jueves, 12 de julio de 2018

Objetivo Jaén (III): la crónica

Me ha resultado extraño correr un maratón en casa. Hasta ahora había participado (y acabado) en 13, y siempre fuera de Jaén. Por tanto, cada vez que planteaba la prueba suponía viajar. Es decir: planificar, contratar un hotel lo más cerca posible de la meta, en ocasiones volar y también conseguir dinero en una moneda diferente al euro, buscar lugares que visitar en la ciudad de destino, hacer turismo después del maratón (y no antes, como erróneamente hice alguna vez)...
En esta ocasión nada de eso era necesario. Correría en la pista de atletismo de La Salobreja, en mi propia ciudad, por lo que el único parecido con los maratones anteriores era realizar el plan de entrenamiento de la manera más adecuada posible, y correr el día de la prueba.
Despejado el fin de semana de cualquier tipo de cita, el sábado lo centré en descansar. A las nueve de la noche estaba ya cenando, y media hora después... en la cama. La carrera, por eso de evitar el calor de Jaén del mes de julio (se corría el día 8), empezaba a las siete de la mañana. Por tanto, había que cenar pronto, e ir temprano a dormir para estar levantado antes de las cinco de la mañana. Esa era la hora prevista para el desayuno, es decir, las dos horas obligadas de digestión antes de la salida.
Me acosté a las 21,30 h pensando que no podría dormir (como me ha ocurrido tantas otras veces), pero no. En pocos minutos estaba ya frito, y me desperté un momento antes de que sonara el despertador. A las cinco estaba ya desayunando... lo habitual, con los nervios también habituales, y -no voy a negarlo- con la sensación de estar un poco loco. 
Tras la comida, preparo la mochila y me visto siguiendo el ritual maratoniano de siempre con los muchos matices y detalles que ello tiene. ¡¡Jejeje!! ¡¡Qué cosas!!
A las seis y media estoy saliendo con el coche por la puerta de la cochera, y apenas diez minutos después ya estaba pisando La Salobreja. La organización se afana en los últimos detalles, y ya hay un buen número de atletas: unos haciendo cola para recoger el dorsal, otros vistiéndose, hay quien estira, e incluso alguno realiza las primeras carreras de calentamiento.
Charlo con algún conocido, me doy a conocer con algún desconocido, hago cola para recoger el dorsal... Los cálculos de la organización han fallado, y la carrera no empezará a las siete. Se retrasa la entrega de dorsales y por tanto la colocación de los atletas en sus puntos de salida pues según se corra de manera individual, por parejas o por cuartetos va en un lugar distinto de la pista.
Finalmente estamos saliendo a las 7,25 horas aproximadamente en un gran ambiente. Me parece mentira estar corriendo un maratón en mi ciudad. Es un lujazo. Enhorabuena a quien lo ha hecho posible, y si bien hay alguna cosa que mejorar, espero que la carrera se consolide en el tiempo. 
Creo que todos realizamos las primeras vueltas con una sonrisa en la boca. Estamos gente de Jaén, de Murcia, del País Vasco, de Valladolid, de Sevilla... y un británico que va a hacer 50 kilómetros. ¡¡Una máquina!! 
Quienes corremos el maratón de manera individual vamos por las calles 1 y 2. La calle 3 la ocupan quienes corren por parejas, mientras que los cuartetos van por las calles 4, 5 y 6.
Yo no soy de los más rápidos, pero tampoco de aquellos que llevan un ritmo más lento. Eso hace que tenga que ir adelantando a algunos, mientras otros me adelantan a mí. Es una especie de juego muy divertido donde nunca sabes cómo vas, pero das ánimos a quienes doblas, y quienes te doblan te dan ánimos a ti. Es una carrera distinta, diferente, especial... tremendamente sabrosa.
El británico corre más que un nublo. Nosotros debemos dar 105 vueltas y media a la pista, y él veinte vueltas más. Va rapidísimo, y lo veo pasar como un rayo. Es tremendamente educado porque no va pidiendo que le dejes pasar por la cuerda, sino que no duda en respetar a los demás, y en ocasiones tiene que salirse a la calle 3 para adelantar. Yo voy continuamente mirando para atrás, y cuando veo que me va a doblar, me salgo a la calle dos y le indico con la mano que pase por la calle 1. Él siempre me da un "Gracias Sir" que me deja con la boca abierta.
Marcho contento, entusiasmado con correr un maratón en Jaén (creo que lo he dicho antes, ¿verdad¿), pero no encuentro a nadie con quien ir a modo de compañero. El resto de corredores va más rápido o más lento que yo, por lo que no hay más remedio que circular en solitario. El gps es mi único compañero, y me indica que voy más rápido de lo que pretendía; mi idea era correr a 5'20''/Km, pero voy a entre 5'00'' y 5'10''. Intento frenarme, pero no lo consigo, y entonces me acuerdo de otras ocasiones en las que me ha pasado lo mismo, y al final he acabado pagándolo. A modo de autoayuda, pienso que esta vez no pasará, que voy muy bien, y que de seguir así lograré bajar de 3h30' cuando mi objetivo era hacer 3h45'.
No hay ninguna pantalla o sistema que indique las vueltas que llevo -ni yo ni ningún corredor- (eso sería algo a mejorar en próximas ediciones), de ahí que la mente deba ocuparla en ello. Procuro ir sumando mentalmente cada vuelta, pero me equivoco una y otra vez. Recurro al presidente de mi club, Pepe, y a otro compañero (ex presidente) Juande; están por allí colaborando y animando, y al pedirles que me miren las vueltas que llevo, no dudan en acudir a los jueces, y a la siguiente vuelta me dan el dato. La mayor alegría me la da Juande: en mi mente iba cuatro vueltas por debajo, y de golpe me coloco 1,6 kilómetros más adelante de lo que yo pensaba. Desde aquí dar las gracias a los dos, y también a Rafa Martos, a quien acudí en alguna ocasión.
Agradecer también la labor de Gaspar Molina, el speaker. Las continuas referencias que va haciendo de los corredores al paso por meta te hace sentir protagonista de la carrera. Al menos así me sentía yo cada vez que decía mi nombre y algún chascarrillo sobre mí. Grandísimo trabajo, Gaspar, el que realizas. 
A medida que pasan lo kilómetros el cansancio se va haciendo más presente, pero logro mantener el ritmo. Hasta la media maratón conservo los cuatro minutos por debajo del tiempo objetivo, y al llegar al kilómetro 30 la rebaja se ha quedado en poco más de dos minutos. En el 30 es cuando creo que empieza realmente el maratón, y las fuerzas me empiezan a flaquear. Las piernas dan los primeros síntomas de ponerse rígidas y ya no marcho tan bien como antes. ¡¡Claro, si es que esto es un maratón, y aquí no es cómo empiezas sino cómo acabas!!
La bajada de ritmo es brutal, y al pasar por el km 40 ya circulo ocho minutos más lento del tiempo inicial previsto. Pero no puedo ir más rápido. Me es imposible. El objetivo es ahora acabar, acabar manteniendo el tipo. No sé si lo consigo porque los dos últimos kilómetros (y 195 metros) los hago a más de seis minutos... pero me animo un poquito cuando los jueces, Gaspar y Juande cantan que me quedan cuatro vueltas, tres, dos... y la última.
¡¡Ya sí que acabo!!
Da igual el tiempo. Acabo el maratón de mi tierra. Me salgo a la calle tres para entrar en meta, levanto los brazos, saludo a Juande, y a Gaspar,  y cruzo la meta. Paro el crono en 3h56'01''. Da igual. Es el peor tiempo de todos los maratones que he corrido en mi vida, pero no importa. Es en mi tierra, y ha merecido la pena.
Enhorabuena a quienes lo han hecho posible. Ojalá se siga celebrando, y yo intentaré estar en la línea de salida... y de meta.

lunes, 9 de julio de 2018

Solución a Cooptación

Ayer me llegó la solución a la duda que os planteaba sobre el significado de la palabra cooptación. Fue vía whatsapp y mediante la fotografía de una página del libro titulado Fundamentos de Ciencia Política, cuyos coordinadores son Andrés de Blas Guerrero y Jaime Pastor Verdú.
He intentado insertar la solución a modo de comentario en el catite de ayer, pero el sistema no lo permite al ser el escrito excesivamente largo. Por tanto, os lo muestro aquí.
El libro recoge lo siguiente:

"Se entiende que la elección comprende siempre dos elementos: a) el procedimiento formal de acuerdo con el cual debe desarrollarse y que viene regulado mediante normas apropiadas de la organización de que se trate; y b), la acción significativa de escoger (de elegir, y no sólo de votar) a los titulares de ciertos roles dentro de esa organización.

Clásicamente, se intenta distinguir el concepto de elección de otros dos, técnicamente próximos en cierta medida, como son los de designación y cooptación. Más allá de criterios cuantitativos, referentes al número y proporción de los elegidos, cooptados o designados en relación al de quienes han participado en cada caso en el respectivo procedimiento de decisión, el criterio clave para efectuar dicha diferenciación es más bien de orden cualitativo: la persona designada está llamada a ser un subordinado de quienes la designan; la cooptada pasa a ser un colega, un compañero de quienes la han cooptado, en un plano de igualdad con ellos; y la persona elegida ocupa desde ese momento un cargo de autoridad, que ejercerá como tal sobre quienes la eligieron".

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Ahora sí que ha quedado solucionada mi duda. Gracias a Jose por hacerlo posible.

domingo, 8 de julio de 2018

Cooptación

Continuando con la confección de mi particular diccionario, compuesto por aquellas palabras que encuentro en las lecturas de mi día a día, y de las que desconozco o dudo de su significado, hoy os traigo otra.
El periodista Ignacio Camacho, en la columna que diariamente escribe en ABC, se refería ayer al sistema electoral a doble vuelta de las primarias del PP. Decía lo siguiente: “El mecanismo, ya ensayado en algunos ámbitos territoriales, es una rareza diseñada ante la presión creciente de los afiliados, pero a escala nacional nadie pensó nunca en tener que utilizarlo; acostumbrada a exaltar la unidad, la organización ha creído siempre más en la cooptación como método para decidir el liderazgo”.
Ahí está: cooptación. No sé lo que signifca, pero podría deducir dos posibles significados. Por un lado, y ateniéndonos a la historia del PP, cooptación podría significar “designar directamente a alguien”, es decir, “elegir a dedo”. Por otra parte, y si Camacho está diciendo que en el PP no ha gustado ni gusta recurrir a la votación para elegir al líder, igual el significado de cooptación podría ser “elegir por consenso”.
Para solventar mi duda por completo, y como hago siempre, he acudido al diccionario de la lengua española, elaborado por la Real Academia Española, y esto es lo que he encontrado:

COOPTACIÓN: 1. f.Acción y efecto de cooptar.

COOPTAR: 1. tr. Llenar las vacantes que se producen en el seno de una corporación mediante el voto de los integrantes en ella.

Pues no lo entiendo. Cooptar viene a ser sinónimo de votar. Por tanto, no tendría matiz diferenciador. A no ser que Ignacio Camacho se refiera a que la elección se produzca mediante la votación únicamente de los dirigentes o cargos del partido, sin tener en cuenta a los militantes, a las bases.

A ver qué dice el María Moliner.

COOPTACIÓN: Designación de alguien para miembro de una corporación por elección y no por reglamento.

COOPTAR (derecho): Optar a cierta cosa junto con otro u otros.

Viene a ser lo mismo que el RAE. Por tanto, mi duda no está solventada. Aunque podría ser -como he dicho en una de las posibilidades anteriores- que sólo eligieran/votaran los cargos del partido, y no la militancia. ¿Qué os parece a vosotros?

sábado, 7 de julio de 2018

Aporía

Continuando con la confección de mi particular diccionario, compuesto por aquellas palabras que encuentro en las lecturas de mi día a día, y de las que desconozco o dudo de su significado, hoy os traigo otra.
He empezado la lectura de un libro que en su primer párrafo dice lo siguiente: “Nada nos humaniza tanto como la aporía, ese estado de intensa perplejidad en el que nos encontramos cuando nuestras certezas se hacen añicos”.
Ahí está: aporía. Es la primera vez que veo esta palabra, y no sé cuál será su significado. Podría ser, por lo que indica el propio autor tras utilizarla, que es algo así como un estado de ánimo de desazón, desgana, quizá de impotencia... provocado por el descubrimiento de algo. Algo así como quedarse planchadocuando conocemos algo que francamente no esperábamos.
Para solventar mi duda por completo, y como hago siempre, he acudido al diccionario de la lengua española, elaborado por la Real Academia Española, y esto es lo que he encontrado:

APORÍA: 1. Fil. Enunciado que expresa o que contiene una inviabilidad de orden racional.

Efectivamente es lo que imaginaba. Una creencia que teníamos se nos viene abajo, aunque con el matiz de que nos saca de nuestro error algo racional, una verdad incuestionable ante la que nada podemos hacer. 
Llevado por la curiosidad, regreso al texto de mi libro. ¡Vaya! Bastaba con haber seguido leyendo un poquito más. Fijaos lo que dice todo el párrafo: 

Nada nos humaniza tanto como la aporía, ese estado de intensa perplejidad en el que nos encontramos cuando nuestras certezas se hacen añicos; cuando, de repente, quedamos atrapadas en un punto muerto, sin poder explicar lo que ven nuestro ojos, lo que tocan nuestros dedos, lo que oyen nuestros oídos. En esos raros momentos, mientras nuestra razón se esfuerza con valentía para comprender lo que registran nuestros sentidos, nuestra aporía nos humilla y prepara a la mente bien dispuesta para verdades antes insoportables”.

Esto promete. Ya os contaré.

viernes, 6 de julio de 2018

Objetivo Jaén (II): alea iacta est

Pasado mañana es la gran cita. La pista de atletismo de La Salobreja acogerá el domingo, 8 de julio, el I Maratón Ciudad de Jaén. Y allí estará un servidor para afrontar las 105 vueltas que hay que dar para cubrir los 42,195 kilómetros de la prueba reina del atletismo.
Debo reconocer que tomé la decisión de participar un poco a la ligera, sin pensármelo demasiado, pero si en ocasiones anteriores me he desplazado a 3.500 kilómetros de distancia para participar en un maratón... ¿no voy a formar parte del que organizan en mi ciudad?
Mi objetivo es empezar... y acabar. Intentaré parar el crono en un tiempo decente, pero entiendo que con llegar a la meta es suficiente teniendo en cuenta que a la habitual dureza de un maratón, esta prueba suma la fortaleza mental que hay que tener para dar 105 vueltas a una pista de atletismo.
El que decidiera correr este maratón sin pensarlo demasiado no quiere decir que no me haya preparado bien. Comencé el pasado 30 de abril un plan de 10 semanas que concluyó ayer. Bueno, para ser rigurosos, el plan concluirá el domingo con el maratón, pero fue ayer jueves cuando realicé las últimas series contempladas en mi plan.
Han sido diez semanas, 70 días, 496 kilómetros, entrenamientos a las cinco y media de la mañana, otros a las tantas de la noche, unos sin ganas, otros más motivado, en alguna ocasión casi me da un jamacuco por el calor... Y todo ello compaginándolo con las obligaciones laborales, familiares, de ong´s, o con otras inquietudes de ocio que tengo. 
He vivido en primera persona que si le pierdes el respeto a un maratón, puedes pasarlo muy mal. Por eso, hay que afrontarlo con un mínimo de preparación. Creo que para el domingo llego por los pelos, pero llego. Al menos, tengo el ánimo de concluir el primer maratón que se celebra en Jaén, y -si no pasa nada raro- lucir con orgullo la medalla de finisher.
Aunque, como he dicho, el plan concluyó ayer, me suena un poco raro hacer series un jueves, y ya descansar hasta el domingo. Mañana haré una tirada cortica y relajada simplemente a modo de disfrute previo a la gran cita del domingo.
Por tanto, hoy ya puedo decir de cara al que será mi maratón número 14: alea iacta est.

miércoles, 4 de julio de 2018

No dormirás

No me gusta ir al cine a pasarlo mal, pero en ocasiones me siento con las pilas cargadas... y hago un intento. En esta ocasión, con No dormirás, ha pesado también el que Belén Rueda y Natalia de Molina sean dos de las protagonistas.
Belén Rueda es una prestigiosa actriz -incluido el punto de excentricidad que caracteriza a los genios- y directora de escena que, tras unos años fuera del mercado, regresa con algo diferente. Ultima su nueva obra teniendo como escenario un antiguo psiquiátrico en el que el público deberá seguir a los actores por diferentes estancias del edificio para entender el hilo de la historia.
Rueda basa la obra en el hecho de que los actores no duerman porque tiene la teoría de que cuanto más tiempo estén sin dormir, mejor será su interpretación.
Natalia de Molina y Eva De Dominichi llegan a última hora para sustituir a la actriz principal que ha abandonado los ensayos. Ambas competirán por el papel, y aunque Eva es a priori la elegida, los límites a los que le lleva Belén le hace dudar seriamente de la idea de continuar.
Un psiquiátrico abandonado, actuar en un estado físico límite que te hace ver y sentir  cosas raras, con personajes que parecen estar un poco locos por sus teorías interpretativas representan un buen coctel para una película de miedo.
Al margen de la historia en sí, que tiene continuos giros para acabar sorprendiendo, en No dormirás encontramos principalmente un acercamiento a las obsesiones. Llevadas a un límite nos impiden ver/pensar con lucidez, y eso nunca es bueno.
Intentad verla.

sábado, 30 de junio de 2018

Sueños inacabados

Dicen que escribir un libro es una de las cosas que todos deberíamos hacer en la vida. A mí me atrae bastante la idea, pero reconozco que hoy por hoy lo veo inviable. Por eso, cuando alguien cercano a mi publica, además de una envidia (de la buena) terrible, me hace una tremenda ilusión. Ilusión doble; por un lado, porque me enorgullezco de conocer a alguien famoso, a un autor. Y, de otra parte, por la gran curiosidad que se me genera por saber qué dirá en su obra, qué historia habrá elaborado.
Sueños sobre arenas movedizas (Juan Armenteros Rubio. El ojo de Poe. 2016) es un ejemplo de esto que os cuento. En cuanto supe de su existencia le pedí un ejemplar a su autor, colega en esto del periodismo y antaño compañero de correrías futboleras. Tardó en llegarme porque yo quería una primera edición, con erratas incluidas, y lo tengo.
El libro nos refleja las historias de personas muy distintas pero a las que todas une el mismo fin: alcanzar su sueño. Algunas lo tienen muy claro desde un primer momento, mientras que otras van definiéndolo en función de cómo les viene la vida, pero el fin es común.
Carmen y Avelino han sido un matrimonio feliz, y ambos se sienten satisfechos con sus respectivos trabajos (ella como copropietaria de una boutique, y él como uno de los jefes de sección del departamento de contabilidad en una fábrica de cerveza). La cosa se les tuerce cuando Avelino se ve obligado a prejubilarse por un reajuste laboral en su empresa. Tras casi medio siglo trabajando, la inactividad le mata, y eso afecta también a la relación con su mujer. Ella, exasperada por la situación, se plantea mil y una opciones -alguna radical- para acabar con un momento tan bajo que jamás pensó que llegaría.
Karla Patricia es una inmigrante que trabaja como asistente -y donde se le ofrece-, aunque sin papeles. Vino a España con una mochila cargada de esperanza y objetivos... y ahí siguen.
Amanda es una joven con muchos sueños que acabó como prostituta en un burdel, y ahora entiende que jamás podrá salir de ahí. Carlos está enamorado de ella, quiere ayudarla a dejar esa vida, y compartir juntos los años que les queden por delante, pero no acaba de atreverse a dar el paso, y cuando lo da... 
Vidas diferentes que en ocasiones se entremezclan, y que tienen en común más de lo que nos pudiera parecer. 
El autor aprovecha su historia para abordar temas como el de la inmigración, la ecología, el amor, el desamor, los sentimientos reprimidos, o los depravados medios de comunicación.
Se trata de una obra entretenida, en ocasiones divertida y en otras cruel, pero en la que echo de menos un final. Sí porque tras un buen tiempo de relación con personajes a los que coges cariño, son muchos los frentes que quedan abiertos: frentes individuales e incluso un frente general.
Me parece un libro inacabado. Quizá porque habla de sueños inacabados... pero ¿los sueños no están siempre por llegar?
En cualquier caso, enhorabuena, Juan. ¡¡Ya eres inmortal!!

jueves, 28 de junio de 2018

¡Qué difícil es hacer reír!

Hay un dicho que dice algo así como que "las mayores decepciones llegan de las más altas expectativas". Y eso es lo que me ha ocurrido con El mundo es suyo. Acudí al cine esperando tanto, que cuando me encontré con lo que hay, el chasco ha sido brutal.
Iba con muchas ganas de reírme y de pasarlo bien, y también de sorprenderme repitiendo experiencias tan geniales como Ocho apellidos vascos, Ocho apellidos catalanes, o Allí abajo. Pero El mundo es suyo es una clara muestra de lo difícil que es hacer reír. De hecho, yo me habré reído en tres o cuatro ocasiones a lo largo de los 92 minutos que dura la cinta.
Rafi y Fali son dos compadres sevillanos con vidas diferentes. Partieron del mismo sitio, pero Fali dio el pelotazo casándose con la hija de un millonario. Rafi busca su propio pelotazo, pero pese a intentarlo continuamente no acaba de lograrlo.
El mundo es suyo nos cuenta una nueva aventura de Rafi en la que se ve envuelto su compadre Fali. Una loca historia con mafias rusas, narcotraficantes, periodistas, empresarios y políticos corruptos, y sobre todo con caraduras: los dos protagonistas y sus amistades.
Hay que reconocer que la película busca continuamente la risa del espectador ya que los gags no tienen fin, y prácticamente engancha uno con otro. Pero no consiguen hacer reír más que en contadas ocasiones. Creo que tira demasiado de tópico, pero tópico malo, en ocasiones burdo, sin gracia... hay incluso de mal gusto. 
Lo dicho, que no por contar un millón de chistes se garantiza que la clientela lo pase bien. Totalmente decepcionado.

sábado, 9 de junio de 2018

Andoba, ignoto y martingala

Continuando con la confección de mi particular diccionario, compuesto por aquellas palabras que encuentro en las lecturas de mi día a día, y de las que desconozco o dudo de su significado, hoy os traigo unas pocas.
Estoy leyendo un libro ante el que me siento (lingüísticamente hablando) más perdido de lo habitual. Aquí tenéis cuáles son los términos ante los que me he tenido que esforzar entre ayer y hoy, resolviendo lógicamente mis dudas acudiendo al diccionario de la lengua española, elaborado por la Real Academia Española.

PRIMERO
Uno de los personajes es un joven treintañero de familia acomodada que no le da un palo al agua. Un familiar le recrimina continuamente que viva de la sopa boba. Él, tremendamente molesto, dice, entre otras cosas: "¡No soy un andoba!". Ni idea del significado de andoba. Supongo que será un término para referirse a personas de dicha condición. A ver qué dice el RAE. 

ANDOBA:  1. m. y f. coloq. Persona cualquiera que no se nombra. U. m. en sent. despect.

Bueno. Algo así como un tipo (o tipa) al que se ningunea. Contextualizándolo donde lo he leído, tiene su matiz.

SEGUNDO
Otro de los personajes del libro emprende una nueva etapa en su vida "... en solitario, rodeado de incógnitas, personas desconocidas y parajes para él ignotos.".
Supongo que ignoto será un sinónimo a algo desconocido. A ver qué dice el RAE.

IGNOTO, TA: 1. adj. No conocido ni descubierto.

Ahí está.

TERCERO
El personaje anterior, el del viaje, llevaba maquinaria en un pequeño remolque del que tiraba su todoterreno. Al llegar a su destino, dice el libro: "Tenía estudiada la martingala para subir y bajar la máquina al remolque sin demasiada dificultad".

Entiendo que será algún truquillo o técnica (propia o ajena) que te permite hacer algo complicado sin demasiada dificultad. A ver qué dice el RAE.

MARTINGALA: 1. f. Artificio o astucia para engañar a alguien, o para otro fin.
2. f. En el juego del monte, lance que consiste en apuntar simultáneamente a tres de las cartas del albur y el gallo contra la restante.
3. f. Pieza que tapaba una abertura en la parte trasera de las calzas.
4. f. Arg. y Ur. Trabilla de adorno que se lleva en la parte posterior de los abrigos, chaquetas, etc.

La primera acepción es la nuestra. Segundo acierto.


Es todo por hoy. Seguiré aprendiendo.

lunes, 4 de junio de 2018

Objetivo Alcalá de Henares (I): doblete

Corrí mi primer maratón en el año 2003. El 26 de octubre en Ciudad Real. Me costó bastante dar el paso de afrontar la distancia, y aunque había corrido en multitud de ocasiones distancias menores, no lo veía claro. Finalmente lo hice, y me arrepentí antes incluso de acabar.
Me había preparado con cierta alegría porque era mi primer maratón. Sabiendo la dificultad de la empresa, también tenía cierto entusiasmo porque debutaba en la prueba rey.
La cosa fue más o menos bien, a un ritmo cuya única aspiración era la de acabar. El cansancio iba notándose, pero lo afrontaba sin problemas hasta que un problema en la rodilla me dejó cojo en el kilómetro 31. Por cabezonería no me retiré, aunque sufrí bastante. Al final acabé haciendo un gran esfuerzo por superar el problema físico y bajar de las cuatro horas. Lo conseguí pero mi machaque era tal que tras cruzar la meta rechacé reventado el plato de paella y el vaso de cerveza con el que me esperaba mi cuñado "El Granaíno" (compañero de fatigas en casi todas mis carreras de los 42K) que había llegado bastante antes. 
Mi único pensamiento era para la bañera del hotel. Allí me vi con la mayor rapidez que pude; medio llena de agua calentita, espuma por arriba -como en las películas- y sin prisa por salir.
Juré y perjuré que no volvería a correr un maratón. Y así fue hasta cinco años después: San Sebastián en 2008. No sé la razón, pero lo cierto es que desde entonces no ha habido año en el que no haya corrido un maratón, incluso algunos años lo he hecho en dos ocasiones. Hasta el momento llevo 13, y en este 2018, si Dios quiere y la Fuerza me acompaña, volveré a participar en dos.
Hace unos días os hablaba del I Maratón en pista de Jaén (el 8 de julio). Allí estaré por hacer patria chica, por apoyar el único maratón que se celebra en Jaén. Si en ocasiones viajo a cientos de kilómetros (incluso miles) para correr un maratón, entiendo que es obligado no faltar al que hacen en mi tierra.
Alcalá de Henares será el siguiente. Tendrá lugar el próximo 28 de octubre, y ya tengo inscripción (desde ayer), hotel y compañero de fatigas: EL GRANAÍNO (como siempre).
Tras varios meses de parón atlético, retomé el tema de cara a Jaén. El objetivo es hacer un tiempo interesante donde creo que será casi más difícil superar mentalmente dar 105 vueltas a una pista de atletismo que recorrer los 42K. Será una especie de puesta a punto con vistas a Alcalá.
Ya os iré contando.