lunes, 22 de junio de 2009

Estaría de Dios

No pudo ser. Esta vez hasta la Virgen de la Cabeza me ha fallado. Quizá, como me dijo mi hijo Guillermo, que hoy cumple 8 años, porque a lo mejor no te has portado bien, papá. Lo cierto es que el Real Jaén no consiguió subir ayer a Segunda División, y deberá permanecer un año más en la Segunda B.
La decepción es tan grande que creo que no merece la pena mirar hacia atrás. Por lo menos, yo y hoy. Sí deberán hacerlo ya quienes tienen la obligación de armar un nuevo proyecto deportivo que deba intentarlo en la temporada que comienza dentro de unas semanas. Proyecto en el que debe estar, sin lugar a dudas, Carlos Terrazas. Es un lujo que este hombre sea el entrenador del Real Jaén.
Mi único giro de cabeza es para acordarme del presidente, de Carlos Sánchez. Es la persona que más se merecía, y se merece, un ascenso. Yo estoy jodido, y mucho, al igual que miles de aficionados... pero él es quien pone la pasta e incluso la salud.
Lo mejor de todo son las semanas de gloria que nos han hecho pasar Carlos Terrazas y los suyos. Hemos vibrado, sufrido, saltado, bailado... y aunque al final las lágrimas se han apoderado de nosotros... que nos quiten lo bailao. Valoro especialmente el hecho de que tanto directiva, como cuerpo técnico y plantilla hicieran de la palabra ascenso su meta. Objetivo como algo real, y no como la quimera o la palabra obligada de pronunciar el día de la presentación del equipo, pero en la que, en el fondo, no se creía realmente. Este año no sólo sí se ha creído, sino que se ha hablado de ella desde el segundo uno. Y nos han sabido transmitir a la afición que la querían y que iban a quemar todas las naves para conseguirla. Al final no ha podido ser, estaría de Dios, pero el próximo año seguro que sí.
Ya estoy deseando de que el Real Jaén ponga en marcha la campaña de abonados para renovar mi carné. El mío y el de toda mi familia. Este año hago socio hasta a mi tío el cura.
¡HALA JAÉN!

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