Y lo más seguro es que Di Caprio se lleve el Oscar a Mejor Actor Principal. De ganarlo, lo hará no por esta película sino por otra cosa; de hecho, no es el mejor papel que ha hecho el bueno de Leonardo. Incluso me chirría su interpretación. Es más, hay otro actor, Sean Penn, que se come con patatas no sólo a Di Caprio sino a todo el reparto. De ser justo el jurado de los Oscar, Penn debería conseguir la estatuilla de Mejor Actor de Reparto: PAPELÓN. Es más, yo le daría el de Mejor Actor Principal. Jejejeje.
Di Caprio y su mujer (Teyana Taylor) lideran un movimiento revolucionario de los años 60 en Estados Unidos. Sus ideas son las típicas de este tipo de colectivos: luchar contra el orden establecido, lo que ocurre es que son tan chapuceros, que la película viene a ser una crítica ácida a unas buenas ideas muy mal ejecutadas.
Eso es precisamente lo que no me gusta de Di Caprio: que hace de un revolucionario casi idiota, como los demás. Viene a ser Benito & Compañía pero en versión revolucionaria.
La película es también una dura crítica a los famosos ICE, el Servicio de Inmigración Estadounidense que tanto protagonismo ha tenido en los últimos meses, y sin embargo es algo que viene de lejos. Así queda reflejado en Una batalla tras otra.
Os dejo el trailer, insistiendo en que no lo veáis. Hay que ver la película sin ningún tipo de dato previo porque seguro que os da una idea totalmente equivocada: TRAILER.
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