viernes, 6 de julio de 2018

Objetivo Jaén (II): alea iacta est

Pasado mañana es la gran cita. La pista de atletismo de La Salobreja acogerá el domingo, 8 de julio, el I Maratón Ciudad de Jaén. Y allí estará un servidor para afrontar las 105 vueltas que hay que dar para cubrir los 42,195 kilómetros de la prueba reina del atletismo.
Debo reconocer que tomé la decisión de participar un poco a la ligera, sin pensármelo demasiado, pero si en ocasiones anteriores me he desplazado a 3.500 kilómetros de distancia para participar en un maratón... ¿no voy a formar parte del que organizan en mi ciudad?
Mi objetivo es empezar... y acabar. Intentaré parar el crono en un tiempo decente, pero entiendo que con llegar a la meta es suficiente teniendo en cuenta que a la habitual dureza de un maratón, esta prueba suma la fortaleza mental que hay que tener para dar 105 vueltas a una pista de atletismo.
El que decidiera correr este maratón sin pensarlo demasiado no quiere decir que no me haya preparado bien. Comencé el pasado 30 de abril un plan de 10 semanas que concluyó ayer. Bueno, para ser rigurosos, el plan concluirá el domingo con el maratón, pero fue ayer jueves cuando realicé las últimas series contempladas en mi plan.
Han sido diez semanas, 70 días, 496 kilómetros, entrenamientos a las cinco y media de la mañana, otros a las tantas de la noche, unos sin ganas, otros más motivado, en alguna ocasión casi me da un jamacuco por el calor... Y todo ello compaginándolo con las obligaciones laborales, familiares, de ong´s, o con otras inquietudes de ocio que tengo. 
He vivido en primera persona que si le pierdes el respeto a un maratón, puedes pasarlo muy mal. Por eso, hay que afrontarlo con un mínimo de preparación. Creo que para el domingo llego por los pelos, pero llego. Al menos, tengo el ánimo de concluir el primer maratón que se celebra en Jaén, y -si no pasa nada raro- lucir con orgullo la medalla de finisher.
Aunque, como he dicho, el plan concluyó ayer, me suena un poco raro hacer series un jueves, y ya descansar hasta el domingo. Mañana haré una tirada cortica y relajada simplemente a modo de disfrute previo a la gran cita del domingo.
Por tanto, hoy ya puedo decir de cara al que será mi maratón número 14: alea iacta est.

miércoles, 4 de julio de 2018

No dormirás

No me gusta ir al cine a pasarlo mal, pero en ocasiones me siento con las pilas cargadas... y hago un intento. En esta ocasión, con No dormirás, ha pesado también el que Belén Rueda y Natalia de Molina sean dos de las protagonistas.
Belén Rueda es una prestigiosa actriz -incluido el punto de excentricidad que caracteriza a los genios- y directora de escena que, tras unos años fuera del mercado, regresa con algo diferente. Ultima su nueva obra teniendo como escenario un antiguo psiquiátrico en el que el público deberá seguir a los actores por diferentes estancias del edificio para entender el hilo de la historia.
Rueda basa la obra en el hecho de que los actores no duerman porque tiene la teoría de que cuanto más tiempo estén sin dormir, mejor será su interpretación.
Natalia de Molina y Eva De Dominichi llegan a última hora para sustituir a la actriz principal que ha abandonado los ensayos. Ambas competirán por el papel, y aunque Eva es a priori la elegida, los límites a los que le lleva Belén le hace dudar seriamente de la idea de continuar.
Un psiquiátrico abandonado, actuar en un estado físico límite que te hace ver y sentir  cosas raras, con personajes que parecen estar un poco locos por sus teorías interpretativas representan un buen coctel para una película de miedo.
Al margen de la historia en sí, que tiene continuos giros para acabar sorprendiendo, en No dormirás encontramos principalmente un acercamiento a las obsesiones. Llevadas a un límite nos impiden ver/pensar con lucidez, y eso nunca es bueno.
Intentad verla.

sábado, 30 de junio de 2018

Sueños inacabados

Dicen que escribir un libro es una de las cosas que todos deberíamos hacer en la vida. A mí me atrae bastante la idea, pero reconozco que hoy por hoy lo veo inviable. Por eso, cuando alguien cercano a mi publica, además de una envidia (de la buena) terrible, me hace una tremenda ilusión. Ilusión doble; por un lado, porque me enorgullezco de conocer a alguien famoso, a un autor. Y, de otra parte, por la gran curiosidad que se me genera por saber qué dirá en su obra, qué historia habrá elaborado.
Sueños sobre arenas movedizas (Juan Armenteros Rubio. El ojo de Poe. 2016) es un ejemplo de esto que os cuento. En cuanto supe de su existencia le pedí un ejemplar a su autor, colega en esto del periodismo y antaño compañero de correrías futboleras. Tardó en llegarme porque yo quería una primera edición, con erratas incluidas, y lo tengo.
El libro nos refleja las historias de personas muy distintas pero a las que todas une el mismo fin: alcanzar su sueño. Algunas lo tienen muy claro desde un primer momento, mientras que otras van definiéndolo en función de cómo les viene la vida, pero el fin es común.
Carmen y Avelino han sido un matrimonio feliz, y ambos se sienten satisfechos con sus respectivos trabajos (ella como copropietaria de una boutique, y él como uno de los jefes de sección del departamento de contabilidad en una fábrica de cerveza). La cosa se les tuerce cuando Avelino se ve obligado a prejubilarse por un reajuste laboral en su empresa. Tras casi medio siglo trabajando, la inactividad le mata, y eso afecta también a la relación con su mujer. Ella, exasperada por la situación, se plantea mil y una opciones -alguna radical- para acabar con un momento tan bajo que jamás pensó que llegaría.
Karla Patricia es una inmigrante que trabaja como asistente -y donde se le ofrece-, aunque sin papeles. Vino a España con una mochila cargada de esperanza y objetivos... y ahí siguen.
Amanda es una joven con muchos sueños que acabó como prostituta en un burdel, y ahora entiende que jamás podrá salir de ahí. Carlos está enamorado de ella, quiere ayudarla a dejar esa vida, y compartir juntos los años que les queden por delante, pero no acaba de atreverse a dar el paso, y cuando lo da... 
Vidas diferentes que en ocasiones se entremezclan, y que tienen en común más de lo que nos pudiera parecer. 
El autor aprovecha su historia para abordar temas como el de la inmigración, la ecología, el amor, el desamor, los sentimientos reprimidos, o los depravados medios de comunicación.
Se trata de una obra entretenida, en ocasiones divertida y en otras cruel, pero en la que echo de menos un final. Sí porque tras un buen tiempo de relación con personajes a los que coges cariño, son muchos los frentes que quedan abiertos: frentes individuales e incluso un frente general.
Me parece un libro inacabado. Quizá porque habla de sueños inacabados... pero ¿los sueños no están siempre por llegar?
En cualquier caso, enhorabuena, Juan. ¡¡Ya eres inmortal!!

jueves, 28 de junio de 2018

¡Qué difícil es hacer reír!

Hay un dicho que dice algo así como que "las mayores decepciones llegan de las más altas expectativas". Y eso es lo que me ha ocurrido con El mundo es suyo. Acudí al cine esperando tanto, que cuando me encontré con lo que hay, el chasco ha sido brutal.
Iba con muchas ganas de reírme y de pasarlo bien, y también de sorprenderme repitiendo experiencias tan geniales como Ocho apellidos vascos, Ocho apellidos catalanes, o Allí abajo. Pero El mundo es suyo es una clara muestra de lo difícil que es hacer reír. De hecho, yo me habré reído en tres o cuatro ocasiones a lo largo de los 92 minutos que dura la cinta.
Rafi y Fali son dos compadres sevillanos con vidas diferentes. Partieron del mismo sitio, pero Fali dio el pelotazo casándose con la hija de un millonario. Rafi busca su propio pelotazo, pero pese a intentarlo continuamente no acaba de lograrlo.
El mundo es suyo nos cuenta una nueva aventura de Rafi en la que se ve envuelto su compadre Fali. Una loca historia con mafias rusas, narcotraficantes, periodistas, empresarios y políticos corruptos, y sobre todo con caraduras: los dos protagonistas y sus amistades.
Hay que reconocer que la película busca continuamente la risa del espectador ya que los gags no tienen fin, y prácticamente engancha uno con otro. Pero no consiguen hacer reír más que en contadas ocasiones. Creo que tira demasiado de tópico, pero tópico malo, en ocasiones burdo, sin gracia... hay incluso de mal gusto. 
Lo dicho, que no por contar un millón de chistes se garantiza que la clientela lo pase bien. Totalmente decepcionado.

sábado, 9 de junio de 2018

Andoba, ignoto y martingala

Continuando con la confección de mi particular diccionario, compuesto por aquellas palabras que encuentro en las lecturas de mi día a día, y de las que desconozco o dudo de su significado, hoy os traigo unas pocas.
Estoy leyendo un libro ante el que me siento (lingüísticamente hablando) más perdido de lo habitual. Aquí tenéis cuáles son los términos ante los que me he tenido que esforzar entre ayer y hoy, resolviendo lógicamente mis dudas acudiendo al diccionario de la lengua española, elaborado por la Real Academia Española.

PRIMERO
Uno de los personajes es un joven treintañero de familia acomodada que no le da un palo al agua. Un familiar le recrimina continuamente que viva de la sopa boba. Él, tremendamente molesto, dice, entre otras cosas: "¡No soy un andoba!". Ni idea del significado de andoba. Supongo que será un término para referirse a personas de dicha condición. A ver qué dice el RAE. 

ANDOBA:  1. m. y f. coloq. Persona cualquiera que no se nombra. U. m. en sent. despect.

Bueno. Algo así como un tipo (o tipa) al que se ningunea. Contextualizándolo donde lo he leído, tiene su matiz.

SEGUNDO
Otro de los personajes del libro emprende una nueva etapa en su vida "... en solitario, rodeado de incógnitas, personas desconocidas y parajes para él ignotos.".
Supongo que ignoto será un sinónimo a algo desconocido. A ver qué dice el RAE.

IGNOTO, TA: 1. adj. No conocido ni descubierto.

Ahí está.

TERCERO
El personaje anterior, el del viaje, llevaba maquinaria en un pequeño remolque del que tiraba su todoterreno. Al llegar a su destino, dice el libro: "Tenía estudiada la martingala para subir y bajar la máquina al remolque sin demasiada dificultad".

Entiendo que será algún truquillo o técnica (propia o ajena) que te permite hacer algo complicado sin demasiada dificultad. A ver qué dice el RAE.

MARTINGALA: 1. f. Artificio o astucia para engañar a alguien, o para otro fin.
2. f. En el juego del monte, lance que consiste en apuntar simultáneamente a tres de las cartas del albur y el gallo contra la restante.
3. f. Pieza que tapaba una abertura en la parte trasera de las calzas.
4. f. Arg. y Ur. Trabilla de adorno que se lleva en la parte posterior de los abrigos, chaquetas, etc.

La primera acepción es la nuestra. Segundo acierto.


Es todo por hoy. Seguiré aprendiendo.

lunes, 4 de junio de 2018

Objetivo Alcalá de Henares (I): doblete

Corrí mi primer maratón en el año 2003. El 26 de octubre en Ciudad Real. Me costó bastante dar el paso de afrontar la distancia, y aunque había corrido en multitud de ocasiones distancias menores, no lo veía claro. Finalmente lo hice, y me arrepentí antes incluso de acabar.
Me había preparado con cierta alegría porque era mi primer maratón. Sabiendo la dificultad de la empresa, también tenía cierto entusiasmo porque debutaba en la prueba rey.
La cosa fue más o menos bien, a un ritmo cuya única aspiración era la de acabar. El cansancio iba notándose, pero lo afrontaba sin problemas hasta que un problema en la rodilla me dejó cojo en el kilómetro 31. Por cabezonería no me retiré, aunque sufrí bastante. Al final acabé haciendo un gran esfuerzo por superar el problema físico y bajar de las cuatro horas. Lo conseguí pero mi machaque era tal que tras cruzar la meta rechacé reventado el plato de paella y el vaso de cerveza con el que me esperaba mi cuñado "El Granaíno" (compañero de fatigas en casi todas mis carreras de los 42K) que había llegado bastante antes. 
Mi único pensamiento era para la bañera del hotel. Allí me vi con la mayor rapidez que pude; medio llena de agua calentita, espuma por arriba -como en las películas- y sin prisa por salir.
Juré y perjuré que no volvería a correr un maratón. Y así fue hasta cinco años después: San Sebastián en 2008. No sé la razón, pero lo cierto es que desde entonces no ha habido año en el que no haya corrido un maratón, incluso algunos años lo he hecho en dos ocasiones. Hasta el momento llevo 13, y en este 2018, si Dios quiere y la Fuerza me acompaña, volveré a participar en dos.
Hace unos días os hablaba del I Maratón en pista de Jaén (el 8 de julio). Allí estaré por hacer patria chica, por apoyar el único maratón que se celebra en Jaén. Si en ocasiones viajo a cientos de kilómetros (incluso miles) para correr un maratón, entiendo que es obligado no faltar al que hacen en mi tierra.
Alcalá de Henares será el siguiente. Tendrá lugar el próximo 28 de octubre, y ya tengo inscripción (desde ayer), hotel y compañero de fatigas: EL GRANAÍNO (como siempre).
Tras varios meses de parón atlético, retomé el tema de cara a Jaén. El objetivo es hacer un tiempo interesante donde creo que será casi más difícil superar mentalmente dar 105 vueltas a una pista de atletismo que recorrer los 42K. Será una especie de puesta a punto con vistas a Alcalá.
Ya os iré contando.

lunes, 21 de mayo de 2018

Festonear/Festoneado, da

Continuando con la confección de mi particular diccionario, compuesto por aquellas palabras que encuentro en las lecturas de mi día a día, y de las que desconozco o dudo de su significado, aquí tenéis otra.
Leyendo un libro -del que os hablaré en unos días- he encontrado la siguiente frase: "Encararon la avenida por la amplia acera festoneada de frondosos árboles".
No tengo ni idea de la acepción de este adjetivo. Quizá se refiera a una acera con muchos árboles, cargada de árboles... pero ni estoy seguro, ni sé qué otro significado puede tener.
Por tanto, y para solventar por completo cualquier duda, he acudido al diccionario de la lengua española, elaborado por la Real Academia Española, y esto es lo que he encontrado:

FESTONEADO, DA:  1. adj. Que tiene el borde en forma de festón o de onda.

FESTONEAR: 1. tr. Adornar con festón.
2. tr. Bordar festones.

Y ante esto resulta obligado conocer qué es un festón.

FESTÓN: 1. m. Bordado de realce en que por un lado queda rematada cada puntada con un nudo, de tal modo que pueda cortarse la tela de raíz del bordado sin que este se deshaga.
2. m. Bordado, dibujo o recorte en forma de ondas o puntas, que adorna la orilla o borde de algo.
3. m. Adorno compuesto de flores, frutas y hojas, que se ponía en las puertas de los templos donde se celebraba una fiesta o en los lugares en lo que se hacía algún regocijo público, y en las cabezas de las víctimas en los sacrificios de los gentiles.
4. m. Arq. Elemento decorativo a manera de festón, que se colocaba en las puertas de los templos y grandes mansiones.

Pues nada. Solucionada la duda, y esta vez mi intuición falló de plano. Hemos aprendido algo nuevo. Siempre es buen día.

viernes, 18 de mayo de 2018

Objetivo Jaén (I): haciendo patria chica

El 3 de junio del año pasado corrí mi último maratón. Fue el número 13, y ya tengo fecha, ciudad y hora para el siguiente. Será el próximo 8 de julio en Jaén. 
Juan José Amate, corredor aficionado y enfermo de esclerosis múltiple, consiguió durante el año 2017 el reto de correr 12 maratones en 12 meses. Era para dar visibilidad a su enfermedad, y uno de los problemas a los que se enfrentó fue encontrar en España un maratón que se celebrase el mes de julio. No había. Al final lo logró organizando él uno en Jaén. Y no uno cualquiera que ya de por sí es difícil afrontar los 42.195 metros, sino que este tenía como extra que se desarrollaría en una pista de atletismo, la pista de atletismo de La Salobreja, en Jaén, su ciudad.
En un principio su idea era correrlo él solo, pero hubo quien se ofreció para acompañarle, y para no ser maleducado, dio la opción de correr el maratón a todo aquel que así lo quisiera.
Aquella idea parece que tuvo éxito, y este año se retoma organizada ya por la Asociación de Clubes de Atletismo de Jaén (de la que Juanjo es presidente) y el propio Ayuntamiento de la capital a través del Patronato Municipal de Deportes.
Será el 8 de julio, con hora de salida a las siete de la mañana, y con la posibilidad de correr el maratón entero, hacerlo por parejas (cada corredor haría media maratón), o en grupos de cuatro (corriendo cada uno diez kilómetros).
El año pasado me quedé con las ganas de participar, y en cuanto me he enterado de que se volvía a hacer, y además con afán de continuidad, no he dudado en inscribirme.
Llevo 15 años corriendo maratones por esos mundos de Dios, y no me parece bien no participar en uno que se hace en mi ciudad.
Hay que hacer patria chica, y apoyar las poquitas cosas interesantes que tenemos en Jaén (aunque afortunadamente cada vez son más).
Preparado para afrontar las 105 vueltas a la pista de La Salobreja. Hoy estoy preparado, a ver qué pasa el 8 de julio. 
¡¡Que nos ayude San Fermín!!... ¡¡Y San Isidro!!

jueves, 3 de mayo de 2018

Caso ERE, el que empezó en una fábrica de chorizos

17 días he tardado en leer Caso ERE. Las entrañas de la corrupción institucional en Andalucía (Juan Esteban Poveda Sánchez.  Comunicación Social Ediciones y Publicaciones. Salamanca. 2017), y han sido 17 días en los que no he sentido más vergüenza ajena de toda mi vida. Ajena y también propia porque resulta sonrojante que esto haya ocurrido (presuntamente) en mi tierra, y además auspiciado por quienes decían que velaban por el bienestar de una de las regiones más pobres y atrasadas de Europa.
Bochorno, indignación, rabia, impotencia... son algunos de los sentimientos que me inundan; y además su intensidad va en aumento a medida que avanzas en la lectura.
Juan Esteban Poveda es periodista de Ideal de Jaén, y se ha especializado en Tribunales. Precisamente derivado de esa actividad entre juzgado y juzgado es donde surge este libro, recopilación de tantas horas de trabajo e informaciones en torno a la que se considerada el mayor caso de corrupción que ha ocurrido en nuestro país.
Estos días vemos en las portadas (en algunas, en otras no) de los medios de comunicación cómo se desarrolla precisamente el juicio de la denominada pieza política del caso de los EREs. Dos ex presidentes de la Junta de Andalucía, varios ex consejeros, numerosos altos cargos de la administración autonómica, y un sinfín de sindicalistas, empresarios, intermediarios... están acusados de haber puesto en marcha un sistema corrupto institucional que durante más de una década movió 850 millones de euros que, en teoría, se destinaban a salvar empresas andaluzas en crisis, pero que realmente fueron para llenar los bolsillos de algunos. Y en toda esta historia no se puede olvidar el componente político: todo gira en torno al PSOE de Andalucía.
Reconozco que seguir el día a día del juicio de los ERE, e incluso las informaciones que iban saliendo a la luz pública en los medios de comunicación, resultaba y resulta complicado por lo complejo del entramado en sí. Pero una vez que lees Caso ERE todo resulta mucho más fácil de entender.
Poveda realiza en este libro un recorrido preciso y pormenorizado del sistema ideado, de la forma de actuar para distribuir irregularmente fondos públicos; de cómo comienza todo paradójicamente "en una fábrica de chorizos y otros embutidos de la provincia de Jaén", como repite el autor en numerosas ocasiones. Se trata de la antigua Cárnicas Molina. Ahí está el origen de un sistema que después se exportó por toda Andalucía. El autor empieza en Molina, sigue con Santana, y continúa con una extensa lista de empresas que va desgranando siguiendo los pasos que han ido dando tanto los jueces encargados de la instrucción, como la Guardia Civil y la Policía Nacional.
Libro tremendamente recomendable no sólo para conocer el fondo del caso, sino también para tener claro cómo se las gastaban quienes decían que miraban por nuestro bienestar desde sus cargos de responsabilidad institucional, y sin embargo nos la estaban dando con queso. Todo ello PRESUNTAMENTE, claro.

martes, 1 de mayo de 2018

Un canto a la vida... a otro tipo de vida

Mientras veía los primeros minutos de Campeones pensé que de esta película no escribiría un catite. Y no lo haría para evitar ofender a alguien con algún comentario inadecuado. Sin embargo, cuando salía por la puerta del cine ya tenía claro que estas líneas verían la luz; y lo harían porque cuando las cosas se dicen con naturalidad, sin dobles intenciones... no tienen por qué herir a nadie.
Marco (interpretado por el omnipresente Javier Gutiérrez) pasa un mal momento en lo profesional y en lo personal. Es el segundo entrenador de un importante equipo de baloncesto, pero un desencuentro con el primer entrenador le hace perder su trabajo. Las cosas con su mujer no van mucho mejor; ella quiere tener un hijo pero él no; para evitar más peleas se ha marchado de casa.
Una noche intenta ahogar sus penas en alcohol, y un accidente de tráfico le lleva ante el juez. La condena es servicios comunitarios, en concreto, ser entrenador de baloncesto de un grupo de chicos y chicas con discapacidad intelectual.
La trama de la película es el devenir de ese entrenador profesional encargado de meter en cintura a un grupo que es imposible. Al menos, lo parece.
La condena impuesta al Marco borracho tiene pinta de ser el mayor castigo que puede tener un deportista profesional: dejar los egos en un cajón, y tener que rebajarse a entrenar al peor equipo de aficionados (incluso ni eso) del mundo. Sin embargo, la condena real a la que se enfrenta es otra. Marco se ve frente a uno de sus miedos, quizá el mayor que le atormenta. Se niega a tener hijos porque pueden salirle como esos a los que ahora se ve obligado a entrenar. No quiere arriesgarse a joder su propia vida teniendo un niño subnormal. Así piensa el Marco del inicio de la película. ¿Pensará lo mismo al final?
Hay que reconocer que tener un hijo con discapacidad intelectual es una putada. Una putada para una sociedad que se rige por los valores que lo hace la nuestra: el más guapo, la más alta, el más rico, la más lista, el mejor vestido, la que tiene más dinero, el más poderoso... Así entiende... entendemos la felicidad.
Sin embargo, Campeones nos ofrece otra opción, otro tipo de felicidad, la de las cosas simples, los pequeños logros, la alegría de lo más insignificante, el éxito del anónimo día a día... Campeones es un canto a la vida... a otro tipo vida donde las personas están en lo más alto de la pirámide de los principios y los valores.
Me recordó mucho aquella estrofa de una canción de Sabina que dice "... era tan pobre que no tenía más que dinero...".
Campeones es una gran película que debería ser de visionado obligado para todos.