lunes, 16 de marzo de 2020

Quinta carta de un trabajador de Ondajaén a Julio Millán

Excelentísimo Señor (siga entendiéndose como fórmula de cortesía) Julio Millán, Alcalde de Jaén:
Hoy empiezo reconociéndole que en los últimos días estoy que me subo por las paredes. No porque me cueste estar en casa, en cuarentena, por el coronavirus; ni mucho menos. Es porque no entiendo que usted no me deje trabajar ni a mí ni a mis compañeros de Ondajaén RTV. No lo he entendido en los siete meses que la radiotelevisión municipal lleva en negro, y mucho menos lo entiendo ahora.
Igual se ríe de mi, pero cada jornada imagino qué podría estar haciendo Ondajaén RTV en estos momentos tan complicados para todos: conexiones en directo a diario con las autoridades sanitarias informando de la última hora médica; entrevistas a expertos de la salud dando consejos; grabaciones en tiempo real de los excesos que tienen lugar en los supermercados, y aportando la opinión de los responsables explicando si tanta compra es excesiva, y demostrando que no hay ni habrá desabastecimiento; acompañando a Policía Local, Nacional, Guardia Civil, Protección Civil... en su tarea diaria de concienciación e información a la ciudadanía de qué puede y no puede hacer; recogiendo testimonios de empresarios que pasan dificultades, a la vez que preguntamos a las autoridades qué se está haciendo para ayudarles; informaciones en directo de qué establecimientos están abiertos, y cuáles no; qué situación viven los mercados municipales; cómo viven nuestros niños y jóvenes sus estudios obligados desde casa, y qué consejos le dan profesores y expertos para mantener firme la mente...
¿Quiere que siga? Podría, con un millón de ejemplos, pero sólo voy a hacerlo con una cosa más: siempre he reservado un espacio, amplio, para usted y para los miembros de su equipo de gobierno, para que se dirijan a los vecinos que administran. Los jienenses necesitan noticias de su alcalde, de sus concejales, explicándoles las medidas que han tomado, que se pueden seguir tomando, dando ánimos, alentando, mostrándose tan ciudadano y tan mortal como ellos porque está padeciendo la misma situación. Padeciéndola y además gestionándola. Los ciudadanos necesitan esa imagen cercana de su alcalde, pero también los taxistas, los sanitarios, los policías, los empleados municipales, los autónomos...
Todo esto se llama servicio público, y lo ha puesto en práctica Ondajaén RTV en los últimos 18 años. Ahora no lo hace porque usted no quiere. 
¿Sabe quién lo hace? ¡¡NADIE!! Simplemente porque no hay ninguna otra televisión en la ciudad.
Los periódicos trabajan a destajo, y la labor de mis colegas es encomiable, pero sus informaciones llegan al día siguiente, y en situaciones excepcionales como esta -lo vemos cada día- lo que ahora es noticia, ya es antiguo dentro de dos horas. Cierto que las ediciones digitales se actualizan de manera más rápida pero, al igual que le ocurre a los periódicos digitales o a las informaciones a través de redes sociales, no se trata de medios tan masivos como la televisión. El ejemplo lo tiene en que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, han realizado varias comparecencias públicas estos días y siempre ha sido en la televisión. Por algo será, ¿no cree?
Las radios también están haciendo una labor digna de alabanza, pero en Jaén, como ocurre en tantos lugares, apenas si tenemos programación local. La economía de las grandes cadenas ha hecho que desde hace años se hayan ido reduciendo las desconexiones locales a favor de programas nacionales mucho más baratos porque con una única voz se da servicio a todo el país. Pero, claro, eso tiene una víctima clara y directa: el residente en provincias, que sabe y conoce mucho de lo que está haciendo el coronavirus en China, en Italia, en Estados Unidos, o en Pamplona (si es que ocurre algo digno de destacar a nivel nacional).... pero no tiene ni idea de lo que pasa en el Mercadona del Polígono del Valle, en el Hospital Ciudad de Jaén, si está abierto el Parque del Bulevar, o si el jubilado puede acudir esta mañana a su centro de mayores.
¿Pero sabe qué es lo peor de todo esto? Que usted es completamente consciente de ello, y sin embargo permite que los jienenses sigan casi a oscuras. Con esto no quiero desmerecer el trabajo de todos los periodistas y medios de comunicación de la ciudad de Jaén, sino todo lo contrario: dejo claro mi respeto, admiración y orgullo de pertenecer al colectivo. Pero estoy seguro de que todos coincidimos en que la televisión es, hoy por hoy, el medio de masas de referencia simplemente porque es gratis su uso, fácil su consumo y acceso, y muy atractivo su modelo. Yo, por defecto profesional, estoy suscrito a dos periódicos (uno local y otro nacional), y me informo a través de ellos, así como de las versiones digitales gratuitas de otras cabeceras, buceo e intento discriminar en redes sociales, y busco con cierta ansiedad noticias en las radios locales. Pero creo que yo no soy el patrón típico de ciudadano a la hora de informarse, sino todo lo contrario. Y ahí es donde la televisión local ocupa un papel fundamental y determinante.
¿Sabe por qué le digo que usted, señor Alcalde de Jaén, es consciente de la gran labor que podría estar haciendo Ondajaén RTV? Porque en el fondo ha recurrido a ella para intentar ponerse en contacto con los jienenses.
El pasado viernes, 13 de marzo, el equipo de gobierno del ayuntamiento de Jaén tomó una serie de medidas muy importantes en relación con el coronavirus. Y usted utilizó el lenguaje televisivo para darlas a conocer. Lo que pasa es que, como cerró Ondajaén, el vídeo que grabó lo difundió por redes sociales. Fue en la cuenta de twitter del Ayuntamiento de Jaén.
Abajo está el enlace.

VÍDEO JULIO MILLÁN

El pasado viernes, 13 de marzo, el equipo de gobierno del ayuntamiento de Jaén tomó una serie de med
Sé que usted le da mucha importancia a las redes sociales, pero en casos como el que nos ocupa la realidad demuestra que aún tienen mucho por camino por recorrer. ¿Sabe cuántos seguidores tiene la cuenta de twitter del Ayuntamiento de Jaén? : 15.200. ¿Sabe cuántas reproducciones tiene, a día de hoy, el vídeo que usted colgó el pasado viernes?: No llega a 3.000. Y en Jaén viven unas 150.000 personas. ¿Está usted satisfecho con la repercusión que ha tenido su vídeo? Quizá porque ha sido mínima es por lo que numerosos jienenses, entre ellos importantes líderes de opinión, se han quejado de la ausencia que han detectado estos días del ayuntamiento en general, y del alcalde en particular.
Le pongo otro ejemplo.
Ondajaén RTV fue pionera en la traducción al lenguaje de signos de sus informativos con la presencia de intérpretes. Llevaba años haciéndose, hasta que usted decidió lo contrario. Y en esta situación de crisis nacional que vivimos, su ayuntamiento tenía que ponerse en contacto con ellos. Se ha hecho a través de la elaboración de un vídeo emitido a través de la cuenta de twitter del Patronato Municipal de Asuntos Sociales.
Abajo está el enlace.

VÍDEO PATRONATO ASUNTOS SOCIALES

¿Sabe usted cuántos seguidores tiene esa cuenta?: 214. ¿Sabe cuántas reproducciones tiene, a día de hoy, el vídeo?: No llega a 1.400. ¿Está usted satisfecho con la repercusión que ha tenido?

Mientras usted mantiene Ondajaén RTV desactivada, y a los trabajadores en sus casas, RTVE anuncia que emitirá tres boletines más diarios a partir de hoy ( PULSAR AQUÍ ), y Canal Sur también refuerza su programación informativa (PULSAR AQUÍ).

Con esta carta de hoy, señor Julio Millán, no le estoy diciendo que todos los alcaldes de España deben poner en marcha una televisión para informar a sus vecinos. No. Le estoy diciendo que usted tiene ese potentísimo medio para hacer llegar información a la ciudadanía en un momento en el que la necesita, y sin embargo lo mantiene cerrado. Usted paga a los 46 trabajadores del medio, y en lugar de mantenerlos trabajando les obliga a permanecer en sus casas.
Eso es lo que le reprocho, y lo que le pido que revierta.
Por favor, le pido por enésima vez que rectifique. Los 46 trabajadores de Ondajaén RTV estamos deseando de recibir una llamada de teléfono para ponernos al servicio de la ciudadanía a través de un servicio público que puede estar operativo las 24 horas del día, y que en estos momentos nadie ofrece.
Todavía está a tiempo.

domingo, 15 de marzo de 2020

Ideal para estos días en los que necesitamos echar unas risas

Hasta que la boda nos separe es una película ideal para ver estos días en los que necesitamos, y con urgencia, un motivo para echar unas risas.
Entiendo que será complicado encontrarla en alguna plataforma televisa porque la cinta estaba todavía en la cartelera cinematográfica, pero os aconsejo que, en cuanto acabe esta historia del coronavirus y recuperemos la normalidad en nuestra vida, no dudéis en acudir al cine para pasar un buen rato.
Cuando se trata de Belén Cuesta no suelo ser imparcial, pero es que me encanta que en los últimos tiempos empiece a asumir papeles protagonistas tras bastante tiempo como una actriz de reparto de lo mejor que he visto.
En esta película hace el papel de una organizadora de bodas que se lía con el novio de su próximo trabajo, y a partir de ahí se arma un embrollo tremendamente divertido al que se añaden elementos como que la novia y Belén eran amigas del colegio, que la relación no era demasiado buena, que el novio busca algo más que la boda, que el padre de la novia no quiere a ese marido para su hija....
Lo dicho, altamente recomendable para evadirse de toda esta historia que ahora nos inunda, y de los malos rollos que tanto nos fastidian habitualmente.


Por cierto, mirando en la cuenta de twitter de la película (@Bodasinplan), he encontrado la agradable sorpresa de que existe un link para poder ver íntegra la cinta. Supongo que es por lo que está pasando estos días en nuestro país. Por tanto, aprovechad, ánimo y ya me contaréis.

sábado, 14 de marzo de 2020

Más que Fantasy... Crazy

Estos días ha desaparecido ya de la cartelera Fantasy Island. No es porque al público no le haya gustado, o porque haya pasado mucho desde su estreno. La causa está en el coronavirus. Las medidas adoptadas por el Gobierno de España, decretando el Estado de Alarma en nuestro país, ha hecho que las salas de cine cierren, y las carteleras estén desiertas.
Vi la película hace ya dos o tres semanas, y creo sinceramente que no es la mejor opción para estos días en los que todos estamos enclaustrados, y tiramos de la televisión para ocupar algunas de las muchas horas de asueto que tenemos.
Igual alguna plataforma la ofrece en su catálogo, pero ya digo que si tenéis interés en alguna serie u otra película que hace tiempo deseabais ver, elegid esto último.
Fantasy Island cuenta la historia de un grupo de personas que desembarca en una remota isla en la que, según cuentan, se cumplen los deseos de quienes llegan a ella.
El Señor Roarke, responsable de la especie de Resort Hotel que acoge a los visitantes, es quien se ocupa de que los clientes cumplan sus sueños. 
La verdad es que la historia no tiene un guión claro, o al menos yo no lo he encontrado. Algo por aquí, otra cosa por allá, situaciones absurdas, del éxtasis se pasa a la fatalidad... Todo ello crea una sensación en la que no sabes si lo que viven los personajes es real o imaginado.
Durante toda la película piensas que si alguien te ofrece cumplir tus sueños, seguro que la cosa tiene truco, y al final acabarás pagando un precio demasiado alto.
¿Es la isla mágica, o la magia (¿falsa magia?) la realiza el Señor Roarke? La respuesta a esta pregunta es quizá lo único interesante de la cinta, algo que no creo que merezca la pena el emplear tiempo y dinero en verla.

viernes, 13 de marzo de 2020

La pasión es una de las claves de la vida, también del periodismo

No conocía a la chef española Carme Ruscalleda, pero no he dudado ni un segundo en hacerme eco de una frase suya que he visto en el diario El País de hoy.
El texto está desde ya arriba, en la cabecera de este blog, y dice lo siguiente: "Un periodista, como un chef, debe ser una persona apasionada por su profesión".
Palabra de Dios.
La pasión es una de las claves de la vida, porque si no pones pasión en todo lo que haces, al final lo que consigues es algo más, y tú mismo eres uno más. De hecho la pasión o la aptitud son elementos que los denominados coachers, que tanta fama tienen en estos tiempos, consideran determinantes para triunfar y diferenciarse de los demás en cualquier ámbito ya sea laboral, empresarial, deportivo, personal....
La formación la podemos tener todos, pero lo otro no. Y ahí está la diferencia entre los buenos y los malos.
A lo largo de mi vida me he encontrado con gente que tenía en su profesión una simple forma de ganar un sueldo a final de mes, y otros que la vivían con pasión. La diferencia en los productos que hacían unos y otros era más que evidente.
Y es que, si estos elementos son ya de por sí importantes, en ámbitos como el periodismo (o la cocina, siguiendo el razonamiento de Ruscalleda) son especialmente necesarios y diferenciadores.
De ahí que a la hora de aconsejar a una persona qué estudiar o trabajar, es tremendamente adecuado aquella otra frase, de quien desconozco su autor, que dice: "trabaja en aquello que te gusta, y no tendrás que trabajar nunca". Eso es la pasión.

martes, 10 de marzo de 2020

Cuarta carta de un trabajador de Ondajaén a Julio Millán

Excelentísimo Señor (siga entendiéndose como fórmula de cortesía) Julio Millán, Alcalde de Jaén:
Quisiera empezar pidiéndole disculpas por la demora de esta carta. Hace tres semanas que no me pongo en contacto con usted, cuando mi intención es hacerlo cada lunes, y por ello entiendo que pueda estar intranquilo o preocupado por la ausencia que tiene de noticias mías. No crea que se ha tratado de un olvido. No. Es simplemente que he estado dudando profundamente sobre si era adecuado darle a esta misiva el todo que tiene, y finalmente he decidido hacerlo.
Me voy a permitir la licencia de reproducir aquí el evangelio del pasado 23 de febrero, domingo. Se trata de Mateo 5, 38-48. Dice lo siguiente:

Dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas. Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo". Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

¡Qué bonito que suena!, pero a la vez ¡qué imposible que parece! Yo intento aplicármelo en el affaire que mantenemos usted y yo, ustedes y nosotros, desde hace unos meses, y la verdad es que lo veo utópico. El pasado viernes, 6 de marzo, se cumplieron siete meses desde que Ondajaén RTV fuera cerrada por una decisión política. Decisión que tomó usted.
Eso ha hecho que usted y los trabajadores de Ondajaén estemos en guerra. Desconozco el objetivo de su beligerante actuación (por sus hechos, es más que evidente, pero hoy no voy a especular), aunque lo que sí puedo asegurarle es que nosotros nos hemos visto inmersos en el conflicto porque usted nos ha situado dentro. Ante los ataques tan brutales que nos ha realizado (dejarnos sin lugar de trabajo y sin empleo no es cosa menor), no hemos tenido más remedio que defendernos, y ahí seguimos intentado esquivar los golpes tan directos que continúa lanzándonos. Pero nuestra defensa no puede limitarse únicamente a encajar, sino que ha llegado un momento en el que nos vemos obligados (por propia supervivencia) a mermar las tropas contrarias. Esta reacción lógicamente va contra usted y sus generales porque alguien que actúa de manera tan irresponsable (desde el punto de vista de la gestión pública) y tan sectaria (desde el punto de vista político) no puede continuar en su cargo, y lo único que se merece es, cuanto menos, ser apartado de la función pública.
Usted inició la guerra, usted insiste en mantenerla, usted la alienta y fomenta... En unos días tendremos la primera batalla judicial. Es la inicial de otras que llegarán, y éstas además de más, mucho más, recio calibre.
En el horizonte se vislumbra un duro y difícil invierno que habrá que pasar. Todos. Usted y nosotros. Y si algo claro hay en una guerra, es que las dos partes pierden SIEMPRE. Un bando, eso también es cierto, más que el otro, pero en definitiva todos tendrán que contar sus bajas y lamerse las heridas.
Por todo esto, y en aras de ese evangelio que leíamos antes, haciendo un gran esfuerzo por apartar los malos deseos que tenemos hacia usted..., voy a intentar poner una vez más la otra mejilla, y le pido que rectifique. Dé marcha atrás en esta locura a la que se ha lanzado, dele de lado al papel de político radical que ha asumido para vestirse de buen gestor que no busca más que el interés general.
Desconozco cuánto mal le habremos hecho los trabajadores de Ondajaén para que busque a toda costa nuestra liquidación. Perdónenos, que nosotros también intentaremos perdonarle pese a las barbaridades que nos ha hecho y nos sigue haciendo.
Hagamos todos "algo extraordinario", como dice el evangelio, y retrotraigamos la situación al 5 de agosto de 2019 porque en esta historia, al igual que en cualquier guerra, no sólo caen las tropas sino que existen daños colaterales de imprevisibles consecuencias, y en el caso que nos ocupa hay ya víctimas claras: son y serán nuestros mayores y enfermos jienense que no podrán ver los pasos procesionales de la Semana Santa; los padres y abuelos que no pueden seguir las evoluciones de sus nietos en sus equipos deportivos; los aficionados del Real Jaén o del Jaén FS que no tienen la amplia cobertura sobre sus equipos que había en Ondajaén; los colectivos sociales, vecinales, empresariales, culturales, etc que han perdido la única ventana televisiva existente en la ciudad para dar a conocer sus historias.
Ojalá esta carta alcance el objetivo que persigue. No sé si es usted creyente, pero me han dicho que cada Semana Santa se mete bajo una estación de penitencia de nuestra ciudad. No creo que sea pos mero postureo sino por algo más profundo. Por ello, no pierdo la esperanza.
Aunque también es cierto que usted forma parte de un partido que se llama Socialista y Obrero, y sin embargo está haciendo lo que está haciendo con 46 padres y/o madres de familia. 
No perdamos la esperanza. Pongamos la otra mejilla. De usted sigue dependiendo.

lunes, 2 de marzo de 2020

Los lazarillos de Corea

Sigo sin comprender muy bien los criterios de los grandes entendidos de cine a la hora de conceder premios. Igual es porque yo no entiendo de cine.
Parásitos ha sido la gran triunfadora de los Oscar 2020 al llevarse los galardones a Mejor Película, Mejor Director, Mejor Película Extranjera y Mejor Guión Original. Sinceramente me parece excesivo.
¿De verdad que esta es la mejor película del año? Me ha gustado menos que 1917, y las dos creo que están por debajo de Jocker. Y eso que Jocker no me gustó (¡¡ojo!! como se había vendido. Al margen del argumento comercial y publicitario, es una grandísima película). 
Pero Parásitos es una película normalita, de las que en España hemos visto millones. Se trata de una historia de pícaros, y de eso, en nuestro país, sabemos un rato.
Una familia pobre de Corea se las va ingeniando para ir viviendo cada vez más y mejor a costa de una familia acomodada y adinerada. La candidez de los ricos es lo que aprovechan los pobres para conseguir su minuto de gloria.
En el fondo encontramos una dura crítica a la división de clases tan acentuada que se vive en Corea del Sur, donde los ricos son muy ricos y pierden su tiempo arreglando problemas banales, mientras que los pobres se las ven y se las desean para conseguir algo que llevarse a la boca cada día.
Otro problema que plantea la cinta es la situación en la que el pobre, a causa de lo mucho que va consiguiendo, se cree rico, y quiere ejercer como tal. Ahí la situación se le va de las manos, y se topa de bruces con la cruda y dura realidad.
No seré yo quien niegue que el final de la trama es original, pero poco más. Bueno, también me gustó mucho ese momento en el que alguien se sitúa en el plano de tener que elegir entre el dinero (comida, bebida, techo, ropa...) y el orgullo de ser uno mismo. ¿Qué nos hará perder la razón, dejarnos llevar por el sinsentido, y en un segundo de locura perder lo poco -o mucho- que habíamos conseguido con tanto esfuerzo?
Pero, ya digo, en el fondo Parásitos es una película de pícaros que van consiguiendo sus objetivos a base de imaginación, inteligencia, malas artes... y todo ello ayudado por la candidez de los timados.
Por eso digo que me sorprende que se haya llevado la película a los altares del cine cuando en la historia cinematográfica mundial, y especialmente española, tenemos multitud de ejemplos. Quizá haya sido porque en Hollywood y en cada vez más sitios se apuesta por lo políticamente correcto, y era oportuno decantarse por una película procedente de un país exótico.
Lo primero que se me vino a la mente, al ver Parásitos, fue El lazarillo de Tormes.
En cualquier caso, esto no quiere decir que no os aconseje ir al cine a verla, todo lo contrario. Acudid, acudid porque pasaréis un buen rato. Pero de ahí a los muchos premios, va un trecho.

jueves, 27 de febrero de 2020

Sorprendido y encantado

Tanto Juan Armenteros como Cayetano coincidieron en el día de la presentación de En la sala de espera (Quintana Garzón, Rafael. El ojo de Poe. 2019) que les había sorprendido que el bueno de Rafa hubiera escrito algo así. Cuentos para niños, cuentos fantásticos salidos de la mente y la pluma de una persona que no aparenta ese tipo de escritura. Tras leerlo, coincido con ellos.
Rafa Quinta es un periodista que lleva toda la vida contando lo que pasa en su tierra: Jaén. Es un escritor de noticias que después cuenta a través de RNE, de la actualidad, con rapidez, sin tiempo para pararse a pensar demasiado.... un notario del día a día.
En la sala de espera es todo lo contrario. Como indica el subtítulo, se trata de ocho cuentos sin azúcar añadido.
El hilo conductor de las ocho historias es el lugar donde se cuentan: la sala de espera del médico. Pero también coinciden las personas a quienes se les cuentan: niños.
Si me hubieran dicho que Rafa Quintana iba a escribir un libro, me habría jugado la mitad de mi reino a que sería una historia relacionada con la actualidad, de denuncia social, de trama política... pero jamás unos cuentos.
Me sorprende eso, pero me sorprende aún más lo bien que lo hace; incluso me siento identificado tanto ocupando el papel de narrador como el de quien escucha. Creo que Rafa es algo mayor que yo, pero juraría que somos casi de la misma quinta; quizá sea por ello por lo que siento mías sus historias: he imaginado en multitud de ocasiones una pared que se abre descubriéndome una cueva secreta secreta llena de fantasía; que me meto en el interior de alguien y vivo su momento a la vez que la otra persona vive el mío; quién no ha hablado alguna vez al revés.... ¡¡¡si lo hicieron hasta en un capítulo de Verano Azul!!!
Se trata de historias increíbles que se hacen mágicas cuando algún elemento apunta a que podrían ser reales... siempre en la mente de un niño, por supuesto, que es donde más pureza podemos encontrar, en los niños independientemente de cuál sea su edad.
Cuando empiezo a leer, y una vez me repongo de mi sorpresa, quiero leerlos todos sin parar, pero me obligo a leer uno al día para disfrutarlos de manera más intensa, saboreando el del momento pero también el que llegará al día siguiente... quizá con la esperanza de que nunca acabe, y pese a que se anuncian ocho cuentos sin azúcar añadido, "ojalá tras la última página, al pasarla, encuentre otra donde empiece otro cuento; y después, otro; y otro, y otro...".
Sorprendido e identificado. Así me siento. 
Enhorabuena, Rafa. Ya estoy esperando el siguiente.

lunes, 24 de febrero de 2020

Expectativas no cubiertas

Casi nunca me parecen bien las películas que acaban llevándose un Oscar. Es más, los gustos de los críticos entendidos en cine, y los míos, suelen ser muy diferentes. Quizá porque yo no soy un entendido, pero mi intención no es sentar cátedra sino simplemente ir al cine y expresar qué me ha parecido.
Por eso, suelo jugar habitualmente a ver las grandes candidatas a numerosos Oscars para después confirmar nuestra diferencia de gustos.
Esta fue la razón que me llevó a ver 1917. Nominada a 10 Oscars, y tras triunfar en numerosos y prestigiosos festivales de cine, la película era una de las grandes aspirantes a todo. Así lo confirmé cuando llegué a la sala de cine y estaba casi a tope. Es algo que no suele ocurrirme, y en esta ocasión quería decir algo.
La trama transcurre en plena Primera Guerra Mundial. Dos soldados británicos reciben la misión de cruzar la línea de frente, y detener el ataque previsto de otra unidad británica en la que, por cierto, se encuentra el hermano de uno de nuestros protagonistas.
Se trata de evitar la muerte del hermano, pero también de sus casi 2.000 compañeros porque el ataque es una trampa del ejército alemán, y en caso de que el mensaje no llegue a tiempo, sería una masacre.
El hermano de quien puede morir no duda en emprender de inmediato la misión, pese a las muchas dudas de su acompañante. Parece un suicidio, y de hecho casi lo es. Pero cumplen órdenes y también la obligación de salvar, o al menos intentarlo, al hermano.
Esa es una de las constantes que vemos en la película, el dilema entre seguir hacia adelante pese a que la razón dice que es una locura, y la obligación de hacerlo por ese vínculo familiar, por la fuerte amistad entre los dos soldados en misión, por el deber de hacerlo para con sus compañeros y su país, por la necesidad de perpetuar la vida frente a la sin razón nazi...
Se hablaba tan bien de la película, que a mí acabó decepcionándome. Las casi dos horas de cinta dan para mucho, también para desesperarse un poco. 
Hay momentos de gran nivel, pero también desconcertantes, otros surrealistas, cómicos, desesperantes, agónicos, heroicos...
La película es un poco una locura. También el final.

viernes, 21 de febrero de 2020

Llega el relevo: Saucony Triumph ISO y Asics RoadHawk FF

Hace unos días jubilaba las zapatillas con las que he venido corriendo desde hace más de un año (pulsar AQUÍ para ver catite). Y como dice el viejo proverbio chino: "A rey muerto, rey puesto". Ya ha llegado el relevo.
Mantengo el sistema, es decir, unas zapatillas para los entrenos, y otra para las competiciones y las series más exigentes.
Si para entrenar mi última opción fueron las Asics Gel Glorify 3, sus sustitutas son ahora las Saucony Triumph ISO. Zapatillas de mucha amortiguación, de total confianza para corredores algo pesados y de ritmos no demasiado rápidos.
Para la competición y días de series apretás me he decantado por las Asics RoadHawk FF (sustitutas de las Brooks Launch 3). Según dicen los papeles, son adecuadas para mis condiciones físicas y fisiológicas, y para alcanzar mis objetivos deportivos.
En principio, cambio unas zapatillas por otras del mismo estilo.
Ya os contaré si es así, y cómo me va.

lunes, 17 de febrero de 2020

Tercera carta de un trabajador de Ondajaén a Julio Millán

Excelentísimo Señor (siga entendiéndose como fórmula de cortesía) Julio Millán, Alcalde de Jaén:
Empiezo a sentirme como el coronel de Gabriel García Márquez, pero al revés, es decir, él no tenía quien le escribiera, y yo no tengo quien responda a mis cartas. Pese a ello, y porque no disminuye mi preocupación sobre la gestión que usted está haciendo en el caso Ondajaén RTV, voy a seguir practicando hacia su persona el género epistolar con la esperanza de que todo salga bien.
En su actuación en el tema llama poderosamente la atención que justifique la presentación de un ERTE, primero, y un ERE, después, en la causa de fuerza mayor que fue el incendio de las instalaciones de Ondajaén, y sin embargo de cara a la opinión pública se dedique a publicitar otras razones para sustentar el cierre del servicio y el despido de la plantilla tales  como el excesivo gasto, la mala gestión, los sueldos altos, el ser un servicio impropio de un ayuntamiento, el ser un medio al servicio del PP...
Es decir, al ciudadano le dice usted una cosa, y al juez, otra. El Sentido Común me dice a mí que se trata de una estrategia errónea porque esto -tiene toda la pinta- lo va a resolver un juez, y aunque usted intente utilizar fuegos artificiales para engatusar a su señoría, en este ámbito el artificio sobra, y lo que cuenta son los hechos, la legislación y la jurisprudencia. Por lo que ese doble juego que usted está practicando le puede salir más caro de lo que creo ha calculado.
A pesar de todo, y dejando el ámbito judicial para los jueces y los abogados, voy a ir centrándome en esta y en mis próximas cartas en esos otros aspectos que usted esgrime para hacer ver a la ciudadanía que está actuando bien cerrando Ondajaén RTV y despidiendo a sus trabajadores.
Hoy quisiera entrar en esos 60 millones de euros de déficit que usted asegura ha generado Ondajaén en sus casi 20 años de vida.
Entiendo que no es una cifra rigurosa, y sí obtenida de la sencilla operación de multiplicar los casi 3 millones de euros de presupuesto anual de la cadena por los casi 20 años de existencia que tiene. Obtenemos pues 60 millones de euros de déficit que forman parte de los casi 700 millones de euros que conforman la deuda del Ayuntamiento de Jaén.
No seré yo quien entre a cuestionar si la cifra es correcta o equivocada. No tengo datos para posicionarme ni en un sentido ni en otro. Por tanto, y para que vea mi buena voluntad, la daré por buena.
Usted mismo, su concejal de Presidencia África Colomo, su concejal de Personal Carlos Alberca, e incluso su socia de gobierno María Cantos, han usado este dato para hacer entender a los jienenses que es positivo acabar con Ondajaén: 60 millones de euros de deuda.
Lo curioso es que reconocen también que esa deuda ha sido provocada por la mala gestión que se ha realizado en Ondajaén, y cualquier persona con dos dedos de frente -incluidos ustedes- entiende perfectamente que la gestión de una empresa (llamemos así tanto a lo público como a lo privado) no es competencia del trabajador sino del empresario/dirigentepúblico. Es decir, si un empresario gestiona bien su empresa, tendrá resultados positivos; pero si la gestión es mala, los resultados serán negativos. Los trabajadores son un engranaje más de esa maquinaria.
Fíjese que hasta su concejal Alberca, en la reunión mantenida hace unos días con los trabajadores, reconoció que en esa malísima gestión "vosotros -los trabajadores- no tenéis culpa ninguna", dijo.
Ante tales elementos surge una fácil pregunta: si los trabajadores de Ondajaén no tienen la culpa de haber generado 60 millones de euros de déficit en 20 años sino que los culpables han sido los políticos que han dirigido la empresa en esas casi dos décadas, ¿por qué Julio Millán castiga a los trabajadores por lo que hicieron los políticos?
En fin. Vayamos a lo concreto.
Estos días hemos podido ver en redes sociales unas facturas que indican que Ondajaén pagó varios miles de euros cada semana por retransmitir partidos en diferido del Real Jaén. ¡¡¡¿¿¿Varios miles de euros por un partido de fútbol en diferido???!!! No sé si las cifras son exactas, o no, pero lo que sí le aseguro es que aquello ocurrió porque los trabajadores de Ondajaén lo criticamos abiertamente cuando supimos que se estaba produciendo. Nos parecía una barbaridad que se pagara un solo euro por retransmitir un partido en diferido. Era una mala gestión empresarial por cuanto generaba un costo (al parecer abultado) perfectamente prescindible, y sobre todo porque no había retorno económico alguno.
Una de las teorías que se difundieron por aquel entonces era que el Ayuntamiento había encontrado la fórmula de financiar al Real Jaén de "manera legal": a través de Ondajaén. Ya digo que era algo de lo que se decía en los mentideros futbolísticos, políticos y empresariales de la ciudad. No sé si era cierta, o no, pero también le aseguro que yo fui testigo, en el Estadio de La Victoria, de algo que me llamó la atención en el momento, y que después me llamó más todavía la atención cuando me enteré de esta historia de la emisión de partidos en diferido. 
Entrando yo por las oficinas de La Victoria un día de partido, vi cómo el presidente del club entraba corriendo y visiblemente exaltado llamando a cuantos miembros de su directiva encontraba a su paso. Les invitó a ponerse casi en estado de revista porque venía alguien importante. Me sorprendí por la escena, y esperé hasta conocer quién era la autoridad en cuestión. Se le ofreció una recepción casi de Jefe de Estado de esas que vemos por la tele y en las películas. La importante autoridad era un consejero y vicepresidente de la Junta de Andalucía, de poca estatura, pelo escaso en la cabeza, pero sí poblado y famoso bigote que algunos años después se quitó.
¿Serían ciertos aquellos rumores de la financiación municipal al Real Jaén a través de Ondajaén?
Creo sinceramente, señor Julio Millán, que un responsable público de altura no se dedica a castigar a los trabajadores por lo que hicieron sus superiores, sino que investiga aquella gestión, y procura depurar responsabilidades entre quienes la llevaron a cabo.
Eso es ser valientes, pese a que la alcaldesa de aquella época fuese la socialista Carmen Peñalver, y el presidente de Ondajaén fuese también el socialista Manuel Fernández Palomino, hoy senador por el PSOE de Jaén.
También recuerdo que en otra época, en Navidad aunque no podría precisarle el año, igualmente fue famosa la retransmisión de la Cabalgata de Reyes. Y lo fue porque el Ayuntamiento de Jaén, en lugar de utilizar a los trabajadores de Ondajaén -tal y como se había hecho hasta entonces, y como se hizo después-, contrató a una productora. Es decir, los trabajadores de la radiotelevisión se quedaron en los estudios viendo por la televisión cómo una productora -cobrando de las arcas municipales- realizaba su trabajo:  la retransmisión de la cabalgata, y para más inri ésta se emitía a través de la propia Ondajaén.
Las facturas de aquella acción no han trascendido públicamente, pero seguro que están en el ayuntamiento. Señor Julio Millán, ¿por qué no las busca, comprueba si lo que se hizo fue correcto, o no, y si ve indicios de algún delito le pide responsabilidades a quienes malgastaron el dinero público en lugar de castigar ahora por ello a los trabajadores? Hágalo sin importarle que ocurrió en una época en la que la alcaldesa de Jaén era la socialista Carmen Peñalver, y el concejal que ejecutó la acción fue el también socialista José Montané.
Le pongo el acento sobre estos dos hechos porque se hicieron bajo la gestión de un gobierno socialista, su partido, ese al que usted pretende castigar pero dándole la patada en el culo de los trabajadores de la empresa. 
Aunque no crea que sólo el PSOE lo hizo mal, por supuesto que también hay casos en las épocas del PP... no tiene más que tirar de la manta porque usted, en estos momentos, puede hacerlo ya que es el alcalde de Jaén. Actúe contra la mala gestión del dinero público, sin importarle el color de quien lo haya hecho. Eso es ser valiente.
Por cierto, en la búsqueda de responsables haga también autocrítica. Incluya también sus meses de gestión. En concreto, la San Antón 2020, esa en la que usted dejó en sus casas a los 46 trabajadores de Ondajaén RTV, pagándoles la nómina, y para hacer su trabajo contrató a una productora. ¿Es eso un ejemplo de la buena-nueva gestión que usted pretende, o es la continuación de lo que hicieron otros?
No podemos pretender pedir justicia si la injusticia parte de nosotros mismos.
Señor Julio Millán, sea valiente. Investigue o haga que se investigue quiénes son los responsables de la mala gestión de Ondajaén, y pida responsabilidades por ello. Pero, por favor, no quiera castigar esas acciones culpando a los trabajadores (despidiéndolos) y a los ciudadanos (dejándolos sin el servicio, donde se encuentra la única televisión local de la ciudad de Jaén).
Señor Julio Millán. Sea buen gestor de los intereses de los ciudadanos, y no de las prioridades de los partidos políticos.
Rectifique. Está a tiempo.