sábado, 22 de julio de 2017

Una obra IMPRESCINDIBLE

Fue en el año 2012 cuando visité Holanda para correr el maratón de Ámsterdam. Pero en este tipo de viajes en familia, no sólo hay tiempo para el deporte, sino que el turismo es lógicamente obligado. Dentro de las cosas que disfrutamos durante aquellos días me dejó impresionado la casa en la que la familia Frank (judíos) se había escondido durante dos años de la persecución nazi. 
Aquel escondite de mitad de la década de los 40 es hoy un museo, pero no un museo al uso en el que se muestran cosas, sino que esas cosas, el mensaje que transmiten, nos lleva a una de las mayores catástrofes que han ocurrido en la historia de la humanidad, como siempre protagonizada con la que es sin lugar a dudas la especie más dañina que ha habitado este planeta.
El empresario alemán judío Otto Frank se vio obligado a abandonar su país cuando Hitler alcanzó el poder y puso en marcha la persecución de los judíos. Se afincó en Ámsterdam, pero con la invasión alemana tuvo que volver a huir, aunque en esta ocasión lo hizo en una casa oculta en las instalaciones de sus empresas. Allí estuvo con su mujer, sus dos hijas y algunos amigos (ocho personas en total) durante dos años hasta que fueron descubiertos por una denuncia anónima, y finalmente todos murieron en los campos de concentración, a excepción del propio Otto.
Ana, la hija menor de los Frank, es una niña de 13 años tremendamente culta, que entre sus distracciones está escribir un diario en el que va describiendo cómo es la vida en su confinamiento en el llamaban "Anexo Secreto". Este Diario de Ana Frank (Ana Frank. Ediciones Guernika-Publimexi. México DF. 2011) debería ser de lectura obligada porque, tirando de un tópico que suelo usar mucho, "Quien olvida su pasado está condenado a repetirlo"; o como dijo Otto Frank como una de las razones que le llevó a publicar el diario de su hija cuando conoció de su existencia tras regresar al refugio una vez acabada la ocupación nazi: "Para construir un futuro, es preciso conocer el pasado".
La historia es contada en un principio con cierto entusiasmo por Ana ya que afronta una auténtica aventura para una niña de trece años: la preparación, el secretismo, el traslado, vivir sigilosamente... La situación es rechazada por todos, pero no hay más remedio que aceptarla como mal menor pues la otra opción es la muerte. Por ello, concentran sus esfuerzos en el día a día, en estar ocupados para olvidar -aunque sea imposible- lo que les ha llevado allí.
La convivencia es siempre complicada, pero con el paso de los meses se va haciendo más difícil, también a causa de las carencias que van teniendo de todo tipo y especialmente de alimentos. Ana lo cuenta todo con detalle, desde la disputa por una mesa en la que trabajar, a la ansiedad por no poder salir a la calle, pasando por las disputas con su madre, o las tensiones que sufren cada vez que hay ladrones en la empresa tras la que se esconden.
El diario es el mejor amigo de Ana, el lugar donde libera sus pensamientos, sus emociones, sus miedos, sus proyectos... ante la imposibilidad de hacerlo con alguno de sus compañeros de viaje.
A lo largo de estos dos años Ana madura de una manera impresionante a causa de la situación. La Ana niña acaba siendo la Ana que se ha hecho mujer, que se ha enamorado, a la que le han dado el primer beso, la que ya comprende a los mayores... Ana, por la exigencia de la situación, se hace mayor aceleradamente, y relativiza cosas nimias de las que antes hacía un mundo, y a las que ahora da la importancia que realmente tienen.
Ana sorprende con sus pensamientos, y nos ofrece una visión tan simple de lo que debería ser el mundo, que no se entiende que compliquemos las cosas hasta tal extremo de llegar a exterminarnos los unos a los otros. 
El Diario de Ana Frank es un ensayo sobre la condición humana, pero ante todo un tirón de orejas a los mayores que gobernamos el mundo porque lo hacemos tremendamente mal.

lunes, 17 de julio de 2017

La Guerra no pasa de emboscada, y además cutre

En más de una ocasión hemos tratado el dicho de que "segundas partes nunca fueron buenas". Lógicamente hay excepciones a esta norma, y de hecho contamos con ejemplos de que la segunda parte de algo (película, libro...) es mejor que la primera.
En esta "La Guerra del Planeta de los Simios" protagonizada por César hay que tirar de tópico porque si la segunda entrega de esta nueva trilogía en torno a la rivalidad entre hombres y simios era mala, la tercera parte que se estrenó hace unos días es peor todavía.
Lo que más me molesta es que estuvo bastante acertada la forma en afrontar el clásico de otra manera, pero se han dejado ir por algún no sé qué que lo ha ido estropeando todo.
Es más, esta tercera parte empieza con muy buena pinta, pero el argumento se pierde en el camino, priorizándose sobre la principal historias que deberían ser secundarias, y que sin embargo alcanzan tanto protagonismo que llega un momento en el que no sabes qué es lo que estás viendo.
Eso te hace perder el interés sobre una historia donde hay guerra, honor, venganza, liderazgo, lealtad, tradición, locura... y que de haber sido bien aliñados todos estos ingredientes hubiésemos obtenido un plato digno del mejor restaurante; sin embargo nos ha quedado algo que no superaría ni la primera ronda del Máster Chef menos exigente.

viernes, 14 de julio de 2017

Cines de juguete

Suele decirse que viajar enriquece. Y estoy totalmente de acuerdo porque así conoces realidades diferentes a tu entorno habitual, y eso te permite ser crítico, analizar friamente -dentro de lo posible- si lo que tienes es bueno o malo. Sin embargo, si sólo conoces una cosa, jamás podrás detectar posibilidades de mejora, o al menos costará encontrarlas.
Digo esto porque cuando escucho tantas críticas hacia los cines que tenemos en Jaén, suelo dar de lado al tema  ya que a mí no me parece que sean tan malos. Claro, eso pasa por ir al cine únicamente en Jaén.  Reconozco que me escuecen los altísimos precios de las entradas, pero "como están así en todos sitios, qué le vamos a hacer". 
El problema surge cuando hace unos días fue al cine en Granada. Estaba allí por cuestiones que no vienen al caso, y decimos ver una película. Me gustó que la entrada me costara 4€ (gracias a una especie de carné de fidelidad por el que hay que pagar 1€ cada sesis meses). Pero el colmo llegó cuando entré a la sala: ¡¡¡Una pantalla grande... enorme!!! ¡¡¡Asientos colocados a diferentes alturas, por lo que no te molesta la visión el de delante, aunque venga con la permanente recién echada!!! ¡¡¡Espacio suficiente entre mi butaca y la de delante, por lo que se pueden estirar los pies para ganar comodidad!!! ¡¡¡Espacio de separación entre las butacas de la misma fila, teniendo dos apoyabrazos cada butaca!!!! ¡¡¡Asientos que vibran cuando en la película hay algún efecto susceptible de transmitirse al espectador de esta manera!!!
Claro, si eso lo comparas con lo que hay en Jaén, te dan ganas de ponerte a llorar. Aunque yo creo que más que llorar, lo que habría que hacer es hablar, decirlo, quejarse... y como última y quizá acción más efectiva, irse a otras ciudades donde los cines sean lo que deben ser: lugares para disfrutar de la película, y no de sufrir por las pésimas concidiciones de la sala.
Cines de juguete es lo que tenemos en nuestra ciudad, aunque los precios sí que son de primera división.
Pues nada, a decirlo... y sobre todo a hacerlo.

martes, 11 de julio de 2017

¿Hoy es San Benito o San Andrés?


Hoy, 11 de julio, hace ya siete años que dudo de si se celebra la onomástica de San Benito, o de San Andrés.... San Andrés Iniesta, quiero decir.
Y es que fue el 11 de julio del año 2010 cuando España se proclamó por primera vez en su historia Campeona del Mundo de Fútbol. Ganó en Sudáfrica, en la final, a Holanda con un gol de Andrés.... perdón, de San Andrés Iniesta en el minuto 116 de la prórroga.
Creo sinceramente que la fecha la podrían hacer fiesta nacional, o algo así, y por supuesto erigir un monumento a Iniesta en todos y cada uno de los pueblos y ciudades del país.
En días como hoy es necesario volver la vista atrás, a aquel momento, para que no se nos olvide que lograr este tipo de cosas es tremendamente difícil. De ahí que debamos reconocer su éxito a quienes lo hicieron posible, San Benito incluido.

sábado, 8 de julio de 2017

¡Qué gustazo leer en papel!

Mi profesión me obliga a estar permanente informado. Cierto que es obligación, pero como resulta que también se trata de mi pasión, tengo que reconocer que disfruto cada día haciendo eso por lo que me pagan. 
Uno de los placeres del día a día lo encuentro en leer el periódico. ¿Cuánto tiempo de mi vida habré empleado en pasar hoja tras hoja? Ni idea, pero seguro que mucho. 
Hace ya unos seis años recibo el periódico en el iPad. Resulta tremendamente cómodo ya que, sin salir de la cama, cojo el aparatito, me conecto a la web de la plataforma a la que estoy suscrito, y en cuestión de segundos está a mi disposición la edición del día así como las ediciones de ese mismo periódico que se hacen para toda España, y las revistas y publicaciones que se adquieren con el ejemplar en el quiosco.
Con el paso del tiempo, y a base de la costumbre, veo con normalidad pasar el dedo sobre una pantalla táctil en lugar de sobre la hoja de papel. La sensación no tiene ni punto de comparación, pero las ventajas económicas, de comodidad, rapidez, etc son más que evidentes.
En el trabajo tengo acceso al periódico de papel, pero como es en el ámbito laboral, el disfrute es mucho menor.
Sensaciones apagadas volvieron a hacérseme realidad hace unos días. Estuvimos un fin de semana en la playa con unos amigos, y me dio por comprar el periódico en lugar de leer la edición digital contratada. Indescriptible la sensación de satisfacción que tenía yo con mi periódico de papel en la mano, a la sombra de la sombrilla, y sentado en mi silla sobre la arena. Da la impresión de que la lectura sabe mejor en esas condiciones. ¡Qué disfrute! ¡Qué recuerdos!
No seré yo quien discuta las ventajas de la modernidad -de hecho, me sumo a ellas-, pero también es justo reconocer que, tirando de dicho, como lo antiguo no hay nada.

martes, 4 de julio de 2017

Una momia decepcionante

Cuando vas al cine a ver una película como "La momia" no puedes pedir a quienes la han hecho que te vendan realidad, porque nadie busca eso; pero sí entiendo que es exigible una cierta dosis de credibilidad a la hora de realizar el planteamiento inicial. Es decir, en el momento en el que me siento en la butaca quiero entretenimiento, que me sorprendan, divertirme, acción... pero también que la raíz de la película sea algo histórico, o una leyenda, o una creencia, que posteriormente se desarrolla con mayor o menor acierto.
El objetivo de todo ello es que aunque hablamos de ficción, al final quede en el espectador un poso de realidad o al menos de duda de si sería posible que lo inventado se hiciera real.
Esta momia de Tom Cruise y Russel Crowe empieza bien, muy bien diría yo, pero pronto abandona el camino correcto y toma unos tintes de invención e imaginación que desconectas: estás ante una película de dibujitos en la que es muy divertido que hablen todos los animalitos del bosque, y por eso mismo tus pretensiones son que acabe lo antes posible para ver si el final es el que ya me espero, u otro distinto.
La aparición de elementos poco creíbles son constantes, de ahí que mi desesperación fuera en aumento ante una película que creía que tenía muchas pretensiones, y que sin embargo queda bastante por debajo de la trilogía anterior (Brendan Fraser).
El derroche técnico es abrumador, pero el contenido resulta más que mejorable. De hecho, en algún momento pensé que podría aparecer el hombre araña, tan de moda últimamente.
Típica película para ver en mi añorada "Primera Sesión" que se emitía la tarde de los sábados en La Primera cuando en este país sólo había dos canales.

lunes, 3 de julio de 2017

Teatro mágico en el castillo

Hace tiempo que tenía ganas de asistir a una representación de teatro, y el sábado lo hice. Fue con la primera de las cinco obras que conforman las III Veladas de Teatro Clásico  en el Castillo de Santa Catalina de Jaén.
Una iniciativa del periódico Viva Jaén, con el apoyo de numerosas instituciones y empresas, que me parece tremendamente interesante, así como el contexto en el que se encuadra que no es otro que el proyecto Jaén Genuino.
Es especial el entorno (el patio de armas de una fortaleza), también el momento (por la noche, a la luz de las estrellas), y por supuesto el hecho de ser teatro en estas condiciones. De todo ello obtenemos algo casi mágico.
La compañía Negreso Artescénico representó Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare. Según los organizadores, 300 personas ocupamos las 300 sillas disponibles, y de haber habido más, también se hubieran llenado. 
Tengo que decir que no entiendo mucho de teatro -más bien nada-, pero no es mi intención realizar aquí una sesuda crítica de cómo lo hicieron actores, director, iluminador... No. Mi intención es únicamente la de transmitiros que se trata de una iniciativa altamente recomendable a la que deberíais ir si tenéis un rato libre, y por supuesto si os dais prisa porque las entradas tienden a agotarse. 
Pese a ser un clasicazo, debo reconocer que jamás he visto esta obra ni en película, ni en la tele, ni la he leído en un libro... nada de nada. Me senté en mi silla a intentar disfrutar del espectáculo, y vaya si lo hice.
Enredo, risas, amor, desamor, fantasía... son algunos de los elementos que pudimos encontrar en el escenario del patio de armas del castillo, con unos actores ante los que me pongo de pie y me quito el sombrero en señal de reconocimiento.
Me encantó la música en directo de violín, la versatilidad de los actores, y aunque también hay que reconocer que las sillas fueron algo incómodas, voy a intentar repetir pese a que la agenda la tengo algo apretada.
Nos quejamos continuamente de que en Jaén no hay nunca nada, por eso creo que es de justicia responder con nuestra asistencia cuando alguien es osado y se atreve a ofrecernos algo diferente, que por cierto es precisamente lo que reclamamos.

domingo, 25 de junio de 2017

Yo, celtíbero... y landista


En una época como la actual el calor nos lleva a las piscinas y a las playas, y por tanto nos vemos todos un poquito más ligeritos de ropa que el resto del año. Aquellos que tenemos en el cuerpo algún pelillo de más en relación a lo que marcan los cánones de las nuevas tendencias de belleza y metrosexualidad recibimos llamadas al orden y toques de atención para ir a la moda y abandonar lo que se llevaba en tiempos de nuestros abuelos.
Tengo que reconocer que a mí me cuesta bastante trabajo afeitarme de manera habitual, pero como la barba no me gusta, no tengo más remedio que hacerlo. Quiero decir con esto que, si me viene largo el afeitado, ni se me pasa por la imaginación entrar en la dinámica de la depilación corporal. 
Cierto que los cuerpos depilados son los que se llevan hoy día, los que nos dejan con la boca abierta, pero como mi sino es ser el contra-corriente de casi todos los ámbitos en los que me muevo, éste no iba a ser menos. Por ello reivindico aquí y ahora el movimiento celtíbero, el hombre de pelo en pecho, el latin lover, el tradicional macho ibérico que tantos y tan grandes momentos de gloria ha dado al pueblo español.
Y me pongo de pié ante uno de sus principales exponentes: Alfredo Landa. Don Alfredo Landa. Tan grande fue, que hoy día sigue siéndolo, y no tengo duda de que lo será por tiempo inmemorial. 
Alfredo Landa... y el landismo.
¡¡¡VIVA!!!

martes, 13 de junio de 2017

Objetivo Estocolmo (III): la crónica

Con mi cuñado, en los kilómetros iniciales.
Suele decirse que bien está lo que bien acaba, y aunque no acabé muy bien el Maratón de Estocolmo -celebrado el pasado 3 de junio-, sí que me encuentro satisfecho por haber concluido mi participación número 13 en la distancia. Mi objetivo era mejorar marca personal (fijada en 3h 25' 10''), pero ni me acerqué. Paré el crono en 3h 47' 55'', aunque ya digo que es todo un éxito teniendo en cuenta que una lesión en uno de los isquios tan sólo ocho días antes de la prueba casi me impide tomar la salida.
No hay peor enemigo de un atleta que la lesione, pero si ésta se produce en los días previos a la prueba que te llevas preparando -en mi caso- tres meses, la cosa se pone más fea todavía. El sábado, 3 de junio, era la carrera, y el lunes anterior estaba en la camilla de Manos Máginas Pili (MMP que otra vez volvió a hacer el milagro), de la clínica de fisioterapia de Manuel Pancorbo, intentando revertir el mal. Aquel día no hubo sólo masaje, sino también punción seca. A los dos días, el miércoles, nueva sesión de fisio, y el jueves pude tanto trotar un poquito como ir al gimnasio para fortalecer una musculatura que había quedado francamente tocada por el tratamiento.
Sufriendo en torno al km 30.
Corría, no me dolía pero sí sentía alguna molestia. Con esa sensación afronté la salida en la carrera. Ni siquiera fui trotando al punto de salida. No quería tener alguna sensación negativa que me obligara a no participar.
Físicamente creo que estaba en uno de mis mejores momentos, y por ello -y pese a la lesión- decidí afrontar la carrera con el objetivo que me marqué en su día: mejorar mi marca personal. Así se lo hice saber a mi cuñado el granaíno -Fernando Arco, con el que suelo compartir este tipo de aventuras-, y así comenzamos: siendo valientes.
El ritmo objetivo de carrera era 4'50''/km para hacer 3h25'00''. Mi cuñado, que es mucho más rápido que yo, se prestó a llevarme y la verdad es que todo iba de maravilla. No sólo estábamos en tiempo sino que en numerosas ocasiones tenía la tentación de acelerar la marcha por lo bien que me sentía. Pero la experiencia es ya un grado, y tengo claro que el maratón empieza en el kilómetro 30. En ese momento es cuando debes medir tus fuerzas y saber cómo vas a acabar.
 Nosotros íbamos según lo previsto. Tanto, que pasamos la media maratón en 1h41'26'' cuando el objetivo era 1h43' aproximadamente. Las sensaciones eran excelentes, pero estaba entrando en la zona de peligro. En el kilómetro 25 ya me costaba mantener el ritmo de 4'50''/km, y en el km 30 rodaba por encima de los cinco minutos el kilómetro. Unos kilómetros antes tanto mi cuñado como yo nos dimos cuenta de que yo no aguantaba; él intentó animarme, pero me quedaba. Por ello le dije que él siguiera, y que no se preocupara que yo iba a echar el resto.
Cruzando la meta.

En ese kilómetro 30 supe que tocaba sufrir en los 12 kilómetros restantes, y así fue. La verdad es que no hubo ni rastro de dolor con el isquio, que era lo que yo temía, y sin embargo tenía las piernas acalambradas; me daba la sensación de que de un momento a otro me iba a machacar una tormenta de calambres que me impediría seguir. 
Creo que era como consecuencia del planteamiento de carrera. Como estaba tocado del isquio, opté por acortar la zancada y aumentar la cadencia. Es decir, pasitos cortitos y más rápidos. Algo totalmente contrario a lo que yo suelo hacer. Era para cuidar el isquio, y dio resultado, pero el efecto colateral fue la aparición de piernas acalambradas que me impedían rodar con soltura. La rabia era aún mayor -quizá la impotencia- porque el pulsómetro me indicaba que rodaba a 116 pulsaciones por minuto, 120, 125... es decir, ¡¡¡POQUÍSIMO!!!; la marcha era casi de andar pero me era imposible acelerar.
Quedaban 12 kilómetros, y si bien ya era consciente de que no iba a conseguir ni el primer objetivo (3h25') ni el segundo (bajar de 3h30'), no quería sobrepasar las cuatro horas. Por ello, afrontando la dificultad física y la impotencia de tirar al ritmo que me pedía la mente, apreté los dientes y evité como pude hundirme. El kilómetro 35 lo pasé a 5'58''/km, el kilómetro 40 a 6'50''/km; y en los dos últimos kilómetros (y 195 metros) volví a bajar a 5'56''/km.
Celebrando la victoria.
La sensación al llegar al estadio era de alivio porque lo había conseguido, pero también de impotencia porque una inoportuna lesión había trastocado el trabajo de tres meses.
No importa. Ya estaba pensando en cómo afrontaría la siguiente. Y el pensamiento no apareció al cruzar la línea de meta, sino que a lo largo de esos 12 sufridos últimos kilómetros compaginaba la concentración para seguir corriendo con la táctica a seguir en mi maratón número 14 que, no sé cuándo, pero os aseguro que llegará.
Me da la sensación de que esto engancha.

jueves, 1 de junio de 2017

Objetivo Estocolmo (II): Alea iacta est

Llegó el gran día. Ya poco se puede hacer para cambiar lo que pueda pasar el próximo sábado, 3 de junio, cuando a las 12,00 horas tome la salida en el Maratón de Estocolmo.
Sí, he dicho bien: a las doce de la mañana. Es la primera vez en mi vida que inicio un maratón tan tarde; siempre suelen comenzar a las ocho o nueve de la mañana, pero este lo hace a las doce con una previsión de temperatura de 16º, la máxima que se espera ese día. A partir de ahí las previsiones indican que bajará la temperatura, y el cielo estará nublado. Es decir, hará fresquito... ¡¡¡y eso me gusta!!!.
Será mi maratón número 13 (¡¡!!), y hasta llegar a hoy han sido doce semanas de entrenamiento en el que he machado 512 kilómetros. Deberían haber sido algo más, pero las complicaciones del trabajo y de alguna que otra cosilla te hacen complicado SIEMPRE llevar el plan de entrenamiento a rajatabla. Habitualmente lo hago lo más próximo que puedo, pero ya digo que es difícil clavarlo.
Hasta el pasado jueves las sensaciones eran bastante buenas porque los tiempos de series y rodajes estaban siendo muy interesantes, estoy un peso razonable, y me sentía muy bien. Sin embargo, un dolor en el isquio de mi pierna izquierda detectado el viernes (¡¡¡ocho días antes de la carrera!!!) me llevó al fisio... y a recibir la desagradable noticia de que tenía una contractura/sobrecarga importante. En estos días he recibido dos sesiones de masajes, con punción seca incluida, nada de correr, mucho hielo y estiramiento... y hasta ayer miércoles no pude ir al gimnasio a fortalecer precisamente los isquios.
Hoy concluiré la mini-recuperación con media horilla de rodaje tranquilito para ver cómo responde la zona afectada, y después otra vez sesión de gimnasio.
En fin, ha sido un plan de entrenamiento del que iba a acabar bastante contento pero que al final se ha torcido.
No sé si finalmente podré intentar hacer mi mejor marca en la distancia (3h25'10'' conseguida en Sevilla en el año 2012); todo dependerá de cómo responda el isquio. Mi idea original era intentar bajar de tres horas y media, pero como los tiempos de entrenamiento habían ido tan bien, me había planteado hacer marca personal. Si algo he aprendido en los años que llevo corriendo, es que las prisas no son buenas consejeras, de ahí que correré en función de las sensaciones, y si hay que bajar el ritmo para simplemente acabar, así lo haré. Más vale ser prudentes ahora para evitar una lesión mayor cuyas consecuciones podrían llevarme a problemas mucho más gordos.
En un día como hoy apelo a mi lema de que "Alea iacta es"... aunque en esta ocasión el asunto está más dudosa casi que nunca.
Ya os contaré.

lunes, 22 de mayo de 2017

Seguimos con las jubilaciones

Si hace unos meses jubilaba mis magníficas Saucony Cortana 3, ahora ha llegado el momento de pasar a segunda actividad a otros dos pares de zapatillas ante las que tengo una sensación de amor-odio. 
Las de la izquierda en la fotografía son unas New Balance 1210 Leadville. Están pensadas para realizar carreras de trail de ultradistancia, pero no por terrenos de exigencia técnica (como la alta montaña, por ejemplo), sino más bien para carrileo.
Iba a correr los 101 kilómetros de Ronda en el año 2014, y aunque ya había adquirido unas zapatillas de otra marca, al usarlas para hacerles el rodaje me dí cuenta de que no me iban bien. Por ello, recurrí por la vía de urgencia a las Leadville. De hecho, me las calcé por primera vez un domingo; la segunda, al día siguiente; y la tercera fue ya en Ronda. Me tuve que retirar en el kilómetro 65 porque físicamente me era imposible seguir, pero las zapatillas fueron magníficas.
Desde entonces les he dado caña de la buena utilizándolas siempre para carrileo. Y me han ido genial.
A lo largo de los dos años y diez meses que las he utilizado (del 4/05/2014 al 6/03/2017) he recorrido con ellas 739 kilómetros, casi todos de entrenamiento por terrenos complicados, y la verdad es que han respondido de manera espléndida. Recuerdo de manera especial todas las Carreras del Melón (en Higuera de Calatrava), una media maratón en Baños de la Encina, o el Trail del Diablo largo en Torredelcampo el año pasado. Zapatillas altamente recomendables pues ofrecen garantía total.
Las de la derecha en la fotografía (rojas y azules) despiertan en mí un sentimiento agridulce. Dulce porque New Balance es una de mis marcas preferidas, y éstas son las 1080 V4. He tenido todas las versiones de este modelo porque también eran para mí signo de garantía. Sin embargo, con estas V4 he sufrido bastante. No sé si es por las zapatillas o porque yo le di un mal uso, pero lo cierto es que me queda la mala experiencia de haber tenido que pasar con ellas por una fascitis plantar que me llevó por la calle de la amargura durante más de un año. 
Intenté cambiar mi pisada mientras las usaba. En lugar de talonar tanto, busqué caer más de media suela; después me han dicho que lo hice demasiado rápido porque yo lo planteé en unos meses, y al parecer, un cambio de esta índole hay que diseñarlo durante un año como mínimo. Lo cierto es que tras correr con ellas el maratón de París del año 2015, empecé una amarga lesión que yo asocio a estas zapatillas. Ya digo que no sé si fueron las causante del problema, o no, pero mi subconsciente así lo cree, y por ello se me vino abajo un mito.
A pesar de ello, seguí utilizándolas para carreras más cortitas, y finalmente tras jubilarlas había recorrido con ellas algo más de 862,5 kilómetros durante los dos años que las tuve.
Hasta estas V4 me habían ido genial los modelos anteriores, y para salir de dudas buscaré las V5 a ver qué tal son, y decidir si las abandono definitivamente o si puede seguir confiando en ellas. Ya os contaré.

jueves, 18 de mayo de 2017

Espectáculo Apache


Hace tiempo que quería asistir a un concierto del grupo "Apache", y por fin pude hacerlo el pasado sábado en las fiestas del barrio de "Expansión Norte", de Jaén capital.
¡¡IM-PRE-SIO-NAN-TE!!
Tras lo que viví esa noche me arrepiento aún más de no haberlo hecho antes porque son todo un espectáculo.
Para resumir el concierto me quedo con lo que me dijo mi esposa durante uno de los temas que cantaban: "es como si la música se metiese dentro de ti y la sintieras como tuya".
Supongo que no todo el mundo vivirá de igual forma un concierto de Apache, pero allí había desde gente jovencita, hasta madurita, con vestimentas de vaqueros y camisetas sport a trajes impolutos de chaqueta y corbata. Y es que la buena música no tiene fronteras. Y eso es lo que hace "Apache": buenísima música.
Cierto que no son temas propios sino versiones de algunos de los mejores grupos que ha dado la historia, pero eso mismo tiene su valor: atreverse con auténticos mitos, y hacerlo chapeau.
En este catite no soy objetivo, ni tampoco pretendo serlo. Sobre todo porque veo lo que hace "Apache" desde mi punto de vista. El de una persona cuya edad le hace contemporánea a las canciones que conforman el repertorio del grupo, música que me lleva a momentos tremendamente felices de mi pasado, y si no lo fueron en su día, al menos yo los recuerdo con especial añoranza y felicidad. Es música de mi época, algo que hoy día es difícil, muy difícil, de encontrar, donde lo importante no es únicamente la letra sino también el sonido; un sonido que por sí solo te transmite un algo difícil de explicar. Una música que te hace disfrutar porque también ves disfrutar a quienes te la están ofreciendo. Un cantante, un grupo sin sentimiento no es nada. "Apache" derrocha emoción en cada nota. De hecho, es esta música la que te permite hacerlo, con momentos de protagonismo para cada miembro del grupo: el bajo, la batería, la percusión, el teclado... Todos transmiten su emoción al personal haciendo lo que mejor saben hacer: música.
Ya digo que todos son de diez, aunque quisiera hacer un mención especial de Luismi, el vocalista, porque parece una persona de otro planeta dados los registros que es capaz de asumir. Y otra mención al guitarrista, Juan Carlos; me dejó perplejo la naturalidad, la humildad, la tranquilidad, lo fácil que hace lo que hace. Es digno de subir a los altares un tipo que hace arte sin alardear de ello, desde su rinconcito, casi escondido, y asumiendo un segundo, un tercer o un cuarto plano como si la cosa no fuera con él; menos mal que allí había gente que entendía de eso, y le reclamaron y le vitorearon y le aplaudieron... y él no tuvo más remedio que dirigirse a ellos en alguno de sus solos para darles las gracias. Lo hizo -el agradecimiento- simplemente tocando pero con una sonrisa en la boca dirigida hacia ellos. No sé cómo será como persona, pero como guitarrista es un artista.
Durante las dos horas y pico de concierto hay tiempo para bailar, para cantar, para emocionarse, para saltar, para reír, llorar, para abrazarse a alguien, para que te abracen... para disfrutar.
El valor de las cosas no está únicamente en hacerlas, en este caso, hacerlas bien, muy bien. Para mí es más importante todavía el intentar un reto tan bestial como hace "Apache" cada vez que sube a un escenario: atreverse con los mitos. ¡Olé!
Gracias por lo del sábado. Y no me despido porque nos veremos en más de una ocasión -seguro- por esos conciertos de dioses.
PD.- Me encantaría ver un día a "Apache" en mi pueblo, Higuera de Calatrava. No me perdería por nada del mundo el momento en el que interpretaran el "Money for nothing" de los "Dire Straits", dedicado a Willy; y éste, "Willy", en mitad de la pista y ya algo pasadito haciendo su genial imitación de Mark Knopfler. Un reto. A ver si lo conseguimos.
PD2.- Os dejo arriba el Mix de Queen que suele poner en escena Apache. Lo hizo el pasado sábado en Jaén, me encantó, y como digo arriba es un vídeo de una actuación en Roquetas de Mar hace unos años.

lunes, 1 de mayo de 2017

Sindicalistas (UGT/CCOO) metidos a (malos) políticos

Ondajaén Televisión, la empresa en la que trabajo, decidió dedicar los martes a hablar de sindicalismo. Era en la tertulia matutina que cada día se incluye en el magazine informativo que echó a andar hace unos años. El programa se emite de lunes a viernes, y como digo se optó por invitar los martes a representantes de organizaciones sindicales para que plantearan los temas que considerasen oportunos.
Mañana, 2 de mayo de 2017, regresa la emisión de "Buenos días, Jaén" (que así se llama ahora el programa) tras el parón de Semana Santa. Y por ello, por ser el día siguiente de una fecha tan señalada como el 1 de mayo, la compañera y presentadora del espacio Marta Negrillo quiso que la tertulia sindicalista tuviera -mañana- como invitados a los secretarios provinciales de las organizaciones sindicales más relevantes de Jaén. 
Espero no estar siendo indiscreto, y desvelar en estas líneas algo que se hubiese preferido que quedase en la trastienda, pero no me resisto a contar que la semana pasada presencié cómo Marta se afanaba por teléfono en convencer a alguien para que asistiera al programa de mañana. Estuvo bastante rato, utilizó numerosos argumentos para  doblegar la resistencia -deduzco- que le estaba mostrando su interlocutor; incluso por momentos creía ver en su rostro indignación, cabreo, impotencia, sorpresa... Al final no consiguió su objetivo, y fue entonces cuando me enteré de lo que había ocurrido.
El responsable de CSIF de la provincia de Jaén, Joaquín Álvarez, había confirmado que estaría en la tertulia -asiste habitualmente-, y era con los secretarios provinciales de UGT y CCOO con los que había estado parlamentando Marta pero sus esfuerzos no sirvieron para nada. Al parecer, estos últimos habían no habían confirmado su asistencia, dejando abierta la posibilidad a que acudiera algún representante del sindicato. Marta insistía en que fueran los máximos responsables "por tratarse de la fecha que era", pero tras numerosas excusas, al final reconocieron -y así se lo dijeron a Marta- la verdadera razón por la que no acudirían a Ondajaén TV: no estaban dispuestos a sentarse en la misma mesa en la que estuviera Joaquín Álvarez.
En ningún momento pidieron que se hablase de este o de aquel asunto, su única preocupación era que el representante de CSIF iba a estar, y ellos no se sentaban con él. Llegaron incluso a cuestionar el criterio periodístico de Marta por haber invitado a Joaquín Álvarez.
Al conocer el asunto me vino rápidamente a la cabeza aquellos años en los que hacíamos tertulias en Ondajaén Radio. Un día a la semana también se dedicaba a los sindicatos, y desde el primer momento UGT y CCOO se negaron a acudir por la misma razón, porque había un representante del CSIF. Yo cada día presentaba a los invitados, y explicaba a la audiencia que nunca había nadie de UGT y CCOO porque eran ellos quienes no querían estar, y por supuesto decía la razón que les llevaba a ello.
No sé cómo habrá solventado finalmente el tema Marta Negrillo, pero conociéndola como la conozco, seguro que la tertulia es de primer nivel, y los temas que se tratan están a la altura de cualquier tertulia que merezca la pena. 
Lo que no puedo creer es que todavía haya sindicalista que en lugar de aprovechar cualquier oportunidad que se les presente para explicar sus ideas, y llevar sus argumentos al mayor número de personas que sea posible, antepongan el interés personal al general con razones al estilo de "como yo la tengo más larga que tú, no puedo permitir que te sientes en mi mesa". La única explicación que tengo es que no se trata de sindicalistas, sino de malos políticos metidos a sindicalistas.
Acabo. Tremendamente significativo que una heredera de "los mártires de Chicago" intente convencer a un sindicalista para que vaya a la televisión a hablar de sindicalismo en el Día del Trabajo, y no lo consiga porque al sindicalista no le gusta el contexto. No quiero ni pensar qué habría sido de aquel 1 de mayo de 1886 si hubiera dependido de él.

jueves, 23 de marzo de 2017

Objetivo la vega granadina (II): aplazan la carrera. ¡¡Vaya putada!!

Estos días debería haber estado escribiendo mi habitual Catite titulado "Alea iacta est". Es lo que publico aquí con mis últimos pensamientos antes de afrontar un maratón. Este domingo, 26 de marzo, tenía la intención de haber participado en el II Ecomaratón Vega de Granada Ruta Lorca, pero no va a poder ser. Y no es que me haya lesionado, o que una razón de fuerza mayor me impida estar en la salida. No. Es simplemente que la organización lo ha aplazado al próximo 5 de noviembre.
Lo peor de estas cosas no es que se aplacen, sino que se comuniquen a los participantes diez días antes porque fue el pasado jueves cuando recibí el mail de la organización.
La cosa sube de gravedad si tenemos en cuenta que un maratón supone recorrer 42.195 metros, y eso exige una preparación concienzuda y específica que, en mi caso, me lleva a plantear un entrenamiento de 12 semanas. Y todo se me ha venido abajo al final de la semana 11, después de haber entrenado a lo largo de 365 kilómetros, algunos de series bastantes exigentes; otros de tiradas largas; ha habido cuestas que se las traen; hay entrenos a horas intempestivas para poder compatibilizarlos con el trabajo y la familia; y me acuerdo especialmente de aquellas tiradas tras el jornal de la recogida de la aceituna...
Lo dicho, una putada que se convierte aún mayor si también consideramos que un maratón no es una carrera cualquiera, sino que condiciona la planificación del año de cualquier corredor, y por supuesto también del mío.
En el mail de aplazamiento se esgrimen "razones técnicas" que, una vez puesto al habla vía telefónica con la organización, me dicen que ha sido Tráfico quien no les da el visto bueno una vez que coinciden con otra prueba, y es a esa otra a la que dan prioridad.
Buceando en el Facebook de la prueba, me entero que esa otra prueba es de ciclismo, pero no acabo de entender que la organización esté siendo tan opaca a la hora de explicar qué ha pasado. Y cuando alguien trata de ocultar algo, como es el caso, la cosa no suele pintar bien.
Por el mucho trastorno que supone para el atleta el aplazamiento del maratón -como ha quedado patente en los comentarios que se les han hecho a través del Facebook-, creo que los organizadores deberían verter toda la luz posible sobre las razones que le han llevado a ello porque todos los atletas frustrados tenemos la convicción de que la verdadera razón ha sido la poca participación que iba a tener (unos 120 atletas). Al parecer no es por eso, pero a mí, a día de hoy, nadie me ha demostrado lo contrario.
En cualquier caso, y dando por bueno ese impedimento de Tráfico -insistiendo en que queremos ver las pruebas-, pido a los organizadores de cualquier maratón que sean extremadamente rigurosos por el mucho trastorno que supone para el atleta situaciones como esta.
A pesar de todo, también entiendo que todos los amantes del running en general, y del maratón en particular, debemos apoyar las poquitas carreras de este tipo que se celebran en Andalucía al margen de los circuitos comerciales que no buscan más que lo que buscan. Por ello, y tras mostrar mi disgusto por el aplazamiento, ya he comunicado a la organización del II Ecomaratón Vega de Granada Ruta Lorca que, si no pasa nada, allí estaré el próximo 5 de noviembre.

martes, 21 de marzo de 2017

En el Día de la Poesía... poesía

Me he enterado por las noticias de que hoy, 21 de marzo, es el Día Mundial de la Poesía. A mí no me gusta la poesía; nunca me ha gustado. Pero desde que supe que hoy era su día me he acordado de que yo una vez me atreví a escribir.
Más que un atrevimiento fue una cabezona, un reto, una apuesta, una especie de prueba masoquista en la que el objetivo era trabajar algo que rechazaba. 
Tengo que reconocer que me costó, y mucho (más todavía). Fueron tres meses (a mí me parecieron años) de pensar casi a todas horas para al final crear 14 líneas. ¡¡14 LÍNEAS!!!
En el Día Mundial de la Poesía me ha apeticido regresar a aquella creación, mi única creación, de la que no había vuelto a saber nada desde que la publique aquí aquel 3 de julio del año 2009.
¿Sabéis una cosa?... Me ha gustado.
Os/me la recuerdo.

            Soneto a Cristina
¿Es fuerte un heart roto, mujer? Sorprende.
Noches en vela ante el vivir pasado,
días en vela ante el venir soñado.
Busca porqués. Duerme. Por fin lo entiende.

¿Es fuerte un puño de mujer? Depende.
Tonto el pegar para vengar: cansado,
estéril porque siempre fue viciado
el más cercano. Callas, haces... ¡¡¡Duende!!!.

Moteada no a mi gusto, jaca flaca,
no te conozco pero sí te canto
atreviéndome a darte algún mensaje.

Conduce siempre tú. Bien sabes, tiaca,
más vales. Haz un sayo de tu manto
pero no pierdas nunca el norte oleaje.

lunes, 20 de febrero de 2017

1.260,9 kms después

Hoy estamos de jubilación. Ayer realizaron su último servicio mis queridas Saucony Cortana 3.
Ha sido un año, ocho meses y quince días utilizándolas, y se han portado como unas campeonas. Sin lugar a dudas, las mejores zapatillas que he tenido nunca.
Aquel 4 de junio de 2015 que empecé a utilizarlas era el modelo más alto de gama de Saucony; no en vano su precio estaba por encima de los 200€. Yo aproveché una oferta, y animado -como en tantas otras cosas- por mi cuñado el granaíno, me hice con ellas. Y la verdad es que fue todo un acierto.
Como digo, he recorrido con ellas 1.260,9 kilómetros, y además han sido días de trabajo intenso porque en un primer momento eran las zapatillas de entrenamiento. Para las carreras oficiales utilizaba otros modelos, mientras que las Cortana eran las currantes ya que su uso era casi diario, y no únicamente por asfalto sino también incluso por carriles no demasiado de tierra. 
En todo el tiempo que las utilicé tan sólo corrí con ellas una prueba oficial; fue en septiembre de 2015: la media maratón de Guadix (Granada). Tengo la costumbre de guardar en casa todas las zapatillas con las que he corrido un maratón, y me había ido tan bien con las Cortana, que me daba muchísima pena dejar de utilizarlas, y tirarlas a la basura. Por eso, decidí utilizarlas para el último maratón que he corrido (el pasado octubre), el de Zaragoza. Ese día sobrepasaron los 1.000 kms, y me fue fantásticamente bien. Ni un problema.
Ya tenía la excusa para que formaran parte de mi particular exposición, y ahí están ya, tras ese último servicio de ayer. Para mantener la costumbre, las castigué bien porque fueron un total de 24 kms, cinco de ellos por carriles completamente embarrados donde más que correr, hacía patinaje. De ahí que estén tan embarradas.
Todo un lujo haber tenido unas zapatillas así. Lástima que Saucony ya no las fabrique. Su sustitutas son las Zealot. Ya tengo unas. Es para mis próximos maratones. Os iré contando cómo me va con ellas.

viernes, 27 de enero de 2017

¿El macho alfa puede tener pudor?


Nunca me gustaron los libros que son recopilaciones de artículos de opinión que han sido publicados en los medios de comunicación durante un tiempo, y que en un momento dado el autor decide publicarlos en formato de libro. El pudor del macho alfa (Javier López. Enfoques Educativos. Jaén. 2015) lo es.
Javi López, además de colega, es un magnífico escritor y periodista; así lo demuestra cada vez que se deja ver en los medios, y en ésta -su cuarta obra- vuelve a hacerlo. Pero entiendo que el artículo de opinión -no el suyo sino el de cualquiera- pierde gran parte de su fuerza cuando está fuera del contexto en el que se publicó. Eso es lo que ocurre aquí pues la ironía, los giros, la metáfora, la comparación que caracterizan los escritos de López perduran siempre, pero quedan despojados de su chispa cuando no recordamos exactamente el hecho que dio lugar a ellos.
Algunos ejemplos. ¿Recordáis aquellos momentos en los que se hablaba, y mucho, de futbolistas con estudios? ¿Y de la expropiación de la catedral de Córdoba? ¿De alguna polémica de Cayetano de Alba? ¿Y la salida de Gallardón de la política activa? Pues estos son los pilares de algunos de los artículos que conforman El pudor del macho alfa, así como referencias a encuestas del CIS, a exposiciones, a posicionamientos editoriales de algún periódico... Ya digo, no me gustan los libros que son recopilaciones de artículos de opinión, y éste lo es.
Al margen de esto, El pudor del macho alfa es una especie de Constitución contra Podemos. Javi López se dedica a cuestionar, desarmar, poner en entredicho... los diferentes principios que los líderes de la nueva formación política han ido haciendo públicos como pilares de su ideario en la batalla electoral por alcanzar el poder.
López no arremete únicamente contra Podemos, sino también contra todos aquellos que comparten sus ideas, pero lo hace no desde la crítica radical y sin sentido sino desnudando sus contrasentidos y dobles varas de medir cuando aquí dicen una cosa, y allí otra totalmente distinta frente a situaciones similares. Cuando hablo de comparar situaciones no me refiero únicamente a la dimensión espacial sino también a la temporal.
Nunca he ocultado mi debilidad por la forma de escribir de Javi: es un artista de la pluma. Siempre tan complejo y tan sencillo a la vez; dando lija -y de la buena- pero con la sensación de que te está contando un chiste. Defensor de sus principios contra viento y marea, pese a que le puesta costar casi todo.
Por cierto, ¿el macho alfa puede tener pudor?. Eso es Javi López: da que pensar.
Acabo con una frase del libro que me encanta: "...lo que nos hace mejores no es ser paisanos de Cervantes sino leer el Quijote".

viernes, 20 de enero de 2017

Zapatero y Marcos Gutiérrez

Llegado el mes de enero hay dos nombres y dos fechas que no se me pasan: José Luis Rodríguez Zapatero y Marcos Gutiérrez Melgarejo.
Gutiérrez, en aquel entonces candidato del PSOE a la alcaldía de Jaén, tuvo la gran idea de no permitir que un compañero cámara y yo como redactor asistiéramos a una rueda de prensa que iba a dar en plena campaña electoral. No le gustaba la línea editorial de Ondajaén, y su respuesta fue darle una patada a la Constitución. Ocurrió el 16 de enero del año 2003.
Zapatero, en aquel entonces presidente del Gobierno de España, vino a Jaén a presentar el denominado Plan Activa Jaén Siglo XXI. En teoría era una fortísima apuesta económica del gobierno que consistiría en la llegada masiva de millones de euros para que la provincia de Jaén se viera compensada por el atraso histórico en todos los sentidos y en todos los sectores que le habían llevado a ser la última en todos los estudios de desarrollo que se llevaban a cabo. Sin embargo, la prometida lluvia de millones quedó en la llegada del mismo dinero de siempre -o menos- pero bajo otro nombre. Es decir, todo quedó en el Timo Jaén Siglo XXI. Fue el 17 de enero del año 2006.
Unos años después, aquí queda recordado para que no se olvide.

lunes, 2 de enero de 2017

Objetivo la vega granadina (I): descarto Sevilla, me voy a Granada

Hay que empezar el nuevo año con buen ánimo. Yo lo he hecho inscribiéndome -hace apenas unos minutos- en el II Ecomaratón Vega de Granada.
Tendrá lugar el próximo 26 de marzo, y hoy precisamente he empezado el planning de 12 semanas de entrenamiento que concluirá tomando la salida -si no pasa nada malo- en mi maratón número 13 (¡¡uffffff!!).
Ya el año pasado me quedé con las ganas de participar. Aunque estaba inscrito, una fastidiosa fascitis plantar me lo impidió. De ahí que tenga ganas de hacerlo porque la carrera tiene muy buena pinta por el lugar por el que transcurre.
En principio no tengo como objetivo más que coger un poquito de mejor forma para sí intentar mejorar marca personal el próximo junio en el Maratón de Estocolmo. Por tanto, espero y confío en repetir las magníficas sensaciones que tuve el pasado mes de octubre en el Maratón de Zaragoza.
Por cierto. Mi intención era haber corrido el Maratón de Sevilla este próximo mes de febrero, pero finalmente lo he descartado porque son unos ¡¡¡PESETEROS!!!.
Para mí Sevilla es especial, de ahí que participar en su maratón me resulta tremendamente gratificante. Lo he corrido dos veces, y allí precisamente tengo mi mejor marca en la distancia (3h25'10'', conseguida en el año 2012). Pero me parece impresentable el afán recaudatorio que tiene de un tiempo a esta parte la organización de la prueba. ¡¡¿¿Qué es eso de cobrar más dinero por la inscripción a medida que el número de participantes va aumentando??!! LAMENTABLE.
Cuando finalmente me decidí a inscribirme el precio era de 50€, mientras que la cantidad inicial a pagar era de 25€. Por el valor sentimental que tengo de la ciudad, y también de la prueba, opté por pasar por el aro; pero me tardé más tiempo del que yo quería, y cuando intenté hacer efectiva mi inscripción ya me pedía 70€. A día de hoy cuesta 75€, y supongo que seguirá subiendo.
Pues nada, señores ¡¡¡PESETEROS!!!, he buscado otra carrera, es también llanita, y estoy seguro de que disfrutaré de lo lindo. Cambio Sevilla por la Vega de Granada.
Por cierto, aquí creo que encaja perfectamente aquella máxima empresarial que dice: "Si no cuidas de tus clientes, otros lo harán por ti".
Pues eso.