante un año, tres meses y 11 días, y en ese tiempo he recorrido 844,3 kilómetros. Los maratones de Alcalá de Henares, en pista de Jaén, y Bruselas, así como dos medias maratones y un sin fin de carreras de menor distancia conforman el currículo que tengo con ellas.
Lo dicho, son un seguro de vida. Modelo, sin lugar a dudas, a utilizar en cuanto las encuentre otra vez.
La única pega ha sido estética. A los pocos días de comprarlas le salió un pequeño agujerito en la zona delantera exterior, justo donde se une la puntera de plástico con la tela. Esa tela se rasgó, y el pequeño agujero se hizo un poco más grande, como un guisante, y así aguantó todo su uso. Ocurrió en las dos zapatillas. Fue algo que no influía en su uso, aunque sí le daban una fealdad que no es propia de este tipo de zapatillas.
Lo único negativo porque por lo demás, un lujazo.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Feliz jubilación para mis queridísimas NB Leadville V3

Fue de cara a mi participación en los 101 kilómetros de Ronda del año 2014 cuando descubrí las New Balance Leadville. Las jubilé casi tres años después tras haber recorrido con ellas más de 700 kilómetros (pulsar AQUÍ). Me fue tan bien con ellas, que tenía claro que las siguientes zapatillas para carrileo que me comprara sería este modelo: y así fue.
Adquirí unas New Balance Leadville V3 que ahora jubilo. Pasan a segunda actividad tras haberlas utilizado para recorrer 608 kilómetros. Cierto que no es una gran cantidad de kilómetros, pero el hecho de que todos hayan sido por carriles, es decir, por terrenos exigentes hace que sea necesario dejar de utilizarlas porque están cascadas.
Una lástima que New Balance ya no fabrique este modelo porque ha vuelto a cumplir ampliamente con las expectativas puestas en ellas.
Las usé por vez primera el 17 de marzo de 2017, y su último servicio lo dieron este pasado sábado, 26 de octubre de 2019, para una tirada de 8,4 kilómetros. En total han sido dos años, siete meses y 9 días en los que, como he apuntado anteriormente, he recorrido 608 kilómetros.
Todas las ediciones de la Carrera del Melón, en Higuera de Calatrava; la mayor parte de la preparación para los 101 kilómetros de 2019; diferentes pruebas de trail en Jaén y fuera de la provincia conforman el currículo de unas zapatillas de las que me da una tremenda pena separarme.
Totalmente fiables, resistentes, con una suela ideal para carrileo, y una zapatilla que ha aguantado lluvia, barro, arroyos, piedras... lo dicho, las echaré de menos.

martes, 7 de mayo de 2019

Objetivo Ronda (II): las zapatillas

A cuatro días de afrontar por segunda vez (la primera, en el año 2014, me tuve que retirar en el kilómetro 65) el reto más largo de mi trayectoria deportiva, ya he decidido las zapatillas con las que correré los 101 kilómetros de Ronda.
En la salida calzaré las Asics Gecko XT, pero en la mochila del cuartel de La Legión, situado en el kilómetro 70,05, me estarán esperando las New Balance Leadville V3.

En mi primer intento usé las New Balance 1210 Leadville y me fue muy bien. Fueron problemas de salud los que me obligaron a retirarme. De ahí que mi intención era seguir con el mismo modelo, y el próximo sábado usar las Leadville V3 que uso desde el 16 de septiembre del año 2017. Desde ese día, y hasta el pasado domingo que fue la última vez que las calcé, he recorrido con ellas algo más de 454 kilómetros; no es una cantidad excesiva para este tipo de zapatillas, pero últimamente noto que cuando empiezo a rondar los 18-20 kilómetros me empiezan a doler las plantas de los pies. 
Ya digo que no son demasiados kilómetros como para que las zapatillas empiecen a fallar; de hecho, a las anteriores les hice sin problemas casi el doble. Mi única explicación es que no son muchos kilómetros pero sí bastante tiempo (un año y ocho meses), y a lo mejor el material se resiente por esa causa.
Por ello, las Leadville (que tenéis en la foto de arriba marcadas por el paso de los kilómetros) estará en el kilómetro 70 por si necesitara un cambio para afrontar el último tramo de la carrera.

La prueba la iniciaré con las que he adquirido expresamente para Ronda. Son las Asics Gecko XT (arriba las tenéis).
Según los análisis que leí antes de adquirirlas, son ideales para este tipo de terrenos, y se defienden muy bien en distancias largas, aunque el mayor rendimiento se le saca en carreras algo más cortas. En cualquier caso, es una buena elección.
Las utilicé por vez primera el pasado 23 de marzo, y desde entonces he recorrido con ellas 120,3 kilómetros. Al margen de una primera tirada de 16 kilómetros, las he sometido a otras tres pruebas de 46 kilómetros, 27,7 kilómetros, y 30,6 kilómetros. Las sensaciones han sido muy buenas, y confío en poder hacer con ellas íntegramente los 101 kilómetros. No obstante, y por si acaso, las Leadville estarán al quite.
Ya os contaré.

miércoles, 25 de julio de 2018

Objetivo Alcalá de Henares (II): las zapatillas (Asics Gel Glorify 3 y Brooks Launch 3)

Si hace unos días os contaba (pulsar aquí para recordar) el buen servicio que me habían prestado dos pares de  zapatillas que ya pasaban a la bonita etapa de la jubilación, hoy os muestro las que las sustituyen. He adquirido unas Asics Gel Glorify 3 y unas Brooks Launch 3.
El próximo 28 de octubre participaré, si todo sale según lo previsto, en el Maratón de Alcalá de Henares, y mi intención es utilizarlas tanto en los meses previos de entrenamiento como en la propia carrera.
Mi primer maratón, el de Ciudad Real, lo corrí allá por el año 2003, y usé unas zapatillas Asics Gel DuoMax. No era ningún modelo de alto nivel, aunque para mí su uso me supo a gloria porque fueron las primeras que adquirí de una marca importante. Todavía las conservo -como recuerdo-, y desde entonces no he vuelto a usar unas Asics. Regreso ahora, y en lugar de unas Nimbus o unas Cumulus (son las que habitualmente miro, pero descarto siempre por el alto precio), he optado por estas Glorify que, por los comentarios y análisis leídos, tienen muy buena pinta.
Mi otra apuesta han sido las Launch. Ya tuve el primer modelo que salió al mercado. Las compré en el año 2011, y las estuve usando hasta el 2014 dedicándolas especialmente a medias maratones (11), carreras de menor distancia, y entrenamientos, recorriendo con ellas 805 kilómetros. Tengo un grandísimo recuerdo de ellas (también las conservo) por lo bien que me fueron. He intentado adquirirlas en muchas ocasiones, pero el alto precio en unos casos, y la falta de disponibilidad de mi número en otros, han hecho que no lo consiguieran. Ahora ha surgido la oportunidad, y no lo he dudado.
Estoy encantado con mis zapatos nuevos. Ya os contaré cómo me va con ellos, y por cuál opto para correr el maratón.

Por cierto, acabo de darme cuenta. Para las carreras por montaña tengo unas New Balance Leadville 3, y ahora he adquirido unas Asics Gel Glorify 3 y unas Brooks Launch 3.  Mi número favorito es el 3. ¿Será una señal?

lunes, 16 de julio de 2018

Objetivo Jaén (y V): jubilación de Saucony Zealot y NB 1080 V5

Concluyo hoy la serie de catites que he escrito en torno al I Maratón de Jaén en pista celebrado el pasado domingo, 8 de julio.
Como consecuencia de las diez semanas de plan específico de entrenamiento para el maratón, he exprimido dos de las zapatillas que me han acompañado en los últimos meses.
Las de suela verde, y que están en la parte superior de la imagen, son unas Saucony Zealot que me las puse por vez primera el 20 de febrero del año 2017, y cuyo último servicio lo prestaron el pasado 3 de julio de 2018 con una tirada de 12 kilómetros. Las he usado 16 meses y 13 días, recorriendo con ellas 1.010 kilómetros.
Su uso ha sido para entrenos pero también tienen en su currículo el Maratón de Estocolmo del año 2017, así como las medias maratones de Granada y Córdoba (también del año 2017); durante 2018 corrí con ellas la San Antón y la media maratón de Bélmez-Espiel. Esto además de numerosas carreras de menor distancia.
Han cumplido ampliamente su función pero si os digo la verdad, yo no me las volvería a comprar. De hecho, no lo haré.
Saucony es una marca que me gusta. He tenido varias veces el modelo Triumph que es buenísimo, y en unas rebajas de locura pude adquirir en una ocasión las Cortana; quizá la mejor zapatilla que he usado. Compré las Zealot precisamente por eso, porque la marca dejaba de fabricar las Cortana, y decía que las Zealot eran sus sustitutas. ¡¡Ni de coña!!.
Estas Saucony Zealot ISO tienen una amortiguación un tanto rara. Cuesta acostumbrarse a ella, y cuando las comparas con otras como las NB que os muestro también en la foto, la sensación de confort de las NB es muy superior. Y nada que ver con las excelentes Cortana.
Me gusta mucho de las Zealot que pesan muy poco, son ideales para realizar series, pero cuando las someto a largas distancias el pie no va cómodo. Quizá sea porque yo rondo los 79-80 kgs, pero recuerdo que en su día leí que iban bien para corredores de ese peso.
Seguramente pensaréis que qué más se le puede pedir a unas zapatillas con las que has corrido más de 1.000 kilómetros... y tenéis razón, pero dada la oferta que hay hoy día en el mercado, yo me decanto por otras con las que me sienta más cómodo.
Las zapatillas de color azul que aparecen en la foto son unas New Balance 1080 V5. Las compré en la Feria del Corredor de la San Antón 2017, pero no me las puse por vez primera hasta el 18 de marzo de ese mismo año. Lo último que he corrido con ellas fue el Maratón de Jaén del pasado domingo, y en total he recorrido con ellas casi 912 kilómetros. Además del Maratón de Jaén de este año 2018, las he usado para otras carreras de menor distancia, y especialmente para entrenamientos.
La New Balance 1080 es uno de los modelos que más he usado en los más de 20 años que llevo corriendo; de hecho, las empecé a utilizar cuando tenían otro nombre, y he seguido adquiriéndolas a medida que la marca cambiaba su denominación. New Balance es sinónimo de compra segura, de no equivocarte, y aunque el drop es algo superior a lo que ya empiezo a acostumbrarme, las zapatillas tienen una amortiguación de dulce por la que parece que no pasan los kilómetros por muchos que les metas.
Ya digo que la 1080 es un claro ejemplo de gran zapatilla, competitiva, y de alta calidad, pero tanto este modelo, el V5, como el anterior, el V4, tienen algo distinto. No sé cómo explicarlo, pero mi comodidad a la hora de usarlas ha sido peor que con modelos anteriores. Quizá sea porque a la vez que las usaba, la otra zapatilla que tenía era la Saucony Cortana, y ahí la diferencia sí que es grande. 
No tengo más remedio que estar agradecido por su trabajo tanto a la Saucony Zealot ISO como a la New Balance 1080 V5; es lo de menos tras haber sufrido con cada una de ellas 1.000 kilómetros. Seguiré adquiriendo las dos marcas, aunque sí os aseguro que la Zealot no volverá a estar en mi armario, mientras que sí seguiré confiando en la 1080, o como se llame en el futuro.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Mis queridas Leadville

Dice Paulo Coelho en El Alquimista que el Universo conspira continuamente para que toda persona consiga aquello que desea con fervor. Incluso si algo es lo adecuado para alguien, pese a que ese alguien no lo sepa y por tanto no lo desee, el Universo le va poniendo pistas para que abra los ojos y pelee por conseguirlo.
Tengo la sensación que eso es lo que me pasa a mí con las zapatillas New Balance Leadville.
NB es una de mis marcas favoritas, y cuando decidí realizar alguna carrera de trail, busqué el modelo insignia de la marca para ese tipo de pruebas: las Leadville. Era el año 2014, y la zapatillas eran tan sumamente caras que, pese a desearlas locamente, opté por otras. Cuando esas otras llegaron tuve que desecharlas -por cuestiones que no vienen al caso- y buscar urgentemente otras porque en siete días corría los 101 kilómetros de Ronda. 
Todo lo que vi era carísimo hasta que casualmente encontré en oferta las Leadville 1210 que deseaba a un precio alto pero no tanto como el original. Me lié la manta a la cabeza, las compré, y no me pudo ir mejor con ellas en los más de dos años que estuve usándolas, y con las que recorrí 739 kilómetros.
Tras jubilarlas con honores las busqué otra vez. En esta ocasión la dificultad era doble porque seguían siendo caras, y además la marca ya no las fabricaba (las había sustituido por el modelo Hierro).
Las deseaba pero el bolsillo pesaba más que el corazón. Compré otras que he tenido que desechar porque eran impermeables -no lo sabía al adquirirlas por internet-, y si bien evita que entre el agua por la zapatilla, cuando el líquido te entra por el calcetín, no lo deja salir. Eso me pasó en el kilómetro 2 de la última Carrera del Melón este pasado agosto, y lo pasé fatal corriendo más de 13 kilómetros con el calcetín encharcado.
Volví a busca las Leadville sin éxito hasta que antes de ayer, comprando en Zona 5 de Jaén (en el Gran Eje) la ropa de mi hijo para el equipo de fútbol sala, me acerqué al expositor de running, y con una gran sorpresa vi que había unas. De 129,95 euros estaban rebajadas a 99,95€. Llamé la atención al dependiente por la alegría que me suponía ver en venta a mis queridas Leadville (eran el modelo V9) que ya no se fabricaban. Me dijo Jacob que eran las últimas que le quedaban, y que si me las llevaba me las dejaba en 65€. Al preguntar por los números que tenía me respondió que sólo las del expositor. Me acerqué a comprobar si me estaban bien, y el Universo volvió a hacer su trabajo: era mi número.
Hoy las he probado. Suenan de lujo. Todavía se acuerdan de mí.
Ya os contaré.

lunes, 22 de mayo de 2017

Seguimos con las jubilaciones

Si hace unos meses jubilaba mis magníficas Saucony Cortana 3, ahora ha llegado el momento de pasar a segunda actividad a otros dos pares de zapatillas ante las que tengo una sensación de amor-odio. 
Las de la izquierda en la fotografía son unas New Balance 1210 Leadville. Están pensadas para realizar carreras de trail de ultradistancia, pero no por terrenos de exigencia técnica (como la alta montaña, por ejemplo), sino más bien para carrileo.
Iba a correr los 101 kilómetros de Ronda en el año 2014, y aunque ya había adquirido unas zapatillas de otra marca, al usarlas para hacerles el rodaje me dí cuenta de que no me iban bien. Por ello, recurrí por la vía de urgencia a las Leadville. De hecho, me las calcé por primera vez un domingo; la segunda, al día siguiente; y la tercera fue ya en Ronda. Me tuve que retirar en el kilómetro 65 porque físicamente me era imposible seguir, pero las zapatillas fueron magníficas.
Desde entonces les he dado caña de la buena utilizándolas siempre para carrileo. Y me han ido genial.
A lo largo de los dos años y diez meses que las he utilizado (del 4/05/2014 al 6/03/2017) he recorrido con ellas 739 kilómetros, casi todos de entrenamiento por terrenos complicados, y la verdad es que han respondido de manera espléndida. Recuerdo de manera especial todas las Carreras del Melón (en Higuera de Calatrava), una media maratón en Baños de la Encina, o el Trail del Diablo largo en Torredelcampo el año pasado. Zapatillas altamente recomendables pues ofrecen garantía total.
Las de la derecha en la fotografía (rojas y azules) despiertan en mí un sentimiento agridulce. Dulce porque New Balance es una de mis marcas preferidas, y éstas son las 1080 V4. He tenido todas las versiones de este modelo porque también eran para mí signo de garantía. Sin embargo, con estas V4 he sufrido bastante. No sé si es por las zapatillas o porque yo le di un mal uso, pero lo cierto es que me queda la mala experiencia de haber tenido que pasar con ellas por una fascitis plantar que me llevó por la calle de la amargura durante más de un año. 
Intenté cambiar mi pisada mientras las usaba. En lugar de talonar tanto, busqué caer más de media suela; después me han dicho que lo hice demasiado rápido porque yo lo planteé en unos meses, y al parecer, un cambio de esta índole hay que diseñarlo durante un año como mínimo. Lo cierto es que tras correr con ellas el maratón de París del año 2015, empecé una amarga lesión que yo asocio a estas zapatillas. Ya digo que no sé si fueron las causante del problema, o no, pero mi subconsciente así lo cree, y por ello se me vino abajo un mito.
A pesar de ello, seguí utilizándolas para carreras más cortitas, y finalmente tras jubilarlas había recorrido con ellas algo más de 862,5 kilómetros durante los dos años que las tuve.
Hasta estas V4 me habían ido genial los modelos anteriores, y para salir de dudas buscaré las V5 a ver qué tal son, y decidir si las abandono definitivamente o si puede seguir confiando en ellas. Ya os contaré.

lunes, 20 de febrero de 2017

1.260,9 kms después

Hoy estamos de jubilación. Ayer realizaron su último servicio mis queridas Saucony Cortana 3.
Ha sido un año, ocho meses y quince días utilizándolas, y se han portado como unas campeonas. Sin lugar a dudas, las mejores zapatillas que he tenido nunca.
Aquel 4 de junio de 2015 que empecé a utilizarlas era el modelo más alto de gama de Saucony; no en vano su precio estaba por encima de los 200€. Yo aproveché una oferta, y animado -como en tantas otras cosas- por mi cuñado el granaíno, me hice con ellas. Y la verdad es que fue todo un acierto.
Como digo, he recorrido con ellas 1.260,9 kilómetros, y además han sido días de trabajo intenso porque en un primer momento eran las zapatillas de entrenamiento. Para las carreras oficiales utilizaba otros modelos, mientras que las Cortana eran las currantes ya que su uso era casi diario, y no únicamente por asfalto sino también incluso por carriles no demasiado de tierra. 
En todo el tiempo que las utilicé tan sólo corrí con ellas una prueba oficial; fue en septiembre de 2015: la media maratón de Guadix (Granada). Tengo la costumbre de guardar en casa todas las zapatillas con las que he corrido un maratón, y me había ido tan bien con las Cortana, que me daba muchísima pena dejar de utilizarlas, y tirarlas a la basura. Por eso, decidí utilizarlas para el último maratón que he corrido (el pasado octubre), el de Zaragoza. Ese día sobrepasaron los 1.000 kms, y me fue fantásticamente bien. Ni un problema.
Ya tenía la excusa para que formaran parte de mi particular exposición, y ahí están ya, tras ese último servicio de ayer. Para mantener la costumbre, las castigué bien porque fueron un total de 24 kms, cinco de ellos por carriles completamente embarrados donde más que correr, hacía patinaje. De ahí que estén tan embarradas.
Todo un lujo haber tenido unas zapatillas así. Lástima que Saucony ya no las fabrique. Su sustitutas son las Zealot. Ya tengo unas. Es para mis próximos maratones. Os iré contando cómo me va con ellas.

miércoles, 1 de abril de 2015

Objetivo París (III): las zapatillas

El Maratón de París que tendrá lugar el próximo 12 de abril supone mi 11ª incursión en la que dicen es la prueba rey del atletismo. Rey no sé si será, pero jodida... bastante. Y no únicamente porque haya que afrontar los 42.195 metros, sino por los tres meses de preparación que supone y todos los sacrificios que ello conlleva.
Pero como apunta aquel dicho de que "Sarna con gusto no pica", pues como digo, y pese a la malísima experiencia anterior de Murcia, aquí estamos de nuevo.
11 días faltan para la carrera, y hace algunas jornadas me llegaron las zapatillas con las que correré. Tras varios maratones usando la marca K-Swiss (Valencia 2013, Sevilla 2014 y Murcia 2014), regreso ahora a New Balance. Es quizá la marca con la que más a gusto me siento (junto con Saucony), siendo las zapatillas que mejor resultado me han dado tanto en el maratón en sí como en los meses de preparación con largas tiradas que ponen a prueba las zapatillas más pintadas, y éstas (las dos) siempre han cumplido. No sé la razón, pero suelo dejar las NB para las carreras, mientras que las Saucony son las que gasto en las tiradas de preparación. Y hasta ahora me ha ido bien.
En esta ocasión, y dado que las K-Swiss están ya bastante tocadas por el tanto y tan intenso uso (más de 690 kms), tenía que comprar unas zapatillas nuevas para este maratón; he optado por unas NB 1080 V4. Fue hace algunas semanas, como siempre aprovechando una oferta interesante dado que acaba de salir al mercado el modelo NB 1080 V5. Ya he rodado con ellas un par de días, y la verdad es que son un valor seguro.
Un poco cantosas no niego que sean, pero lo importante es el modelo, sus características, y algo que ayuda bastante, al menos a mí: el componente psicológico. Siempre me ha ido bien con esta marca, y de hecho mi mejor tiempo en un maratón (3h25'10'', Sevilla 2012) fue precisamente con el modelo NB 1080.
New Balance, París, 11ª maratón... no son malos argumentos para intentar pasarlo bien. Voy a procurar incluso hacer una buena marca, pero eso no lo sabré hasta que cruce la meta (bueno, quizá un poquito antes).

sábado, 23 de agosto de 2014

Jubilaciones merecidas

Los que somos aficionados a esto del running tenemos claro que uno de los principales elementos para conseguir nuestros objetivos es contar con unas buenas zapatillas. En un primer momento no le das importancia, pero a medida que te vas metiendo en el mundillo, te das cuenta de que -como en todo- hay infinidad de posibilidades para que cada corredor, en función de sus necesidades y características, utilice la que mejor se adapta a sus exigencias.
En los muchos años que ya llevo corriendo he probado numerosas zapatillas, y aún hoy en día sigo probando marcas y modelos, aunque tengo que reconocer que siento debilidad por algunas y algunos, de ahí que casi siempre haya alguna zapatilla de mis preferidas en mi armario.
En los últimos meses he jubilado tres pares. Ha sido incluso difícil deshacerme de ellas por lo mucho que hemos pasado juntos, y lo bien que han hecho su trabajo. 
El 20 de octubre del año 2013 dejé de utilizar una de las mejores zapatillas que he usado: unas Brooks Launch (las negras con ribetes grises que podéis ver en la foto de arriba, junto a las New Balance azules). Zapatillas mixtas para corredores no demasiado pesados -entonces yo rondaba los 75 kgs-, e ideales para distancias no demasiado largas. Empecé a utilizarlas el 30 de septiembre del año 2011, y las he destinado especialmente para competiciones de hasta media maratón, y entrenamientos rápidos. En total he recorrido con ellas 805,9 kilómetros entre los que se encuentran 10 medias maratones. Por cierto, mi última carrera con ellas fue la media maratón de Jaén del año 2013.
El pasado 24 de diciembre (del año 2013) pasé a la reserva mis magníficas New Balance 1080 (las azules de la foto de arriba, esas que hay junto a las Brooks Launch negras con ribetes grises). Es mi marca y mi modelo preferidos. Para corredores de hasta 80-85 kgs, aguantan bien tanto distancias cortas como carreras más largas como el maratón. Empecé a utilizarlas el 9 de febrero del año 2012, y hasta su jubilación -el pasado diciembre- he recorrido 1.020,320 kms. Cientos de kilómetros de entreno (bastantes de entre 25 y 30 kms) en la parte final de su vida, su principal uso ha sido para correr los maratones de Sevilla y Ámsterdam, aunque también participé con ellas en una media maratón.
Las últimas que he jubilado han sido las impresionantes Saucony Triumph 9 (las de rejilla blanca y adornos verdes de aquí al lado). He de decir que son a las que mayor partido les he sacado. Recuerdo que cuando las compré eran muy caras, pero surgió una oferta en una página web de internet, y me hice con ellas pese a que me estaban un número grande. ¡¡Qué gran compra aquella!!. El primer uso se lo di el 9 de febrero de 2013, y el último hace unos días, el 12 de agosto de 2014. Prácticamente no he competido con ellas (solo una media maratón y alguna carrerilla que otra), pero en este año y medio he recorrido con ellas la friolera de 1.113,515 kilómetros; prácticamente todos ellos de entrenamiento para preparar varias maratones y los 101 kms de Ronda, es decir, que he realizado muchas tiradas cortas pero también bastantes de en torno a 30 kms.
Familiares cercanos son los principales beneficiarios de estas jubilaciones; bueno, de todas no, porque aquellas zapatillas con las que corro un maratón pasan a formar parte de mi particular museo atlético.
Tras la satisfacción del trabajo bien hecho, mis queridísimas Launch, NB 1080 y Triump 9 están ya en su segunda actividad. Modelos de garantía en los que yo, por supuesto, sigo y seguiré confiando.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Objetivo Valencia (I): las zapatillas

Hacía tiempo que no afrontaba los días previos a mi participación en un maratón. Vamos, un año. Desde el de Ámsterdan de octubre de 2012. Lo intenté esta pasada semana en Langreo, Asturias, pero lo suspendieron dos días antes, por lo que se vino a bajo mi plan de correr dos maratones al año.
Pero bien está lo que bien acaba, y pasado mañana afrontaré la jornada final de mi último plan de entrenamiento que comenzó hace 17 semanas, y para el que ya está "todo el pescado vendido".
Como digo, han sido 17 semanas entrenando una media de cuatro días a la semana, y en los que he recorrido entre entrenos y pruebas oficiales 879 kilómetros desde aquel ya lejano y caluroso 22 de julio. 
Ha sido un plan para intentar devorar los 42,195 kilómetros en tres horas y quince minutos, aunque no sé si va a poder ser. Ha habido bastantes días sin poder cumplir el plan porque esta frenética vida laboral, educativa, social... que vivimos, por lo que el objetivo es bajar de las tres horas y media.
Mañana partiremos para tierras valencianas, y confío en que la cosa vaya bien independientemente del tiempo que realice. Sí estoy un tanto a la expectativa con mis nuevas compañeras de viaje. Tras mucho tiempo alternando marcas de zapatillas Saucony, Joma, Brooks y New Balance (mis favoritas), en esta ocasión voy a probar con una marca nueva para mí: K-swiss. Son americanas, y he adquirido el modelo Keahou II. Me llegaron hace unos días, e hice algo raro en lo que es costumbre en mi pues las estrené en ese mismo día. He recorrido con ellas 60 kilómetros, suficiente para que no sean nuevas el día de la carrera, pero también evitando usar unas zapatillas excesivamente cascadas.
Se trata del modelo más duro y ligero de cuantos he usado hasta ahora. Es una prueba con la confianza de que mi peso siga bajando hasta alcanzar los niveles previstos de cara al maratón de Sevilla (próximo mes de febrero) y los 101 kilómetros de Ronda (mayo de 2014), las siguientes pruebas de caché en las que pretendo participar.
Lo dicho, la suerte está echada para Valencia. Que San Modesto nos acompañe.
Os mantendré informados.

sábado, 11 de febrero de 2012

Objetivo Sevilla (V): las zapas


Finalmente me he comprado unas zapatillas nuevas para correr el próximo domingo, 19 de febrero, el maratón de Sevilla. No lo tenía pensado. Mi idea era utilizar las Brooks Laungt (que habitualmente utilizo en las competiciones hasta media maratón) que son buenísimas, aunque dudo de su efectividad en la distancia de los 42,195 kilómetros. Mi cuñao el granaíno corrió con ellas, hace unos meses, el maratón de Lisboa y le fue bien, de ahí que mi intención fuera contar con ellas para, además, ahorrar un dinerillo porque... ¡¡estamos en crisis!!.
Tomada esa decisión, sí preveía comprarme unas nuevas para el maratón de Amsterdam (próximo octubre), pero sin prisas. Esperar una buena oferta, y con tranquilidad. Pero es que la oferta llegó hace unos días, y además de la mano de una de mis marcas preferidas, si no la más: New Balance. Para más inri, se trataba del modelo que yo ansiaba desde hace ya tiempo, y que por cuestiones financieras (son muy caras) no había podido adquirir. Pues bien, encontré las NB1080 rebajadas de un precio inicial de 144,90 libras a 38 libras, con gastos de envío gratis. ¡¡Chollazo!!.
Debo reconocer que la cosa no es exactamente así. Mi número costaba 144,90 libras, pero medio número más bajaba hasta las 38 libras (poco menos de 45 euros)... por lo que la cosa estaba clara.
El lunes me llegaron, y el mismo lunes empecé a rodar con ellas porque para el maratón falta una semana, y debo amoldarlas a mis pies, o mis pies amoldarlos a ellas.
La llegada de las zapas incrementan mis ganas de afrontar la carrera. Y es que siempre me ha ido muy bien con esta marca y este modelo. A excepción de mi debut en la distancia (Ciudad Real 2003, con unas Asics) y el pasado maratón de Valencia 2011 (Brooks Glycerin), siempre las he usado al correr los 42,195 kms en prueba oficial: NB 1061 en San Sebastián 2008, NB 1062 en Florencia 2009, y NB 1063 en Málaga 2010.
Os adjunto una foto para que comprobéis lo bonitas que son.