sábado, 4 de agosto de 2012

Pudo haber sido un gran día pero...

Hoy pudo haber sido un gran día, pero ha sido todo lo contrario. Y no estoy hablando de los resultados cosechados por los españoles en los Juegos Olímpicos de Londres. No.
Me estoy refiriendo al mundo del periodismo en este país, y en concreto a que hemos dado un pequeño paso atrás -confiemos en que no sea un gran paso para el resto de...- en lo que a periodismo de calidad se refiere. Efectivamente, me parece bastante negativo que se haya cesado a Ana Pastor de los Desayunos de TVE.
Estoy seguro de que nadie en este país está más contrariado que yo por ello -como mucho, lo mismo- porque, y quien me conoce lo sabe, ME ENCANTA ESTA MUJER!!. Me he declarado, y aún hoy lo mantengo, seguidor de Anita, que diría algún ínclito presidente sudamericano. En el mucho e intenso seguimiento que he hecho de su trabajo en estos años en RTVE creo haber disfrutado de algunos de los eventos más importantes del periodismo español -por prudencia no voy a ir más allá, pero se podría con total tranquilidad- al presentarse Pastor como una periodista incómoda, muy incómoda, para sus invitados. Y eso es siempre digno de agradecer en un país en el que, como el nuestro, todo está tan contaminado por la connivencia política.
Me declaro seguidor de cuando Ana hacía eso. Y también me revelo como su crítico más incisivo cuando, al tener enfrente entrevistados con los que era afín, la beligerancia entrevistadora se convertía en poco menos que una invitación al lucimiento del amigo. Sirva como ejemplo de estos dos casos la dura y para mí magnífica entrevista realizada al presidente de la CEOE poco antes de la última huelga general, y la muy deficiente que hizo a los líderes sindicales de UGT y CCOO en ese mismo contexto.
En cualquier caso, y valorando las unas y las otras, sigo defendiendo que Ana Pastor debería seguir en su puesto porque, seguro estoy de ello, ella misma va reconduciendo su parcialidad a una imparcialidad más que deseable para quien trabaja en un medio público.
Dicho esto, también quisiera mostrar mi perplejidad ante los tremendos ataques que están sufriendo a través de las redes sociales quienes la han cesado. Entiendo perfectamente la defensa que se hace de la periodista -yo también la haga hoy aquí-, pero también hay que tener en cuenta que cuando ella llegó, alguien tuvo que dejar el sillón que Pastor pasaba a ocupar. Es decir, se va de la misma forma que llegó: por la decisión de alguien.
Estoy totalmente en contra de que estas cosas se hagan así -Ana Pastor no es la única, hay, ha habido, y habrá más casos-, pero por suerte o por desgracia así es como está esto montado. Por tanto, y hasta que eso cambie, debemos aceptar la norma; y quizá a la vez trabajar, luchar, actuar... para que se cambie, y que RTVE en lugar de ser una televisión de partido político (como son también las autonómicas...), sea una televisión de país.
Hasta entonces, me parece muy mal lo de Ana Pastor, pero tengamos un poquito de honestidad, y analicemos su caso de igual forma que el de todos los periodistas... ¿de España?. De no ser así, estaríamos siendo tendenciosos. Y eso es lo que creo que está pasando.
Acabo: ¡¡Me encanta esta mujer!!

domingo, 22 de julio de 2012

Esperpéntico

Sigo sin tener suerte este verano a la hora de elegir películas que ver en el cine. Aunque también es cierto que yo no he elegido ninguna de las tres sufridas en las últimas semanas. A saber: Blancanieves y..., Tengo ganas de ti, y el último bodrio, Sombras tenebrosas.
Lo cierto es que lo de Sombras Tenebrosas me ha decepcionado porque con ese argumento un tanto especial, y la presencia de Johnny Depp, esperaba algo más.
La película es malísima. El argumento no sé muy bien donde se sitúa, si en el humor, lo desagradable, el intento de ser gracioso... y al final es un auténtico despropósito. Está calificada para mayores de siete años, y creo sinceramente que se han quedado cortos porque hay escenas tremendamente desagradables para pequeñines de esas edades. Doy fe.
Igual el término para definir la película es usando el término esperpéntico que, tirando de DRAE, se define como "hecho grotesco o desatinado".
Fuimos varios matrimonios cargados de niños... y todos acabamos sorprendidos por la cutrez de lo ofrecido.
Lo mejor fue el bocata que me metí y la lata de cerveza El Alcázar, fría, fría, fría. Es que fue en el cine de verano de La Alameda.
Siento seguir con la misma cancioncilla, pero otra que no merece la pena ver.

viernes, 13 de julio de 2012

Requiere preparación psicológica

No estoy teniendo demasiada suerte en este inicio de vacaciones a la hora de ir al cine. Digo buena suerte, porque mi experiencia estos días viene a ser algo así como "De bodrio en bodrio y tiro...".
Si el otro día os hablaba mal de Blancanieves y la leyenda del cazador, hoy os digo que, tras ver Tengo ganas de ti, yo le daba el Óscar a Blancanieves; incluso llegué a echarla de menos en esta segunda malísima experiencia.
La película no sólo es mala de solemnidad en lo que a argumento se refiere, sino que carece de total originalidad en cualquier de los aspectos que quisiéramos analizar. El único atractivo que tiene es ver al cachas Mario Casas que, como alguien ya me apuntó cuando le dije que iba a ir, "te vas a hinchar de verle el torso desnudo". Y básicamente así es. Bueno, a él, y las tetas a la protagonista femenina. A mí me atrae más lo segundo que lo primero, pero en cualquier caso no se trata de una razón suficiente como para gastarme más de seis euros en ir al cine.
Pobre, muy pobre.
Me consuela el que no fui el único desilusionado, sino que les pasó lo mismo a la casi totalidad de las jovencitas que poblaban la sala; incluso ellas no podían evitar soltar carcajada tras carcajada en determinadas escenas de la peli, y hubo algún grupete que abandonó el cine comentando entre risas lo mala que era la película.
Después he sondeado a posibles clientas del bodrio, y parece ser que en el sector se comenta y con fuerza que es muy mala, y que no vale la pena.
Pues nada. Ya no hace falta que os lo diga yo. 
Poco fruto le han sacado a la historia de un chico que se debate entre el amor de dos chicas, con las también dudas y particularidades que tiene cada una de ellas de dicha relación.
En cualquier caso, y si finalmente decidís verla, os recomiendo cierta preparación psicológica previa. No viene mal.

martes, 10 de julio de 2012

El cuento al revés

Para una vez que creía íbamos a ver una película que gustaría a toda la familia, resulta que me encuentro con un bodrio más, de esos muchos -demasiados últimamente- que se pueden sufrir por esas salas de Dios. 
Mi preocupación, ya en el cine, era que mis niños -todavía son muy asustadizos, quizá en exceso- no tuvieran pesadillas tras ver Blancanievas y la leyenda del cazador. Ellos querían verla pese a que todavía hubieran necesitado unos añitos más para cumplir con la recomendación de edad que tiene la película, y yo acepté porque a mí me apetecía verla. Ya digo que me he tragado -y lo que te rondaré morena- auténticos bodrios simplemente porque ellos son quienes eligen... y aquí la cosa me beneficiaba.
Mi precaución inicial se convirtió rápidamente en una nueva desesperanza porque la película es malísima. Efectivamente el argumento de fondo es el clásico cuento de Blancanieves, aunque versionado con un trasfondo guerrero de la Edad Media, con damiselas, caballeros y príncipes. Y no falta ni la Reina malvada, ni la Princesa inocente, el caballero protector, el príncipe enamorado, los siete enanitos, el espejito espejito quién es la más bella, la manzana y, por supuesto, el beso.
La cosa podría haber ido más o menos bien, sobre todo teniendo a una tipa guapísima como Charlize Theron en el papel de la envidiosa oficial del Reino -envidia de guapura-, pero todo se viene abajo cuando de quien tiene envidia esta rubia impresionante es de la hierática Chris Hemsworth (la de los vampiros y hombres lobo de los crepúsculos, lunas nuevas, etc, etc, etc). ¿Cómo puede tener envidia la Theron de la Hemsworth?. Y no porque ni siquiera permita -yo- la comparación en lo que a belleza se refiere, sino tampoco en interpretación ya que la aspirante a vampira en películas anteriores lo borda sea cual sea el papel que haga, es decir, siempre tiene la misma cara que no dice nada, con la vista baja, interpretaciones forzadísimas y, sobre todo, diálogos casi inexistentes, quizá porque la chica no da más de sí. De hecho, da una arenga final a su ejército que seguramente pase a los anales de la historia del cine por lo absolutamente nada creíble que resulta.
Ya digo que entre comentarios y risas de lo mala que es la peli, alguna cabezadita de varios de los presentes -mi hija se quedó frita más o menos a la mitad-, la sensación final es que me quedo con la Reina en lugar de con la Princesa. Algo así como el cuento al revés, pero claro cuando optas por gente mala, el final no puede ser mucho mejor.
Como tantas otras, abstenerse de ir.

domingo, 8 de julio de 2012

Un juicio un tanto viciado

Resulta más que evidente el argumento del último libro que he acabado con solo ojear el título: El día de la cuenta: Juan Pablo II a examen (Jesús López Sáez. Meral Ediciones SL. Madrid, 2005. 532 págs).
Efectivamente. Estamos ante un juicio al penúltimo Papa que ha dirigido a la Iglesia Católica, y paradójicamente uno de los más queridos, al menos, por los fieles. Por eso mismo, por lo popular, carismático, amado, alabado... que fue y aún hoy sigue siendo Juan Pablo II (casi desde el día de su muerte se inició proceso para hacerle Santo), me atrajo la lectura de este libro dado que era ir contra el sentir mayoritario, y eso es algo que yo suelo prodigarme bastante.
Tuve conocimiento del libro por un reportaje visto en televisión, y al día siguiente llegó a mis manos cuando, tras comentarle de su existencia a un conocido, éste me dijo que lo tenía. Sorprendido (yo), entendí que a lo mejor era una señal divina para que iniciara su lectura. Y a ello me puse.
Con el tomo en mis manos supe que no es la primera vez en la que el autor le da leña al Papa, sino que ya hizo lo propio en un libro anterior: Se pedirá cuenta.
Este examen a Karol Wojtyla es por la responsabilidad que pudo haber tenido en la muerte de su antecesor Albino Luciani (Juan Pablo I); no lógicamente porque fuera el responsable de la misma, sino por la nula investigación posterior realizada por el Vaticano sobre dicha muerte, y a la que Jesús López se refiere como "esa herida mal cerrada".
Ante este contexto me resultó tremendamente atractivo el libro, tanto por los planteamientos realizados por el autor, como por su forma de actuar en la que manda copias a determinados obispos y cardenales, algunos de los cuales vienen a darle su bendición para que siga adelante, mientras que otros se oponen frontalmente. Un ingrediente más que da sustancia a la obra.
Tras un inicio ciertamente que engancha, creo que López Sáez pierde un poco el norte, o al menos yo sí que me pierdo, cuando empieza a hablar de conexiones por todos sitios entre banca, mafia y Vaticano; además de realizar continuas referencias a la también participación del Opus Dei y la masonería.
Sigue perdiendo atractivo cuando el análisis de Juan Pablo II se remonta a su etapa de obispo y cardenal, y a cuestionar muchas de las actuaciones realizadas entre las que me llama la atención la campaña que venía realizando el propio Wojtyla desde hacía décadas para llegar a ser Papa.
Ese interés inicial va tornándose en un sentimiento de insoportabilidad al libro que, en ocasiones, se convierte casi en animadversión. De hecho, en varios momentos estuve por abandonar su lectura haciendo bueno aquello de "Hay tantas cosas por leer en este mundo y la vida es tan corta, que debemos seleccionar muy bien lo que se lee". Sin embargo, decidí seguir adelante con la esperanza de que la tendencia mejorara. Pero fue a peor. El colmo lo encuentro en esas páginas finales en las que se enjuicia prácticamente todo el papado de Juan Pablo II, llegando en un último momento a analizar la situación política internacional de la época en algo que, para mí, está fuera de lugar, al menos con el planteamiento inicial de la obra. Es más, me parece que lo que se hace es un juicio a la labor apostólica de Wojtyla, y eso, lejos de ser novedad, es algo que se puede aplicar, no ya a cualquier Papa, sino a cualquier responsable público e incluso persona privada.
Estaríamos, por tanto, ante otra cosa y no ante ese examen a Juan Pablo II por lo ocurrido con Juan Pablo I. O, al menos, gran parte de la obra se destina a ese otro objetivo que, insisto, no es lo que yo buscaba encontrar.
Tan dura me ha resultado la lectura del libro, que he tardado once meses en dar fin a una especie de suplicio que, en la confianza de que una segunda ocasión sea objeto de mayor aprovechamiento por mi parte, tengo intención de abordar pero una vez haya leído su antecesor.

martes, 26 de junio de 2012

Sorpresa o quizá... sorpresón!!

Pasa un martes más, y seguimos sin delegados provinciales. Dos huecos están vacantes en Jaén desde antes de las elecciones autonómicas, y el resto de partebacalaos/as está en funciones desde, parece, hace ya demasiado tiempo.
Hay muchos dimes y diretes corriendo por los mentideros de la ciudad, e incluso de la provincia. Aunque hay uno que podría tener visos de llegar a algo. Se trata del nombre de la persona que ocupe la delegación de Educación. 
De confirmarse lo que he escuchado sería, más que sorpresa, una auténtico sorpresón. Es cierto que casi no le sería nuevo el cargo porque ya ocupó hasta no hace mucho otro de bastante responsabilidad, más jodido incluso, que éste; tampoco es menos cierto que no lo está pasando demasiado bien desde que se ha reincorporado a su puesto de trabajo (lo tenía "abandonado" desde hace siglos por dedicarse a esto de la política)... pero ya digo que, de confirmarse ese nombre, más de uno pondrá cara de póker.
Al tiempo.

domingo, 17 de junio de 2012

Objetivo Amsterdam (II): cuelgo las botas

Tras la participación en el maratón de Sevilla, el pasado mes de febrero, y la preparación de alguna media para intentar hacer marca, comencé mi periodo vacacional (atléticamente hablando, claro) que aún mantengo estos días. Mi próxima cita será allá por San Lucas, en Amsterdam, donde participaré en mi segunda maratón de este año, y el sexto de mi vida tras Ciudad Real (2003), San Sebastián (2008), Florencia (2009), Málaga (2010) y Valencia (2011).
Llevo, por tanto, bastantes semanas de cierto descanso (que no absoluto) de cara al inicio, a mediados del próximo mes de julio, el plan para intentar abordar en Amsterdam las 3h20'.
Semanas de descanso en las que he vuelto a tontear con el fútbol, tras varios años sin probarlo. Y aunque durante algún tiempo la cosa ha ido bien, finalmente llegó lo que tenía que llegar: la lesión. Normalmente eran los isquio o los tobillos, pero en esta ocasión la molestia llegó al abductor. En mi vida me había fastidiado eso... pues mira por dónde, me tocó ahora.
Menos mal que sólo me fastidió una media, que aunque fue jodido, finalmente pude recuperarme -gracias a Pili, la fisio con magia en las manos-, y aunque hice la carrera con cierta solvencia, no pude mejorar marca. Por sólo tres segundos sobre mi mejor media, pero no pudo ser debido al dichoso fútbol. Ese fue el momento en el que más rabia me dio el volver a las canchas.
Y, como digo, menos mal que ha sido en temporada de descanso porque si es unas semanas antes del maratón, me da un infarto.
Ante esta nueva experiencia negativa, he tomado la decisión de colgar las botas. No volveré a jugar al fútbol. Es demasiado agresivo para un atleta... de élite.
A ver hasta cuándo aguanto.

martes, 12 de junio de 2012

Como en las películas


No tiene mayor interés lo que os voy a contar hoy, pero no he podido resistirme por la mucha ilusión que me hace transmitirlo. 
Me ocurrió hace unos días. Iba yo a Las Infantas por una cuestión que no viene al caso, y cuando me disponía a entrar con el coche en el núcleo urbano me encuentro con que las puertas están cerradas. Sí... el paso a nivel con barreras estaba bajado porque venía el tren.
¡Vaya, vaya!. En mi vida había presenciado algo así, más allá de lo mucho que lo hemos visto en las películas.
Pues, nada. Aquí tenéis el momento en el que pasó delante mía el gigante de hierro. Como un niño, le dije sonriente ¡¡¡Adiós!!!.
¡Qué ilusión!

martes, 5 de junio de 2012

Examen obligatorio para políticos


Tengo que reconocer que me cuesta trabajo digerir el que responsables de instituciones públicas dejen en la más absoluta de las ruinas a sus ayuntamientos, comunidades autónomas, o el gobierno de la nación, y no pase nada. No pasa nada a esos responsables, porque se van a un dorado retiro, e incluso en ocasiones pasan a la oposición, ganando un pastón, y con un halo en la face que parece que se ríen de todos nosotros.
Creo sinceramente que todo político debería pasar un examen tras dejar el cargo. No un examen según la legalidad vigente, sino según el sentido común, es decir, que si han gestionado los recursos públicos con acierto, chapó; pero si se demuestra que gastaban a manos llenas a sabiendas que después no podrían pagar y, con ello, arruinando a miles de empresarios, trabajadores, etc... Pues llegado ese caso, respondan penal y civilmente, esto es, que les sean embargados sus bienes para tapar el agujero generado, y además vayan a la cárcel cuando con su patrimonio no sea suficiente.
Ya digo que me hace casi una úlcera el que se vayan de rositas tras una mala gestión. Pero eso no es lo peor. Considero más inaguantables todavía a aquellos que, tras haber dejado un ruinón, se permiten el lujo, desde la oposición, de dar lecciones de gestión a quienes gobiernan. ¿Cómo es posible que usted, que hace dos telediarios estaba gobernando y lo hizo no mal, sino fatal, venga ahora a darme lecciones a mí, el heredero de su ruina, cuestionando mi gestión, y diciéndome qué debo hacer para sacar las castañas del fuego? ¿Por qué no lo hizo usted antes?
Es el colmo de los colmos, el colmo de la desfachatez, la caradura llevada a la máxima expresión. Y lo peor es que lo hacen sin despeinarse, como si no hubiera pasado nada, y yéndose de rositas tras haber dado su clase magistral. 
No sé si soy excesivamente duro, pero visto lo visto, estando las cosas como están, para todos esos pediría la pena de muerte... pena de muerte política y social, lógicamente.

sábado, 2 de junio de 2012

Esperemos al DVD

Resulta difícil encontrar una película en el cine que sirva para toda la familia. Lo habitual es que los papás nos sacrifiquemos viendo.... barbaridades. Pero todo sea por la causa. 
En esta ocasión no fue tan mal. Men in Black 3 es entretenida. Y aunque los peques no la entendieron demasiado (tienen 7 y 11 años), salieron contentos.
Viene a ser más de lo mismo. Los chicos de negro contra los extraterrestres malos, porque también hay buenos; aunque en esta tercera parte todo se hace un poquito más complicado con un viaje al pasado, con conflictos entre tiempos.... en fin.
Me quedo con dos cosas. Una, la anécdota que cuentan de un tal Mick Jagger.Y Dos, ese extraterrestre  que les echa una mano en la lucha contra los malos, y que me ha resultado... entrañable.
En definitiva, entretenida y poco más. No pasa nada por esperar a verla cuando salga en DVD.