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miércoles, 1 de abril de 2020

¿Podemos aparcar los coches en los "párquines"?

Parquin, en singular, y párquines, en plural, son nuestras palabras protagonistas de hoy.
Todo viene porque ayer leí el siguiente tweet en la cuenta del Ayuntamiento de Jaén: "#Epassa, la empresa pública de aparcamientos, recuerda los nuevos horarios de apertura de los párquines de los mercados municipales".
Conociendo, como conozco, a la persona que lleva las redes sociales municipales, me extrañó semejante error porque párquines no es correcto, vaya, que no existe. No obstante, y para cerciorarme, acudí al RAE y encontré lo siguiente: 

"Aviso: La palabra parquin no está en el Diccionario. La entrada que se muestra a continuación podría estar relacionada: parqui (parquis)".

Confirmada mi apreciación, publiqué un comentario al tweet dando cuenta del error, y cuál fue mi sorpresa cuando otro lector me enmienda la plana diciéndome que sí es correcto. Me remite al Diccionario Panhispánico de Dudas, también de la Real Academia Española, indicándome la recomendación allí recogida. 
Debo reconocer que no daba crédito, y por ello acudo a la referencia; allí encuentro lo siguiente:

Parquin. Adaptación gráfica propuesta para la voz inglesa parking, "lugar destinado al aparcamiento de automóviles". Su plural debe ser párquines. Aunque, por su extensión, se admite el uso del anglicismo adaptado, se recomienda usar con preferencia voces españolas de sentido equivalente como aparcamiento.

Es decir, aunque se recomienda el uso de aparcamiento, es correcta la utilización de parquin y párquines.
¿Sabéis lo que os digo? Que por cosas como estas es por lo que realizo este tipo de artículos.
¡Me encanta!

sábado, 21 de marzo de 2020

Antífona

No se si es un término habitual de textos religiosos, pero me ha llamado la atención la palabra “Antífona”. La he encontrado en un folleto en el que se recoge la “Novena a San José”.
Como podéis ver en la fotografía de abajo, nuestra protagonista de hoy se encuentra en la parte final de la novena, dando pie al texto que debe leer el creyente.


No tengo ni idea cuál es su significado, pero quizá pueda ser un término para definir la parte final de un texto.
Como siempre, y para salir de dudas, recurrimos al RAE. Encontramos lo siguiente:

ANTÍFONA: 1. f. Breve pasaje, tomado por lo común de la Sagrada Escritura, que canta o reza antes y después de los salmos y de los cánticos en las horas canónicas, y guarda relación con el oficio propio del día.
2. f. coloq. desus. Nalgas (porciones carnosas y redondeadas).

La primera acepción es la nuestra.

jueves, 23 de enero de 2020

Grey

Leyendo un texto del Papa Francisco, encuentro la siguiente frase en referencia a los papas Juan XXIII y  y Juan Pablo II: "...una vez elegidos Obispos de Roma, guiaron con determinación a la grey católica por el camino ecuménico".
Grey es la palabra objeto de nuestro estudio. ¿Qué significará? Podría referirse a la cúpula de la Iglesia Católica si tenemos en cuenta que ecuménico se refiere a "alcanzar un carácter universal". O podría significar a la propia Iglesia Católica en su conjunto.
Para salir de dudas acudimos una vez más al RAE, y esto es lo que encontramos:

GREY: 1. f. Rebaño de ganado menor.
2. f. Ganado mayor.
3. f. Congregación de los fieles cristianos bajo sus legítimos pastores.
4. f. Conjunto de individuos que tienen algún carácter común, como los de una misma raza, región o nación.

No nos falló el olfato. Las acepciones tres y cuatro son las que dan sentido a nuestra palabra.

Aleo y gamboa

Me pasó esta pasada campaña de aceituna. Estaba cogiendo aceituna, y el manijero (también es válido manigero) dijo algo así como... "echad un aleo y coged también las aceitunas más gordas que se van quedando detrás de los montones".
Os contextualizo. Como había poca aceituna en las ramas de los olivos, y bastante ya caída en el suelo, se opta por tirarla toda al suelo. Tras las varas (que la tiran del olivo al suelo) van las sopladoras (juntan las aceitunas caídas), a continuación los cepillos (hacen montones las aceitunas), y después alguien va cogiendo esos montones en espuertas para echarlas finalmente al remolque.
Estábamos en esa última fase de recogida de montones, donde no te puedes entretener mucho; recoges lo más gordo (donde más hay), sin tiempo para coger esta o aquella aceituna suelta y alejada de los montones porque, de ser así, no es rentable el trabajo desde un punto de vista económico.
Todos los jornaleros lo tienen claro, pero en este olivar las aceitunas eran especialmente gordas, y el manigero entendió que resultaba interesante recoger tanto los montones como las aceitunas más próximas a ellos. Y dio la orden con ese... "echad un aleo...".
Y aquí encontramos nuestra palabra protagonista: aleo.
Debo reconocer que no es novedosa para mí, y que la he usado como receptor y como emisor en numerosas ocasiones. Con ella se intenta decir que se realice una determinada actividad de manera rápida y sin demasiado detenimiento, pero con el objetivo de conseguir algo. En el caso que nos ocupa, coger las aceitunas próximas a los montones pero sin pararse mucho porque el jornal que se paga es alto, y no podemos perder tiempo en aceitunas que haya que coger de una en una, de manera laboriosa.
Ese es el sentido con el que el manijero usó aleo, y con la que yo suelo utilizarla. Lo que no sé es si resulta correcto hacerlo.
Para salir de dudas acudimos al RAE, y nos remite a lo siguiente:

ALEAR 1.- 1.- intr. Mover las alas.
2.- intr. Dicho especialmente de un niño: Mover los brazos a modo de alas.
3.- intr. Dicho de una persona convaleciente o que se repara de algún afán o trabajo: Cobrar aliento o fuerzas: José va aleando.
4.- intr. desus. Aspirar a algo o dirigirse con afán hacia ello.

ALEAR 2.- 1.- tr. Fundir un metal con otro u otros elementos químicos para obtener una mezcla homogénea.

Creo que hemos tenido éxito. Entiendo que la cuarta acepción del primer significado de ALEAR es la que da sentido a nuestra palabra en el contexto en el que nos encontramos: hacer algo con afán. Efectivamente eso era lo que quería el manijero aunque sin decirlo directamente: que recojamos las aceitunas con afán, con rapidez, con brío... pero sólo las más a mano, sin detenernos para no perder tiempo.
Me resulta especialmente gratificante que se utilice un término en desuso en un contexto alejado de las altas instancias lingüísticas. Y me gusta porque ahí es donde verdaderamente reside la riqueza de una lengua: en sus usuarios.

Aquel día, y mientras echábamos el aleo, empecé a contarle a mis compañeros de cuadrilla esto que hago con las palabras que no conozco, o llamativas, o ante las que dudo... que me surgen en el día a día.
Les expliqué lo de aleo, lo debatimos un poco entre todos, y un temporero sevillano hizo su particular aportación al juego. "Yo recuerdo -nos dijo- que cuando era niño y me portaba mal, mi padre me decía Te voy a pegar una hostia que te vas a tirar un peo como un gamboa".
Este hombre confirmaba que un gamboa es un membrillo, pero desconocía si tenía alguna otra acepción para dar sentido a esa frase.
Pues nada, manos a la obra. A ver qué encontramos en el RAE:

GAMBOA: 1. f. Variedad de membrillo injertado, más blanco, jugoso y suave que los comunes.

Es simplemente un membrillo, y ya está. ¿Por qué entonces esa expresión? ¿Quizá porque, como te has portado mal, la hostia que te da va a ser tan grande como el peo que te tires? ¿Es que las gamboas son muy grandes? Igual la cosa va por ahí.
Buceo por San Google, y encuentro un Informe sobre las variedades locales de membrillo en Doñada que dice lo siguiente: ...la mayoría de los informantes organizan los membrillos en dos categorías atendiendo al tamaño de sus frutos: gambó, para el que produce frutos más grandes, las gamboas, y membrillero para aquel que produce frutos más pequeños, los membrillos...".
Incluso recoge el siguiente texto de un tal Ramón Panadero, de Hinojos (localidad de Huelva), que no he  conseguido averiguar quién es:

-¿Y cuántos tipos había?
-Dos, la gamboa y el membrillo, que son los dos lo mismo. La gamboa es la gorda.

Confirmamos pues nuestra teoría: la hostia iba a ser gorda, como la gamboa. Y comprobamos una vez más la riqueza de nuestro lenguaje, no sólo por lo que es sino por lo que sus usuarios hacen que sea.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Inrechistable

Esta tarde, leyendo una novela, me he encontrado con esta frase: "Tenía en la mirada esa sobriedad del padre que acaba de tomar una decisión inrechistable, de esas que el hijo sólo puede obedecer al adivinar que toda discusión sería inútil".
Y ahí está el término que ha llamado mi atención: inrechistable.
Comprendo perfectamente que indica que algo es incontestable, que no hay opción de cambiar una actitud, una decisión... Sin embargo, mi duda surge en cómo se escribe. Yo juraría que es irrechistable, pero aquí aparece de manera diferente.
Para salir de dudas, y como siempre hago, acudo al Diccionario de la Real Academia, y me encuentro con la sorpresa de que "no existe" ninguno de los dos términos: ni inrechistable, ni irrechistable. ¡¡Vaya, hombre!!
Entonces, ¿con qué palabra decimos que una decisión es inrechistable/irrechistable?
El español es muy rico. Seguro que algo encontramos. 

lunes, 23 de septiembre de 2019

Uebos

Desde que empecé a escribir sobre las palabras que me voy encontrando en mi día a día (en libros, periódicos, televisión, radio, tradición oral...), y cuyo significado desconocía, me he llevado numerosas sorpresas, pero quizá la de hoy se la más destacada.
Fue en la noche del pasado sábado cuando, en un nuevo concurso de La 1 de TVE, se preguntaba a los participantes si sabían el significado de la palabra uebos.  
No. No se trataba de ningún error. Sin "h" y con "b". El presentador, al resolver la cuestión, dijo que se trataba de "cosa necesaria", o algo así. 
Pese a ello, no entendía el significado, por lo que lo he buscado en el RAE, y esto es lo que he encontrado:

UEBOS: m. desus. Necesidad, cosa necesaria. Uebos me es. Uebos nos es. Uebos de lidiar.


Lo reconozco. No acabo de entender el significado de la palabra, o cómo usarla. Por ello, profundizo algo más y acudo a la Fundéu. Ante la consulta realizada por un usuario, esta es la respuesta:
Lo apropiado es manda huevos, por antiestético que resulte, y lo mismo se aplica a por huevos. Para bien o para mal, son expresiones vulgares y este hecho no lo cambia otra grafía. El Diccionario del español actual, de Seco, registra ambas expresiones precisamente escritas así, no manda uebos ni por uebos, y la RAE lo confirma en su cuenta de Twitter.
La palabra uebos, también escrita huebos, es en efecto un arcaísmo del que no queda vestigio alguno en la actualidad y que significa ‘necesidad, cosa necesaria’, más específicamente para cosas de las que se carece. Se utilizaba en giros como ser uebos (‘ser necesario’), para huebos del dicho monasterio(‘para las cosas necesarias del monasterio dicho’), uebos me es (‘me es necesario’) o el que menciona de la lidia. De ahí se interpreta que manda uebos es algo así como ‘la necesidad obliga’.
Es preciso señalar que por huevos se usa con el sentido de ‘sin motivo aparente, porque sí’, y que manda huevos sirve para comentar algo que se considera negativo y que es sorprendente o llamativo, por lo que en cierto modo se aplican a cosas que no son necesarias, sino más bien al contrario.
La homofonía con huevos es mera coincidencia, pero se aprovecha para intentar hacer más respetables las expresiones malsonantes. Incluso si la justificación que da fuera cierta (tampoco nosotros hemos encontrado registro histórico alguno que la avale), en la actualidad claramente se refiere a los genitales masculinos, con variantes como manda cojones y manda narices (así como tiene huevos, tiene cojones y tiene narices). Hay que añadir que el Cid, en contra de lo que se afirma en algunos sitios, no usa en ningún momento la expresión por (h)uebos.
No es un caso muy distinto de hostia, que a veces se escribe impropiamente ostia en su sentido vulgar de ‘golpe o bofetada’ para que no se identifique con la oblea que se consagra en la misa.

Por avanzar un poquito más en este nuevo descubrimiento que he realizado, buceo en google, y encuentro una página cuya información me resulta interesante. Se trata de "definicionde.org". Y esto es lo que recoge sobre uebos: 

Origen de la palabra Uebos

Aunque en principio se puede pensar que Uebos es un error ortográfico, lo cierto es que se trata de un arcaísmo que debe su razón etimológica a la palabra latina opus y que incluso se puede encontrar como parte del castellano antiguo.
El origen de la palabra Uebos se debe a una evolución del latín opus diptongando la o breve tónica en ue y son utilizando en b la p intervocálica, siendo los anteriores cambios bastante comunes en los voluntarismos.

¿Por qué Uebos no es un error ortográfico?

Como se ha mencionado, es una evolución del lenguaje que aunque ya se trata de un arcaísmo, sí que existe. Ha caído en desuso, pero sigue siendo una expresión frecuente dentro del ámbito judicial.Dentro del ámbito judicial existe la expresión que incluye la palabra, pero como consecuencia del desconocimiento sobre la existencia de la palabra Uebos en el español, se ha entendido y escrito como “manda huevos” de manera equivocada y en muchas ocasiones.

Uso de la palabra Uebos en el ámbito judicial

A manera de una expresión exclamativo, es bastante común que se diga “manda huevos” o “manda uebos” como una suerte de evolución de la frase en latín mandat opus, con la que se quiere dar a entender que “la necesidad obliga”, como un elemento clave al momento de elaborar la argumentación judicial si existió una prueba o un argumento contundente que obligaba de manera indefectible a que los hechos fuesen vistos de una manera y actuar en consecuencia con ello.

Uso de la palabra Huevos en vez de Uebos

Con el tiempo las personas identificaron estas expresiones y en particular el vocablo uebos no con los huevos de las aves, sino con los testículos, pues de forma literaria, los testículos se han identificado con tesón y empecinamiento imparable.
A partir de lo anterior la expresión manda uebos se vio transformada en manda huevos e incluso en algunas situaciones se dice directamente manda cojones.
Acabamos así la aproximación a una de las palabras más interesantes de cuantas hemos tratado.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Absenta

Leyendo un texto sobre Vicent van Gogh, encuentro que, tras trasladarse a París en el año 1886, el holandés "... realizó uno tras otro cuadros clásicos a un ritmo enloquecido, alimentado, al mismo tiempo, por la absenta y una inestabilidad mental incipiente...".
Supongo que la absenta será algún tipo de enfermedad mental de las que tanto se habla que afectaron a este genial pintor.
Para salir de dudas, como siempre, acudimos al RAE.

ABSENTA: 1. f. ajenjo (II bebida alcohólica).

Esta vez la intuición nos ha fallado. Parece ser una bebida alcohólica, pero abundemos más en el significado de ajenjo.

AJENJO: 1. m. Planta perenne de la familia de las compuestas, como de un metro de altura, bien vestida de ramas y hojas un poco felpudas, blanquecinas y de un verde claro, amarga, algo aromática y de uso medicinal.
2. m. Bebida alcohólica elaborada con ajenjo y otras hierbas aromáticas.
3. m. p. us. Bebida amarga elaborada con ajenjo. U. m. en sent. fig.

Pues se confirma. En nuestro contexto, se trata de una bebida alcohólica.

martes, 16 de julio de 2019

Baricentro

El pasado domingo, leyendo el Evangelio del día, me topé con el siguiente texto: "(...) Esta parábola, en su relato sencillo y estimulante, indica un estilo de vida, cuyo baricentro no somos nosotros mismos, sino los demás (...)".
Entiendo que con baricentro se hace alusión al punto principal, central, más importante de algún argumento, en este caso, el de una parábola. Creo que el sentido del texto lo he cogido, pero lo que no entiendo es por qué utilizar la palabra baricentro, generando las dudas que puede generar al lector sobre su significado, en lugar de utilizar esos otros términos que os he indicado anteriormente, y cuyo sentido es el mismo -creo- que el de nuestra palabra protagonista. ¿Es que tiene algún matiz en su significado que justifica su uso? 
Para salir de dudas, como siempre, acudimos al RAE.

BARICENTRO: 1. m. Fís. Centro de gravedad.
2. m. Geom. Punto de intersección de las medianas de un triángulo.

Definitivamente baricentro significa lo que hemos intuido, y creo que el autor del texto se equivoca usándola donde lo ha hecho.